Nahum 1:7
Día 2 Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani Nahum 1:7 Jehová es bueno fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en él confían. Este versículo destaca que Dios es nuestra Fortaleza y Refugio para los que en Él confían en los momentos de aflicción, También resalta la comunión, la relación íntima con Él, porque es la manera en la que podemos verlo a través de la fe. Todos los creyentes deberemos enfrentar momentos angustiantes, aunque somos personas de fe, esto no quiere decir que somos inmunes a los problemas o que no los tendremos. Dios permite situaciones, donde nuestra fe es puesta a prueba, aprendemos en nuestro caminar que los procesos duelen, pero sanan… nos rompen, nos limpian y allí Dios nos llama… Aunque no entendamos por qué suceden las cosas, cada circunstancia nos enseña a esperar, cada lágrima de angustia nos lleva a Sus Pies, no hay dolor que Dios no use para forjarnos, para palpar Su Amor y Su Restauración. Es en ese momento de angustia donde el versículo se hace real en nuestra vida. Donde Dios espera una confianza plena en Él, porque no solo nos fortalece y consuela, sino que en esa dificultad, también nos guiará para salir de ella. Para el Pueblo de Judá, el Libro de Nahum fue escrito en un momento crítico, el versículo es ese recordatorio de que Dios sabe la situación que atravesamos, pero sobre todo conoce a quien ha puesto su confianza en Él. El Pueblo entendió que su Verdadera Fortaleza no estaba en los recursos humanos, sino en Dios. De igual manera, es en la actualidad, cuando cada uno de nosotros está pasando una lucha o dificultad, es probable que surjan los miedos, la inseguridad, que el enemigo aproveche la crisis para sembrar duda o confusión, pero los creyentes nos apoyamos en Quien nos ha llamado, nos tiene en el hueco de Su Mano, nos cobija y protege bajos Sus Alas de Amor… SOMOS SUYOS Y EN ÈL CONFIAMOS. Yo no conozco lo que Usted está atravesando, pero si eso le provoca angustia: Dios hoy nos recuerda que nuestra Fortaleza no está en las personas, ni en uno mismo, tampoco en lo material, ni emocional, sino que debe estar en Él. Sea lo que sea, pase lo que pase, el Espíritu Santo de Dios viene sobre su vida a traerle aliento y levantarle. Le animo a que ponga su fe, su confianza en Dios, y verá Su Fidelidad.