Viernes, 18 de Julio del 2025

Nehemías 6:9

Día 18

Devocional escrito por Natalia Zamora

Nehemías 6:9 … Ahora, pues, fortalece tú mis manos.


Nehemías era un judío descendiente de los exiliados de Babilonia, se desempeñaba como copero del rey Artajerjes en Persia.

La función que tenía un copero era servir el vino y otras bebidas al rey, probarlas antes que el rey las consumiera, para dar certeza que no estaba envenenado lo que bebía y así poder dársela, protegiendo la vida del mismo.

El cargo del copero era considerado de gran honor y a menudo tenía una influencia considerable sobre el rey.


Podemos pensar que Nehemías tenía algunas comodidades más que los otros sirvientes, comida no le faltaba y lugar donde reposar tampoco, pero sin embargo él tenía otro sentir en su corazón.

Su vida iba más allá que vivir en el reino, tenía la preocupación de que había pasado con los otros judíos que habían quedado de la cautividad.


Un día fue su hermano con otros hombres a verlo y él le preguntó qué había ocurrido con ellos, y le contaron que estaban EN GRAN MAL Y AFRENTA, y el muro de Israel DERRIBADO. Nehemías capítulo 1


Esto provocó un gran dolor en su alma, tal así que ayunó por varios días orando a Dios.

El rey lo vio entristecido y le preguntó lo que le pasaba, él le contó y encontró gracia sobre sus ojos y no solo le dio permiso para ir a Judá a verlos, sino que también le dio cartas a modo de permisos, para los gobernadores de otras tierras y

hasta material para que empezaran a restaurar los muros.


Resumimos la historia para que podamos entender el contexto.


Dios respaldó la intención de su corazón porque venía de Él.  Pero Dios buscaba un corazón dispuesto para llevar a cabo semejante obra. 

Nada más ni nada menos que RESTAURAR LOS MUROS de aquella ciudad.

Una tarea grande conlleva decisiones importantes y gran responsabilidad. Más si se trata de El Reino de los Cielos.

Nehemías junto al resto del Pueblo comenzó la obra en el muro, pero no faltaron los enemigos: en este caso fueron Tobías y Sanbalat.


Nehemías 4: 1-4 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. 2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 3 Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. 4 Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio.


Al ver que se llevaba a cabo la tarea, comenzaron a burlarse del Pueblo.

Los invito a que puedan leer todos los capítulos de Nehemías para ver todo lo que tuvieron que pasar.

Esto nos deja varias enseñanzas:

  • Dios no se olvida de Su Pueblo

  • Aunque hubo gran rebelión del pueblo en contra de Dios, después de estar en lo más profundo, clamaron y Dios los volvió a perdonar.

  • Siempre hay una persona que escucha y obedece el llamado de Dios para su vida.

  • Dios pone a personas y da recursos para que Su Obra sea extendida.


Tengamos siempre presente, que cuando nos decidimos con certeza en el corazón de servir a nuestro Dios y ponernos en Sus Manos siempre vamos a tener oposición.


El enemigo va a poner personas con actitudes o palabras hacia nosotros para querer derribar y detener la Gran Obra que Dios está haciendo en nuestras vidas.


En el capítulo 6, vemos a Tobias y Sanbalat como por todos los medios trataban de detener la Obra, pero Nehemías tenía una visión firme y sabia hacia donde iba.

Todos tenemos un Propósito desde el día de nuestro nacimiento.


NOS URGE ENCONTRAR EN DIOS LA TAREA PARA LA CUAL ÉL NOS LLAMÓ.


Esto es para que tengamos una dirección y no salgamos de ahí.


Los atletas tienen una meta, en el camino hay varios obstáculos, pero ellos saben que tiene que llegar. 

Hay mucho para escribir sobre las artimañas del enemigo, que vivimos todos los días siendo bombardeados con circunstancias, actitudes, pensamientos o sueños malos. Pero siempre va a ser mayor EL PODER DE DIOS SOBRE NUESTRAS VIDAS.


Leyendo todo el Libro de Nehemías podemos ver que la destrucción vino por que el Pueblo rompió Los Estatutos y Consejos de Dios para su vida. 

Hicieron todo lo contrario a lo establecido por sus antepasados.


Una vez que restauraron los muros y establecieron el Templo a Dios, asignaron a cada miembro del Pueblo en sus labores y se volvieron a organizar, hicieron fiesta a Dios.


Pero si seguimos leyendo, algunos hombres del mismo pueblo que fue rescatado y puesto a resguardo se alió con Sanbalat de alguna manera, tanto dando algún hijo en casamiento con alguna hija de Sanbalat o haciéndole lugar en la cámara del Templo Sagrado.


Nehemías a todo esto, sacaba de Judá a quienes practicaban tales cosas, para que no se filtrara nada más y venga así otra vez la ruina. 

Él ponía hombres de confianza para reemplazar a los que sacaba. 

Podemos ver que todo lo hacía en conjunto, en hermandad con otros miembros del Pueblo.


Era tal el temor de Nehemías a que Dios vea su mal obrar y nuevamente los lleve a cautiverio que vigilaba con mucho temor de Dios.


Todos nosotros estamos edificando una gran obra: sea tu familia, tu vida personal, tu negocio o trabajo, ministerio, etc.  Y ninguno quiere fracasar en la obra.

Por eso pidámosle como Nehemías dijo: 

Nehemías 6:9 … Ahora, pues, fortalece tú mis manos.

Era porque sus enemigos le decían que enseguida se iban a cansar, él sabía a Quién pedirle las fuerzas y que Su Obra no dependía de Él, sino de Dios.


Hermanos, pidamos la ayuda siempre a Nuestro Dios.