Lunes, 29 de Enero del 2024

Nehemías 10:39

Día  29

Devocional escrito por Carolina Stein de Afieri


Nehemías 10:39  … No abandonaremos la casa de nuestro Dios.


“Y prometimos no abandonar la casa de nuestro Dios”.

Nehemías 10:39 Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.

 

El Pueblo de Israel firmó un Pacto para comprometerse nuevamente con la Ley y los Mandamientos que El Señor había establecido en el pasado a través de Moisés en el Monte Sinaí.

Durante años los israelitas le dieron la espalda al Señor y dejaron de obedecer los Mandamientos, por ese motivo ellos decidieron comprometerse nuevamente.

Ø Precisamente, la última de sus promesas consistía en NO ABANDONAR LA CASA DE DIOS.

 

Sabemos que en este tiempo, la Casa del Señor, son nuestros propios cuerpos, porque como dice La Biblia, somos Templo del Espíritu Santo. 1Corintios 6:19

 

Ø Es cierto que sobre todas las cosas debemos cuidar y proteger nuestro corazón y nuestro interior, porque Dios mismo habita en nosotros.

Ø Pero también tenemos que ser conscientes que la Iglesia donde nos reunimos con nuestra familia en la fe, es un lugar realmente importante y valioso.

  

Debemos amar, y cuidar la Iglesia donde el Señor nos ha plantado,

 

Son muchos los creyentes que cuando tienen un problema con alguna persona o cuando no se encuentran en un buen momento espiritual deciden abandonar la Iglesia, cuando hacemos eso sufrimos consecuencias y entramos directamente en el terreno de la decadencia espiritual.

 

·        Ninguna Iglesia es perfecta, pero no debemos de olvidar que la Iglesia es la Familia de Dios en la tierra y la Amada de Jesucristo.

 

El versículo también nos habla de los utensilios del santuario, los sacerdotes, los porteros y los cantores, quienes eran los encargados del Servicio en el Templo.

En los tiempos bíblicos, la importancia del Ministerio Sacerdotal era crucial para la vida religiosa de la nación.

Ø Pero hoy en día, todos somos sacerdotes y ministros en potencia, pues cada uno de nosotros tiene un papel importante que desempeñar en la Misión de la Iglesia y en el servicio a los demás. 1 Pedro 2:9

 

La promesa de no abandonar la casa de nuestro Dios es una muestra de nuestro compromiso y lealtad a Él.

Ø Esto implica no solo asistir regularmente a la iglesia, sino también buscar SU PRESENCIA en nuestra vida cotidiana a través de la ORACION, la lectura de LA BIBLIA y la OBEDIENCIA a SUS MANDAMIENTOS.

 

Es importante mantenernos fieles a Dios independientemente de las circunstancias, y estar siempre dispuestos a seguir Su Voluntad en todo momento.

En este versículo nos invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con Dios, y a evaluar cómo estamos contribuyendo al mantenimiento y servicio de la Iglesia.

Nos desafía a ser más conscientes de nuestra responsabilidad como ministros y sacerdotes en potencia, y a estar dispuestos a mantenernos firmes en nuestra fidelidad a Dios en todo momento.

 

·        En conclusión, este versículo Nos reta a mantenernos comprometidos con Él y con Su Obra, y a buscar siempre Su Presencia en nuestra vida cotidiana.

·        Con la Ayuda de Dios, podemos cumplir con nuestras responsabilidades y no abandonar la Casa de nuestro Dios.

 

No abandonar la casa de Dios conlleva un compromiso renovado.

Ø Dios había ordenado que cuando al Pueblo se le hubiere olvidado el Pacto, éste debería ser renovado.

Ø Si decidimos no abandonar la Casa de nuestro Dios, estamos haciendo un compromiso renovado de andar en la Palabra de Dios.

¿Estamos caminando en obediencia a la Palabra de Dios? ¿Estamos guardando Sus Mandamientos? ¿Estamos discerniendo nuestros asuntos de vida por medio de la Luz de la Palabra o caminamos por nuestros sentidos e inteligencia?

 

Si estamos caminando conforme a la palabra de Dios debemos tener:

·        Una declaración de ser diferentes.

Dar testimonio de ser verdaderos creyentes, que a través de nuestro actuar la gente vea que hay diferencia entre nosotros y los no creyentes.

 

·        La palabra debe ser nuestra guía.

No nos apartaremos de las directivas de vida que da La Palabra, lucharemos para que el mundo no nos influya de manera tal, que nos aparte del Camino.

Nos someteremos voluntaria y conscientemente a la obediencia de la Palabra de Dios.

 

·        Tener hogares distintos, respetables.

Nuestro primer ministerio es nuestro hogar, y será allí donde daremos testimonio de una nueva vida, de una vida transformada.

Serán nuestros hijos y nuestro conyugue los primeros en dar testimonio de que somos creyentes y que honramos el Nombre de Cristo.

 

Deuteronomio 28:1-2 Acontecerá que, si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

 

Todas las Promesas, las Bendiciones que Dios tiene para Su Pueblo se harán realidad, nos alcanzarán solamente si “oímos atentamente la Voz de Jehová nuestro Dios”, con el propósito de guardar y poner por obra todo cuanto Su Palabra nos mande.

Ø No podemos esperar Bendiciones y cumplimiento de Promesas, si no estamos dispuestos a obedecer a Dios, sino estamos dispuestos a rendirnos a Su Santa y Soberana Voluntad.

Ø Toda desobediencia acarrea maldición a nuestras vidas.

Deuteronomio 28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

 

·        No abandonaremos la Casa de nuestro Dios, porque Él nos llamó, Él nos eligió, Él nos salvó, Él nos sostiene y Él nos preservará hasta el final.

·        No abandonaremos la Casa de Dios, porque hay gratitud en nuestros corazones, y porque no olvidaremos todo el favor recibido. 

No abandonar la Casa de Dios nos lleva a renovar nuestro compromiso con Él, a caminar en Su Palabra, a dar testimonio fiel de una Vida Nueva, y transformada.

DIOS TE BENDIGA!