Martes, 3 de Junio del 2025

Nehemías 2:20

Día 3

Devocional escrito por Cirilo Maciel

Nehemías 2:20 … El Dios de los cielos, él nos prosperará…


En este Libro de Nehemías podemos leer y comprender esta lo que estaba aconteciendo con respecto a aquellos hermanos que habían quedado cautivos, del Pueblo de Israel. 

Asimismo lo que estaba sucediendo en la ciudad de Jerusalén, debido a que los muros estaban en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego.


Al llegar este mensaje a Nehemías, se le estremeció su corazón y sintió la necesidad de hacer duelo y ayunar por varios días, y se postró a orar en la Presencia de Dios. 

Él hizo esta oración: 

Nehemías 1:11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.


Salmo 20:5 Nosotros nos alegraremos en tu salvación, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; Conceda Jehová todas tus peticiones.


Eclesiastés 7:18 Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo.


En esta oración, él le pide a Dios que lo alcance con Su Gracia, para que el rey que estaba entonces, que era el rey Artajerjes (Nehemías era su copero personal) le permitiera hacer algo.

Le solicitó su permiso para poder ir a Jerusalén y el rey le respondió, concediéndole un permiso y un certificado, donde constaba la autorización para poder obtener los materiales para la reconstrucción de los muros de la ciudad, y las puertas del palacio. 

De esta manera introducimos el versículo de este devocional que refiere a

El Dios de los cielos, Él nos prosperará…


Nehemías 2:4 Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,


Salmos 122:6 Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.


Sin embargo, había oposición en los planes de Nehemías. 

Había un líder samaritano llamado Sanbalat, quién era gobernador y junto a otros gobernadores se oponían a la reconstrucción de los muros de la ciudad, y no estaban de acuerdo con la protección que le daba el rey de Persia Artajerjes.


Nuestro versículo se completa diciendo 

Y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén. 


En otra traducción, la de la Nueva Versión Internacional dice: 

Si es su voluntad, el Dios de los cielos nos concederá salir adelante. Nosotros sus siervos vamos a comenzar la reconstrucción, ustedes no tienen autoridad.


Salmos 102:13-14 Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. 14 Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.


Mientras Nehemías y su equipo trabajan en la reconstrucción de los muros, enfrentaron muchas dificultades y oposiciones, de parte de los enemigos de la ciudad, como Sambalat, Tobías y Jason, los cuales se burlaban de ellos asegurándoles que nunca serían capaces de reconstruirlos. 


Intentaron desanimarlos, pero a pesar de ello no pudieron, porque Nehemías sabía y confiaba que Dios estaba de su lado, Él los ayudaría a concretar la obra. 


Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.



Como respuesta a aquellos adversarios que se oponían a los planes de Nehemías.

Hechos 8:21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 


El pasaje destaca la fe y la determinación de este varón de Dios.

Su confianza plena estaba en Dios, sabía que lo ayudaría a realizar la reconstrucción de Jerusalén.


Así como Nehemías alentaba a su grupo de Hermanos, que trabajaron con él en la obra, así nosotros también podemos inspirar a otros Hermanos en la fe a confiar en Dios. 


A veces nos cuesta en nuestras propias vidas, nos desanimamos, nos sentimos cansados frente a las dificultades diarias, en nuestros hogares, en nuestra economía, en la salud de nuestros seres amados, incluso con respecto a la propia salud. 

Los aliento a que podamos declarar con autoridad frente a la adversidad:

¡¡El Dios de los cielos, me prosperará!!