Viernes, 21 de Marzo del 2025

Proverbios 10:19

Día 21

Devocional escrito por Andrea  Villalba

Proverbios 10:19 En las muchas palabras no falta el pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.


Nuestras palabras tienen mucha importancia y repercuten de manera negativa o positiva en nosotros y en quienes nos rodean.

¿Quién de nosotros no yerra al hablar? Y peor, ¿Quién no ha pecado por esto? 

El problema de hablar mucho es que perdemos el control de las palabras, y cometemos el error de lastimar, criticar, blasfemar, murmurar, matar, opinar deliberadamente, terminando muchas veces ofendiendo por no pensar lo que decimos.


Admiro las personas de pocas palabras porque reflejan sabiduría, amor, respeto y consideración. 

A veces tendemos a dar consejos con el fin de ayudar, pero lo que menos hacemos es eso, por lo contrario, causamos el efecto contrario, nos descontrolamos, perdemos la línea y hasta el respeto. 


Al salir de nuestros labios malas palabras traspasamos el límite y nuestras actitudes y acciones también son influenciadas, este texto es práctico, nos habla del pecado y cómo vencerlo. 

  • Hablar mucho no es malo, el problema es el rollo que podemos armar entre líneas. 


Soy una persona que le encanta hablar, pero si no mido mis palabras puedo causar conflictos y problemas. 

Me gustaría detenerme en las consecuencias de estas.


En las muchas palabras no falta pecado…


Números 12.1-16 Te invito a leer estos versículos

La murmuración de Mirian y Aaron contra Moisés, resultó en que Mirian tuvo lepra.


Números 12.1-2 María y Aaron hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita

que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. 2 Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.


Números 12.10 Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miro Aaron a María, y he aquí que estaba leprosa.


Murmurar: hablar entre dientes manifestando queja o disgusto por algo.


  • Qué interesante definición, Murmurar, este es un pecado grave.

¿Cuántos hemos dado una opinión y por estar enojado o no conforme con algo, ofendimos a alguien?. 

Me imagino que Moisés sintió dolor por las palabras de su Hermana y de su compañero de servicio, no solo se quejaron porque Dios hablaba solo con Su Siervo, sino porque se casó con una mujer que no era del Pueblo de Dios.


La crítica es lo primero que surgió a base de un descontento moral. 

Pero tuvieron sus consecuencias: lepra.

La lepra es sinónimo de pecado, y debemos ser consientes de las consecuencias que conlleva.


  • Moisés fue defendido por Dios; cada vez que murmuren y murmuramos las consecuencias serán malas.

A veces es conveniente guardar nuestro descontento, por más que tengamos razón, para no pecar. 

El hablar con cuidado, ADECUADAMENTE, NOS AYUDA A REFRENAR LAS PALABRAS. 


Y al excusarnos, como, por ejemplo: “No fue lo que quise decir” , “Mi intención es buena, pero me interpretaron mal”... son excusas que ponemos por el hecho de no hablar apropiadamente y reconocer que estuvimos mal.


Mirian y Aaron no midieron las consecuencias de su pecado, ella tuvo que arrepentirse para ser sana, nosotros también debemos arrepentirnos y doblegar nuestro orgullo y pedir perdón a Dios y a la persona que hemos ofendido para ser

sanos en el alma.


… El que refrena sus labios es prudente.


Refrenar es contener o reprimir lo que se dice.

Hay un dicho en nuestro país que dice: “Mejor me muerdo la lengua”, para aquellos que somos espontáneos, sinceros y decimos lo que pensamos, es contraproducente, porque al no reprimir lo que pensamos o sentimos, pecamos.


Y me siento identificada con ello, a veces me pasa y digo “¡Para que hable!”, “¡Calladita sos más linda!” (Es otro dicho que pronunciamos y significa que hemos errado). 


Las personas que son de hablar de más, siempre están expuestas a equivocarse y a fallar en las palabras, por lo cual continuamente necesitamos no solamente el control del Espíritu Santo, sino SU DOMINIO, ÉL  es QUIEN nos ayudará a ser Prudentes.


Santiago 1:19-20 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para responder, tardo para airarse.


¡Qué enseñanza!

Le debemos dar tiempo a lo que vamos a decir, ser más rápido para escuchar y lentos para responder para medir las palabras.


En el capítulo 10 de Proverbios hay varios textos que se refieren a este tema, es un capítulo dedicado a cómo debemos cuidar nuestras palabras, porque repercute en forma negativa o positiva. 


Cito algunos de ellos:

Proverbios 10.11 Manantial de vida es la boca del justo...


Proverbios 10.13 En los labios del prudente se halla sabiduría...


Proverbios 10.20 Plata escogida es la lengua del justo...


Proverbios 10:21  Los labios del justo apacientan a muchos...


Proverbios 10.31 Los labios del justo producirá sabiduría...


Proverbios 10.32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada…


Realmente este capítulo enumera lo que produce el hablar bien: da vida, edifica, trae sabiduría y prudencia…

Son valoradas las palabras que decimos, apacientan, esta expresión llegó directo a mi corazón, porque Dios nos llamó a pastorear, a ser guía de otros y si somos inadecuados en lo que decimos, descuidaremos nuestro rol, y nuestras ovejas no van a querer oír nuestra voz. 


Termina el capítulo:

 “El justo sabe hablar lo que agrada”


¡Qué hermosas enseñanzas la de este devocional! 

¡Y cuánta responsabilidad tenemos sobre todo los Hijos de Dios de hablar lo que hace sentir bien al prójimo!

Esto no significa que debemos acomodar las palabras, e incluso en algún momento no decir la verdad, no,  sino ELEGIR ADECUADAMENTE CADA PALABRA.


Algo práctico para nuestras vidas de la cual estoy implementando:

  • desmarcada

    Practicar el hábito de no apresurarnos al hablar, (pensar antes de decir algo)

  • desmarcada

    Tener conversaciones edificantes, si no edifica o beneficia y no contribuye, mejor no decir nada.

  • desmarcada

    Tener una vida espiritual la cual puede dominar nuestro carácter, personalidad y aun en nuestra expresión corporal.


Y con este texto quisiera cerrar, 

Proverbios 13:3 El que guarda su boca guarda su alma; Más el que mucho abre

sus labios tendrá calamidad.


Aprendemos que guardar, refrenar la boca, hará que cuidemos nuestra alma y no pequemos.

Solo el Poder de Su Espíritu Santo, ayudando a tener hábitos saludables, nos ayudará a hablar adecuadamente, sin ofender o equivocarnos, y me quedo con la expresión del Proverbio …  

Los labios del justo, (De los Hijos de Dios) APACIENTAN a muchos. 

¡Ayúdanos Señor!

Seas bendecido en todos tus caminos.