Miércoles, 2 de Abril del 2025

Números 22:38

Día 2

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera 

Números 22:38… La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.


El Libro de Números fue escrito por Moisés, y debe su nombre al hecho que allí se narra el censo de Israel, donde fueron registrados cada uno de los integrantes del Pueblo de Dios.

En el capítulo 22 nos encontramos con la historia de Balaam y Barac, veamos un poco de qué se trata:

Balaam era un Profeta que fue contratado por el rey de Moab, Barac, para maldecir a Israel.

Sin embargo, Balaam obedeció a Dios y bendijo a Israel en lugar de maldecirlo.


En los primeros versículos (1-4) podemos ver cómo Barac teme el avance de Israel sobre sus tierras, ya que los israelitas se encontraban en movimiento. 

Habían concluido su exilio de 38 años en el desierto, y luego seguían avanzando hacia la Tierra Prometida.


Números 22:3 Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.


Entonces, Balac mandó llamar a Balaam para que maldiga y profetice en contra de Israel, y de ese modo evitar que los invada y los domine.


Números 22:5-7 Por tanto, envió mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí. 6 Ven pues, ahora, te ruego, maldiceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito. 7 Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.


Balaam recibió a los enviados del Rey Barac, pero no sé apresuró a dar una respuesta, sino que quiso consultar a Dios primero (v. 8)

Dios habló a Balaam advirtiendo que no accediese al pedido de Barac (v. 12). 

Por lo que el profeta despidió a los enviados del Rey; pero este no se quedó conforme y volvió a reiterar el pedido a Balaam (v. 13-17)

Balaam volvió a declinar la invitación del rey respondiendo nuevamente que debía consultar con Dios sobre qué hacer (v. 18-19)


Nuevamente habló Dios a Balaam:

Números 22:20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.


Balaam, entonces, se puso en marcha con los enviados del Rey, montado en su burra.

Dios se enojó mucho, y envió a su ángel para interceptarlos en el camino.

Por tres veces, la burra se apartó del camino cuando vió al ángel del Señor.

Balaam se enojó con su burra y la golpeó varias veces. 

Al Señor esto no le gustó nada e hizo hablar a la burra de Balaam, quien le recriminó por qué la golpeaba (v. 21-30)


En ese momento, Dios abrió los ojos de Balaam y fue allí que pudo ver al Àngel de Dios; entonces se postró rostro en tierra. 

El ángel le hizo ver a Balaam el error que cometió al no poder distinguir el propósito de Dios en todo este asunto (v. 31-33)


Entonces, Balaam reconoció su proceder equivocado y se retractó. 

El ángel le ordenó que continúe el viaje, pero que hable sólo lo que Dios le mande decir (v. 34-35)


Cuando Balaam llegó finalmente delante del rey, este lo increpó por no querer cumplir con sus demandas, a lo que Balaam respondió que él sólo hablaría y profetizaría sólo lo que Dios le mandase a decir.


Números 22:38 Balaam respondió a Barac: he aquí yo he venido a ti; mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.


Después de recordar esta fascinante historia, no nos queda sino más que preguntarnos: ¿Qué nos quiere enseñar Dios con todo esto?


Todo este capítulo 22 de Números nos deja varias enseñanzas:

  • La importancia de obedecer a Dios.

  • La posibilidad de que Dios nos hable a través de personas o situaciones inesperadas.

  • La importancia de escuchar la voz de Dios, incluso cuando no provenga de personas con las que estemos de acuerdo.

  • La importancia de no manipular a Dios para conseguir lo que se quiere.


¿Cuántas veces nos ha sucedido el ser tentados a hacer o decir algo que sabemos que a Dios no le agrada?

¿Cuántas veces hemos cedido ante la presión de alguien o algo, y hemos dicho o hecho lo que a Dios no le agrada?

¿Cuántas veces algo o alguien que no conocemos nos hizo volver sobre nuestros pasos y darnos cuenta que hemos dicho o hecho lo que a Dios no le agrada?


  • Indudablemente, Dios nos quiere enseñar y advertir todos los días cómo nos debemos conducir como Sus Hijos. 

Y esta maravillosa historia de Barac, Balaam y la burra que habla es un claro ejemplo de ello.

Por eso, Hermanos, nunca está de más volver a recordar y analizar todo lo que Dios nos quiere enseñar a través de Su Palabra.

A mí me agradó recordar esta historia…¿Y a Ustedes?

¡Dios los bendiga!