Nehemías 8:10
Día
19
Devocional
escrito por Yesica Ocaranza de Italiani
Nehemías
8:10 …No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza,
Las
circunstancias de la vida pueden ser difíciles, sin esperanza a la vista, pero
Dios siempre tiene el control.
·
Dios nos dice que la fuente de nuestra fuerza no está en nosotros, sino
en Él.
Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
…No os entristezcáis…
Es
importante tener claro que la alegría basada en circunstancias o momentos puede
ser solo eso: momentos o algo temporal.
·
Pero la satisfacción que podemos encontrar en Dios es eterna y
permanente.
De
esta manera en la que Dios nos ayuda a llevar vacíos, enfrentando situaciones
con fortaleza y esperanza.
…No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová
es vuestra fuerza,
·
Meditar en este versículo nos recuerda la importancia de buscar siempre
la fuente de nuestra fuerza en Dios.
Salmos 18:2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
· Enfocarnos en nuestras habilidades nos mantendrá limitados, porque lo mayor proviene de Dios.
Podemos ver que Nehemías no solo les hablaba de la Ley, sino que los invitaba a comer y beber para celebrar la bondad de Dios en sus vidas.
Es importante recordar que la celebración, el gozo en El Señor, no es basado en comodidad o por diversión, sino que es una manera de estar agradecidos con Dios por lo que Él hace en cada uno de nosotros y honrar Su Nombre.
… el gozo de Jehová es
vuestra fuerza,
El gozo de Dios es nuestra fortaleza, porque cuando estamos en momentos difíciles, con dificultades, y le adoramos, estamos dejando nuestras cargas en Él y nos enfocamos en Su Paz y Gracia.
Es verdad que hay momentos en los que nos sentimos
abrumados, sin esperanza, desesperados, y es difícil entender, creer o decirnos
“gózate en Dios”.
Pero la realidad es que es ahí donde las fuerzas
se renuevan y dejamos que ese gozo inunde nuestra alma, permitiendo que
cualquier circunstancia pase a segundo plano.
Nuestras lágrimas se transforman en alegría y
nuestras debilidades en poder.
Recuerda, El Señor te dice: “No estés triste,
gózate en mí y yo te levantaré.”