Martes, 19 de Mayo del 2026

Nehemías 6:9

Día 19

Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis

Nehemías 6:9 …Ahora pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.

 

Nehemías había encontrado toda clase de oposición que uno pudiera imaginar en la reedificación de los muros de Jerusalén.

Satanás había estado muy activo y había puesto en su camino toda clase de obstáculos que pudieran causar que él fracasara en su propósito. 

El enemigo está haciendo lo mismo con nosotros en el día de hoy: Muchas veces tiene éxito y hace que nosotros muchas veces fracasemos.


A veces por quedarnos en el camino, no somos constantes, no perseveramos, miramos lo que los demás hacen, nos comparamos, dejamos que nos influencien, etc.

Ø Dios no quiere que nosotros fracasemos y ha provisto todo lo necesario para que seamos vencedores.

 

Nehemías era una persona que no buscaba nada para sí mismo y estaba haciendo un gran sacrificio para reedificar el muro de la ciudad.

 

Luego, él se dio cuenta que algunos de sus hermanos, especialmente aquellos de alto rango, se habían dedicado al negocio de los bienes inmuebles, así como al de los préstamos.

Estaban ganando dinero mientras se aprovechaban del sufrimiento de las demás personas y de las dificultades económicas que ellas tenían para sobrevivir. Egoísmo puro. 

Nehemías 6: 1-8 Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas), Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Más ellos habían pensado hacerme mal.  3 Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.  4 Y enviaron a mí con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera.  5 Entonces Sanbalat envió a mí su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano, 6 en la cual estaba escrito: Se ha oído entre las naciones, y Gasmu lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros; y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey; 7 y que has puesto profetas que proclamen acerca de ti en Jerusalén, diciendo: ¡Hay rey en Judá! Y ahora serán oídas del rey las tales palabras; ven, por tanto, y consultemos juntos.  8 Entonces envié yo a decirle: No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazón tú lo inventas.

 

Los enemigos habían invertido sus tácticas.

Ya que no habían podido detener el trabajo, propusieron reunirse con Nehemías para llegar a una solución negociada.

Su intención, por supuesto, no era el bienestar de Nehemías.

Pero este varón tenía muy en claro su convicción, su visión, y no iba a permitir que nada lo mueva del blanco, ni de su tarea.

 

Hay una realidad, “lo que no suma, resta, divide y no multiplica”.

El antiguo método satánico aconseja que, “si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él.”

Y va en contra de lo que Dios nos enseña en Su Palabra.

Ø No tenemos que ni acercarnos a lo que no es de Dios.

 

No querer ganar la batalla siendo como el adversario. ¡No!

Porque no sería nada provechoso para nuestra vida espiritual.

 

Hoy en día en las Iglesias, se usa como recurso “tomar ideas del adversario” y entrar en un terreno de acuerdos y concesiones.

Tenemos que tener mucho cuidado y aferrarnos a lo que Jesús enseñó:

Mateo 12: 30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

 

El enemigo siempre va a querer meterse en la Iglesia (física), como en la Iglesia espiritual (su corazón y el mío), trayendo chismes, murmuración, contienda, mentiras, difamación, rencor, falta de perdón.

Y cuando estamos débiles, o dejamos el hábito de buscar a Dios sinceramente, nos dejamos ganar, y también estamos en esa vereda. A todos nos pasó.

 

La Biblia nos enseña y nos confronta con Su verdad:

Gálatas 5: 16-23 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.  18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.  19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.  22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

 

Nehemías sabía que Tobías y Sambalat procuraban su mal, hasta el punto de matarlo.

Y si, el enemigo siempre procura el mal.

Sus corazones eran gobernados por los celos, la envidia.

Pero a Nehemías eso no lo preocupaba, él sabía a dónde se dirigía, ¡Y sabía en Quien confiaba!

 

Además, lo caracterizaba su sinceridad, su amor a la Obra.

Estaba llevando a cabo una Buena Obra y no tenía tiempo para abandonar su misión, ni perder el tiempo con sus enemigos.

Y no es que los ignoraba, no, simplemente optó por pensar en lo que Dios le encomendó.

¿Habrá sentido dolor, tristeza? Seguro que sí, porque eran hermanos.

 

Pero si a Jesús le pasó, es más que seguro que a nosotros también nos pasará…

Judas, el discípulo que estuvo a su lado, viendo Su Obra, dejó que el diablo se adueñara de su vida.

Lucas 22:47-49   Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle. 

48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? 

49 Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?

 

Nehemías pensó que no tenía sentido discutir detalles con el enemigo, simplemente envió mensajeros diciéndoles que estaba muy ocupado en una obra muy importante y que no podría ir a verlos porque si abandonaba sus tareas, entonces el trabajo se detendría.

Nehemías 6:3 Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.

O sea, que Nehemías se negó a llegar a un compromiso con sus enemigos.

 

La reacción de Nehemías ante el enemigo fue, como vemos, decirle que no había nada de cierto en esos rumores, sino que éstos eran producto de su imaginación, de complots y planes para destruirle.

 

Él se ocupó de esas personas que fingían ser sus amigos, pero aun así se encontraba en una posición difícil.

Estaba entre la espada y la pared.

Apenas se daba vuelta, se encontraba en medio de otra conspiración, pero al verse en esa situación recurrió a Dios: 

… AHORA PUES, OH DIOS, FORTALECE TÚ MIS MANOS.

 

Cuando uno aprende que Cristo es Nuestro Salvador, entendemos que Él todo lo permite.

En medio del abandono, del miedo infundido, Dios es Quien fortalecía a Nehemías.

Y hoy, es lo que Su Palabra nos enseña: A pesar de todo, ¡DIOS NOS FORTALECE!

 

Siempre habrá oposición. ¡SIEMPRE!

¡PERO ELIJAMOS SER DE LOS QUE EDIFIQUEN EN MEDIO DE ELLO!

 

Miremos la Cruz, no nos desviemos del Galardón que tiene Dios en el Cielo, ¡Esa Corona de VICTORIA!

Procurando en cada momento ser buenas personas, buenos cristianos, y ahí obtendremos la Verdadera Fortaleza de Dios.

¡EL AVERGONZARÁ AL ENEMIGO!

¡Dios le bendiga!