Jueves, 12 de Marzo del 2026

Proverbios 10:32

Día 12

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera

Proverbios 10:32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; Mas la lengua de los impíos habla perversidades.

 

El Libro de Proverbios es una fuente inagotable de sabios consejos de parte de Dios para el ser humano.

Ø Este Proverbio, específicamente, nos recuerda y nos remarca la importancia del Lenguaje: del qué, el cómo y a quién hablamos.

Ø También señala la diferencia entre el justo y el impío.

 

Recordemos cuál es esa diferencia fundamental entre estos dos tipos muy diferentes de personas:

·        El justo se entiende que es aquella persona que ama, teme y sirve a Dios.

Vive en obediencia a Su Palabra y Sus Enseñanzas.

Busca el bien del prójimo y se agrada con el servicio y el amor a los demás.

·        Mientras que el malo (o impío), es considerado aquel que vive de espaldas a Dios, no le interesa obedecerlo ni seguirlo.

En otras palabras: “hace la suya” sin importarle nada ni nadie.

No se duele de la injusticia, la maldad o la violencia en el mundo.

Al contrario, no le importan, o peor aún, las disfruta.

Busca su propio beneficio, muchas veces desafiando la Ley Divina, la Verdad, y la Justicia; lo que se refleja en su accionar y modo de vida.

 

Veamos algunas características de estos dos tipos tan distintos de personas:

·        Características del Justo:

ü Temor y servicio a Dios: Respeta a Dios, Sus Caminos y Sus Mandamientos.

ü Amor al prójimo: Hace la Voluntad de Dios por amor a Él y a los demás. Ama su

prójimo.

ü Perseverancia: Aunque pueda caer eventualmente, se levanta con la ayuda de

Dios. Persevera en la fe, la oración y la comunión con el Padre.

ü Delicia en la Ley: Se deleita, disfruta de la Ley de Jehová. Ama seguirla, obedecerla y vivirla.

ü Obra para la vida: Su conducta y testimonio es para vida y bendición de los

demás.

 

·        Características del malo (impío):

ü Desprecio por Dios: Vive sin reverencia a Dios y sus caminos. No le interesa nada de lo relacionado con Dios.

ü Amor a la injusticia: Ama todo lo que es incorrecto y perverso. No le importa

lastimar, herir o dañar a las personas. Busca prosperar haciendo el mal.

ü Desesperanza / Pecado: Su fruto es para pecado, y finalmente desaparecerá.

ü Sabe que vive a espaldas de Dios, pero no le importa; muchas veces lo disfruta y se jacta de ello.

 

Ahora que hemos conocido y analizado estas características tan bien delimitadas, podemos entender cabalmente el texto de hoy y apreciar por qué

LOS LABIOS DEL JUSTO SABEN HABLAR LO QUE AGRADA;

MAS LA LENGUA DE LOS IMPIOS HABLA PERVERSIDADES.

 

Obviamente, el justo no podría hablar otra cosa que no sean palabras amables, agradables, edificantes, constructivas, alentadoras…

Y el impío, por supuesto, siempre hablará palabras de derrota, de maldad, de humillación, de ofensa, de desaliento…

 

Sin dudas, este es un tema muy importante para el Señor, por eso lo encontramos en innumerables pasajes en su Palabra, conozcamos algunos:

° Proverbios 10:20 Plata escogida es la lengua del justo; más el corazón de los impíos es como nada.

 

° Proverbios 10:24 Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.

 

° Proverbios 11:8-14 El justo es librado de la tribulación; mas el impío entra en lugar suyo. 9 El hipócrita con la boca daña a su prójimo; Mas los justos son librados con la sabiduría. 10 En el bien de los justos la ciudad se alegra; Mas cuando los impíos perecen hay fiesta. 11Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; Mas por la boca de los impíos será trastornada. 13 El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre prudente calla. 14 El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo.

 

° Proverbios 14:32 Por su maldad será lanzado el impío; mas el justo en su mente tiene esperanza.

 

Como podemos apreciar, al Señor le interesa en gran manera que Sus Hijos sigan el Camino de lo Bueno y lo Justo, y que se alejen definitivamente de lo malo y lo injusto.

 

No podemos olvidar, sin embargo, que no todos los cristianos o Hijos de Dios han nacido en “cuna cristiana”.

Muy por el contrario, la gran mayoría hemos sido rescatados de una “mala manera de vivir” por la Buena Mano de Dios y enorme Misericordia.

° Efesios 4:22-32 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

 

 

Aquí El Señor nos recuerda nuestra vieja naturaleza, la cual debemos abandonar una vez que comenzamos a caminar con Cristo, ya que ahora somos “una nueva criatura”.

° 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 

Por lo tanto, hermanos, si hemos sido escogidos, llamados, limpiados, sellados, justificados y cambiados por El Señor, lo que nos resta ahora es comenzar a caminar como Justos delante de Dios.

Ø Dejemos atrás todo lo que nos hacía impíos y nos apartaba del Padre.

Ø Que nuestros labios siempre hablen lo que agrada a Dios y edifique a los que nos rodean.

Ø No seamos impíos; no lastimemos, dañemos o humillemos a los demás.

 

Esto no solo es lo que agrada a Dios, sino que, a futuro, nos redundará en innumerables beneficios.

Seamos inteligentes: ¡Seamos Justos, no impíos!

 

¡¡¡Dios les bendiga!!!