Proverbios 11:25
Día 19 Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani Proverbios 11:25 El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado. El Libro de Proverbios, es un Libro de Sabiduría, lleno de consejos para nuestra vida cotidiana desde la perspectiva de la fe. El mensaje central de este versículo es que la generosidad trae abundancia y bendición. ¿Cómo es esto? Cuando damos a los demás con un corazón sincero (sin esperar nada a cambio) es ahí cuando experimentamos la solidaridad, si no sería por interés. Cuando hacemos algo de corazón no se trata solo de ayudar o hacer el bien, si no que estamos sembrando semillas de bien, de beneficio y no solo para el otro sino para nuestra propia vida. “Alma generosa” se refiere a la persona que no escatima en dar o compartir, sin importar qué o a quién. El segundo punto es “el que sacie a otros, también será saciado” “Saciar” se refiere a la satisfacción de una necesidad específica, ya sea física o emocional. Cuando somos capaces de satisfacer las necesidades de otro no solo contribuimos a su “felicidad”, sino que estamos cultivando buenos frutos para nuestra propia vida. Cuando hablamos de prosperidad, de generosidad, no hablamos precisamente de lo material, aunque por supuesto, también es parte, Pero nos enfocamos en lo espiritual, en aportar en el crecimiento del otro, en compartir Palabra de Vida, de Esperanza… Debemos ser generosos en lo material, espiritual, emocional y cualquier ámbito que podamos suplir. La felicidad conforme Dios nos habla no se trata de acumular riquezas, si no de compartirla y hacer el bien. Reflexionemos qué tan generosos somos... Quizá pueda compartir en este tiempo las riquezas y bendiciones que Dios me da, el tiempo, las habilidades, o los recursos, con alguien que lo necesita. ¿Pero, saben qué? La generosidad no solo termina ahí, sino que también podemos incluir perdonar, ser amables, compasivos, escuchar, aconsejar, de manera no solo somos generosos con su alma, sino las nuestras, porque automáticamente viene la Paz de Dios sobre nuestras vidas, haciéndonos libres del egoísmo y muchas cadenas se rompen cuando soltamos y nos despojamos. Es por esto por lo que al bendecir, somos bendecidos, y nuestra alma es saciada. No tengamos miedo en despojarnos, en compartir y ser generosos, porque los más bendecidos seremos nosotros mismos. Recordemos que la verdadera riqueza no se mide por lo que poseemos sino por la capacidad de compartir lo que tenemos. Lucas 6:38 Dad, y se os dará …
Hechos 20:35 … y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.