Proverbios 11:29
Día 19 Devocional escrito por Natalia Zamora Proverbios 11:29 El que turba su casa, heredará viento… En muchas reflexiones que se pueden leer en sitios donde te motivan a cuidarte físicamente, citan frases como: “tu cuerpo es tu casa”, “tu cuerpo es tu templo”. En La Biblia Dios nos dice que nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo. 1 Corintios 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Cuando hablamos de Templo nos imaginamos algo sagrado, donde no se puede hacer disturbios y andar con cuidado para no arruinar nada. Lo mismo nos sucede cuando vamos a un lugar de renombre o a la casa de algún amigo o familiar por primera vez. Muchas veces somos más cuidadosos con lo material que con lo que no se ve, estamos atentos a no perder el celular, a no engordar, a cuidar nuestra imagen por el que dirán, etc. La sociedad en que vivimos hoy en día, el correr todo el tiempo tras metas personales, etc., hacen que pongamos nuestra mirada en lo superficial, y nos olvidamos de lo que verdaderamente importa: LO DE ADENTRO. Salmos 139.2-4 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. 4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Este Salmo nos recuerda que el que nos conoce más que nadie en el mundo, es Dios, podremos aparentar o demostrar algo que no somos y querer engañar a las personas, pero el que verdaderamente sabe nuestra condición es nuestro Padre. Este versículo nos demuestra que Dios se interesa en la totalidad de nuestra persona. En cómo pensamos, cómo andamos, cómo dormimos y nuestros deseos más profundos. Pero como somos un todo, podemos decir que también le interesan nuestros ámbitos, dónde nos movemos, con quiénes nos rodeamos y donde reposamos. La religión quiere hacer ver a Dios como una persona lejana que solo quiere que hagamos lo que Él quiere, sino seremos castigados, pero... Lo dice en Su Palabra: Mateo 28.20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Donde verdaderamente somos y nos mostramos tal cual, es en lo íntimo, en nuestra casa, con nuestros seres queridos, ahí es donde nos relajamos, manifestamos lo que nos duele, demostramos nuestro enojo y nuestras alegrías... Pero también allí es en donde tenemos nuestros mayores jueces. Dicen que la primera escuela es la casa, y cuando nos referimos a casa es a nuestro Hogar, nuestra Familia. Proverbios 11:29 El que turba su casa heredará viento; Y el necio será siervo del sabio de corazón. Nos dice qué pasa cuando uno turba su casa. Primero veamos que significa turbar: Alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo. Y hay muchas maneras de poder perturbar tu hogar: mentir, ocultar, responder de mala manera, no colaborar, estar hablando mal de otros todo el tiempo, y cuántas cosas malas más... El turbar la casa afecta a cualquier miembro del hogar, desde los hijos hasta los padres. Sabemos que el ejemplo, la palabra sabia y la corrección, siempre tienen que venir de los adultos responsables de la Familia, los Padres. En el caso de ser hijos de padres no creyentes, el ejemplo con amor lo tiene que dar el hijo, pero ¿Qué pasa cuando decimos creer en El Señor pero somos los primeros en encender la pelea? La Biblia nos aconseja Santiago 3: 3- 5 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego Sabemos por La Palabra de Dios que todo pensamiento que meditamos, y más si es equivocado, hace nido, se aloja, baja al corazón, Y UNA VEZ ALLÍ, LO MANIFESTAMOS CON NUESTRA LENGUA. Sabemos que es imposible ser perfecto, pero vamos en búsqueda de mejorar cada día. El Consejo de Dios en Su Palabra es claro, es para nuestro bien y para los que nos rodean. Por eso cuando tengamos un conflicto con alguien y tengamos razón o no, fijémonos delante de quién lo hablamos, y ver qué espíritu mueve las palabras. Imagínense que la esposa es una rencillosa o el esposo, a nadie quiere, todo le parece mal o siempre encuentra un motivo para estar en conflicto, lo arrastra al esposo/a, o si la hija o el hijo se queja que nadie lo quiere, que la tienen con él y tantas cosas más, hará que los padres tomen cartas en el asunto y desaten una pelea, en cualquier ámbito que se desate traerá complicaciones. Ahí es donde el esposo o la esposa tienen que tener su postura firme en La Palabra y Consejos de Dios, para saber cómo dirigirse, cómo actuar, sea cual sea la situación y así llegar a buen puerto. Santiago 3:14-16 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. 16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Sabemos que todo lo malo viene de la carne y usado por el enemigo, se pueden desatar tempestades, peleas familiares, de trabajo o amistades, pero lo más triste es que estas actitudes han truncado propósitos y han llevado vidas nuevamente a la ruina espiritual. Hermanos espero que este devocional sea de bendición para sus vidas.