Nehemías 13:31
Día 6 Devocional escrito por Rina Ledezma Nehemías 13:31 …Acuérdate de mí, Dios mío, para bien. Este versículo nos enseña lo importante que es obedecer las Leyes de Dios. Las mismas, las encontramos en Su Palabra. No solamente es ofrendar, diezmar, dar primicias con dinero, o cosas materiales. Lo más importante es que en cada acto, la obediencia y entrega que uno hace, no es solo porque nosotros lo deseamos, sino que lo hacemos por obediencia a Dios. A través de Su Palabra, El Señor nos muestra qué es lo que tenemos que cambiar y nos muestra en qué estamos equivocados. Él trata con nuestro corazón, quizás sea falta de perdón, amar a nuestro prójimo, altivez, orgullo, creer, confiar, esperar, etc. Entonces, en intimidad con Él, debemos disponer nuestro corazón para hacer Su Voluntad, (aunque muchas veces nos cueste), para que cada acción, cada ofrenda que le entreguemos, sea para acercarnos más a Él. Hebreos 13: 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Romanos 12 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Algunas personas opinan que Nehemías, en la oración que es nuestro devocional, la hacía con el fin de enaltecerse, haciéndole recordar a Dios todo lo que había hecho para servirle, como orgulloso de sí mismo. Es como que a Nehemías le preocupaba que Dios se olvidara de él y no le recompensara de manera adecuada, pero ésta es una manera equivocada de leer esta oración. Lo que él está haciendo es reconocer su propia fragilidad y su propia tendencia a engañarse a sí mismo. En efecto Él está diciendo: “Señor, he hecho todo esto, pero es posible que tú lo veas de manera diferente a como yo lo veo. Puede que veas algo en mí, que hiciese que borrases esto de Tu Libro. Si es así como lo sientes, muéstramelo”. Eso es lo que él está pidiendo. Es una oración muy parecida a la del siervo David. Salmo 139: 23- 24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Éste es un gran Salmo acerca del hecho de que hemos sido creados de una manera formidable y maravillosa. Lo bien que nos conoce Dios, sabiendo cuándo nos sentamos y cuándo nos levantamos, que si tomamos las alas de la mañana y viajamos a los lugares más distantes de la tierra, Dios sigue estando allí. Salmo 139: 9-10 Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Cómo cuida de nosotros, cómo nos protege y nos guarda y conoce nuestros pensamientos. Salmo 139:11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. No creamos que como nos vemos o evaluamos sea lo correcto. Muchas veces la evaluación de nuestros actos es la equivocada, creyendo que porque damos, o hacemos algo, estamos haciendo Su Voluntad. Todos los días debemos pedir a Dios que nos examine para que Su bien nos alcance. Dios nos ha colocado en un momento crítico de la historia humana. Las voces de todos los grandes Líderes de la historia del Pueblo de Dios y Siervos del pasado, parece que permanecen silenciosas en lo que a esta generación se refiere. ¿Quién va a alcanzar a los drogadictos? ¿Quién va a llegar hasta aquellos que se están esforzando por subir la escalera del éxito, intentando satisfacerse a sí mismos, mediante la ganancia material y las posesiones? ¿Quién va a ir hacia los cientos de miles que están espiritualmente en la bancarrota, a todas esas personas que nos rodean? ¿Quién hará la obra de “reconstruir” tantos corazones rotos, almas quebradas por el pecado, que necesitan el perdón de Dios y la Salvación de Jesucristo? Cada uno de estos no llegan a la Iglesia, al Camino del Señor ¿Quién les va a hablar? Dios nos ha llamado a nosotros. Para que CADA DÍA podamos alcanzar a estas personas. Y necesitamos Su Ayuda, Su Espíritu Santo, para hacerlo. ¡El Señor nos ayude Hermanos Amados y Su Palabra abra nuestros ojos! ¡Dios le bendiga!