Martes, 12 de Diciembre del 2023

Números 21:4

Día 12

Números 21:4… Y se desanimó el pueblo por el camino.

 

Desanimo: Falta de ánimo, fuerza o energía para hacer, resolver o emprender algo

 

Cuando estamos desanimados, hemos perdido la motivación para seguir adelante.

Cuando la montaña parece demasiado empinada, el valle demasiado oscuro, o la batalla demasiado intensa,

Cuando perdemos el coraje para continuar, siempre aparece en escena el desánimo.

 

El astuto desánimo golpea

ü Cuando nos encuentra agotados mental, anímica o físicamente,

ü Cuando se nos hace “cuesta arriba” lo que estamos realizando,

ü Cuando no vemos salida en una dificultad, o resolución que debamos tomar,

ü Cuando hace rato que estamos intentando vencer una guerra y cada batalla el enemigo parece más fuerte…

Es allí que el desánimo pareciera muy fuerte, pero no hay situación, nada ni nadie más fuerte que nuestro Dios.

De Él viene nuestra fortaleza.

 

En varios pasajes de La Biblia, vemos cómo Dios ordena a Su Pueblo a esforzarse y cobrar ánimo

Salmos 27:14 Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.

 

Salmos 31:24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón.

 

2 Crónicas 32:7 Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él

 

Deuteronomio 31:6  Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

 

Frecuentemente, notamos que hay desaliento entre el Pueblo de Dios.

 

Algunas causas de desaliento:

v El corazón todavía está en el mundo.

 

·        Nos acor­damos de... Egipto.

Números 11:4-5 Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;

 

·        ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

Números 14:2-4 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? 4 Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.

·        El mundo presenta sus “ofertas”.

Tienta, abruma, despliega su escaparate de baratijas para que los débiles se sirvan y abandonen al Dios de fortaleza.

Ofrece su música, la moda, programas de televisión de contenidos nada edificantes, las conversaciones con palabras groseras, violentas, blasfemas, que también escuchamos diariamente en la vía pública, el trabajo, incluso en las escuelas o lugares educativos.

En las redes sociales, pone al alcance el fraude, engaño, participar de delitos, relaciones ilícitas, practicas provenientes de las tinieblas: brujiría, tarot, consulta a los muertos, etc, obras de la oscuridad.

Cosas que ningún Hijo de Dios debería participar, ni consumir.


  • Ningún hijo de Dios debe amar al mundo.

1 Juan 2:15-16 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

 

Dios sacó a Israel de Egipto, a nosotros nos sacó del mundo, Egipto representa al mundo.

 

·        Nos manda a  pensar, vivir y ocuparnos del Espíritu.

Los del mundo, los que son de la carne, piensan en las cosas de la carne.

Romanos 8:5  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz

La vida llena del Espíritu comienza con el regalo del Espíritu Santo a todos los que hemos recibido a Jesucristo como Señor y Salvador.

Esta llenura se convierte en una realidad cuando nos ponemos bajo el control del Espíritu, y se disfruta cuando hacemos uso del Poder que Él libera en nosotros.

Por tanto, requiere que resistamos la tentación, y mantengamos nuestro estado de sometimiento al Espíritu Santo.       

·        Tenemos que identificar las mentiras del enemigo que nos ataca en nuestra debilidad, e intenta que volvamos atrás, que fracasemos otra vez.

2 Corintios 2:11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

 

·        Tenemos que atacar con la Verdad de Dios, que declara que el Espíritu de Cristo es mayor que Satanás

1 Juan 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

 

·        Debemos enfocar nuestra mente en cosas espirituales

Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Para que aprendamos a distinguir entre lo que nos corresponde como creyentes, y lo que no.

 

·        Debemos optar por el bien, rechazando el mal

Romanos 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

 

·        Desechando toda obra de la carne

Gálatas 5:19-21 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 

21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Todas estas prácticas de la carne harán peligrar que heredemos el Reino de Dios.

 

·        Golpeando nuestra carne y poniéndola al servicio de Dios.

1 Corintios 9:26-27 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Cuanto más seamos dirigidos por el Espíritu, más sensible nos volveremos a sus advertencias sobre la tentación, y mayor será nuestra fortaleza para ganar la batalla por nuestra mente.

 

·        Entendamos que muchas veces el mayor problema de los Hijos de Dios, somos nosotros mismos, por lo tanto sometámonos a Dios y llegaremos a la meta.

Santiago 4:7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

 

·        Él confía que llegaremos, ha puesto Palabra de victoria sobre nosotros.

Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.


Llegar a la meta, no es tarea fácil, pero si nuestra voluntad está empeñada en lograrlo y sobre todo, dependemos de la Presencia de Dios, llegaremos.

Cobremos ánimo, no desfallezca Hermano/na, Dios va delante, sabe de cada obstáculo  que tendremos que saltar…

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Moisés alentó al Pueblo para que no se desanimaran, sabemos que el enemigo pondrá piedras en el camino, pero Jesús ya lo venció.

Luego Josué tuvo que tomar el liderazgo, sustituyendo a Moisés, debía llevar al Pueblo de Israel hacia la conquista y Dios sabiendo el terrible desafío que tenía por delante le dijo:

Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

 

El Señor sabe lo que debemos de enfrentar en el camino, siempre nos dará aliento para que no nos desanimemos.

A Josué le recordó:

Josué 1:5: Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Josué fue testigo de la asistencia, el cuidado, de cómo Dios acompañó a Moisés hasta el fin de sus días.

Dios estuvo con Moisés, fue suficiente testimonio para que su sucesor se llenara de fe y confiará en lo que le había dicho.

Para que

ü Cuando llegaran  las duras batallas,

ü Cuando se presentara la incertidumbre,

ü Cuando notara que algunos a su alrededor, quisieran contrariar sus órdenes,

ü Aun cuando su cuerpo sufriera el cansancio…

Sea animado por Dios.

Quien le había encomendado la tarea, soplaría aliento sobre su vida, hasta cumplir su misión.

 

Como lo hizo con Moisés, como lo hizo con Josué, como lo hizo con el Pueblo de Israel, también lo hará con nosotros.

Tomemos el ánimo que viene del Cielo y prosigamos a la meta, al premio del Supremo Llamamiento, la Vida Eterna en Cristo Jesús.