Proverbios 12:25
Día 26
Devocional escrito por Natalia Zamora
Proverbios 12:25 La congoja en el corazón del hombre lo abate, mas la
buena palabra lo alegra.
En otras versiones el mismo versículo dice así:
La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, más la buena palabra lo alegra.
Versión Nueva Biblia de las Américas
La angustia desalienta el corazón del hombre, pero una palabra
alentadora lo anima.
Versión Nueva Biblia Viva.
Encontramos tres palabras similares: congoja, ansiedad y angustia, vamos a ver sus significados.
o
Congoja: Desmayo, fatiga, angustia y aflicción del ánimo.
o
Ansiedad: Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo.
o Angustia: Es un estado afectivo de intranquilidad o de aflicción. Está relacionada con el miedo, la desesperación y la incertidumbre.
Todas estas palabras parecen muy familiares y cotidianas hoy en día, son
moneda corriente en la vida de las personas…
Se escuchan estas expresiones:
“Estoy acongojado/a por esto…” “Esta situación me tiene angustiada/o…” “Estoy ansioso por tal situación…”
O en el peor de los casos: “Mi amigo/a esta haciendo tratamiento por
ansiedad.”
Y cuántos ejemplos más podríamos citar.
Estos son males de este mundo, de la sociedad y los
tiempos que vivimos.
Pero a través de La Biblia podemos ver que situaciones similares se vivieron
desde hace mucho tiempo.
Podemos leer lo que le aconteció al Profeta Elías
1 Reyes 19:1-4 Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. 2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.
3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para
salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. 4 Y él se fue por el desierto
un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse,
dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis
padres.
Supongamos por un momento que vengan a decirnos que
nos quieren matar, que buscan nuestra vida para hacernos desaparecer…
Podemos imaginar cómo se pudo sentir Elías en esa
situación.
Y muchos de los que conocemos a Dios podemos decir:
“Se dónde me voy, se en quien creí…”, pero muchas veces la primera reacción que tenemos es
de temor, de incertidumbre.
Elías era una persona llamada y puesta de parte de Dios, que vio tremendas maravillas y grandes respuestas del Señor, pero no dejaba de ser un humano de carne y hueso, con sentimientos.
Su primera reacción fue tener miedo y acto seguido, huyó para salvar su vida.
El mensaje de Jezabel desestabilizo la vida de Profeta,
así como tantos mensajes o noticias pueden desestabilizar la nuestra.
La falta de trabajo, una enfermedad, una traición,
una mala acción de las personas hacia nuestras vidas, la situación que se está
atravesando en nuestro país que directa o indirectamente nos afecta a todos, que
no se concrete una Promesa de Dios en tu vida y sigas esperando, la tardanza en
la respuesta de una oración al Señor en una situación que anhelamos que cambie, nuestros propios
fracasos y pensamientos de derrota, y tantas cosas más que nos traen desesperanza.
Situaciones que quieren atacar nuestra fe, nos
quieren desalentar, desanimar y muchas veces, nos sentimos como Elías, con ganas de no vivir
más.
Y podríamos seguir enumerando, pero ya con esto, vemos que no somos las únicas personas pasando similares situaciones.
La respuesta de Dios para el Profeta está en los siguientes versículos:
1 Reyes 19:5-8 Y echándose debajo del enebro, se quedó
dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. 6 Entonces
él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una
vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. 7 Y volviendo
el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque
largo camino te resta. 8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y
fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta
Horeb, el monte de Dios.
En este caso Elías estaba solo caminando en el
desierto, y no había nadie que pudiera darle una Palabra, pero si estaba
nuestro Dios Omnisciente , que se hizo presente a través de un Ángel para darle La Palabra que alentaría su corazón y darle la dirección de como continuar.
Hoy La Presencia del Espíritu
Santo de Dios actúa, puede desde
inquietar a una persona a brindarte una Palabra de parte Dios para animarte,
contamos con medios de comunicación con los que podemos escuchar una alabanza que conforta
el alma, un Mensaje de Fe que nos levanta.
Pero lo más maravilloso es cuando nuestro Padre nos habla directamente
al corazón, en medio de estar en una cama enfermos, angustiados, en llanto y en
derrota, se acerca y a través de Su Presencia nos alienta , nos levanta y nos
da dirección de cómo seguir.
Hermanos, como leíamos al principio
de nuestro devocional, la situación que afrontamos puede traer al corazón congoja,
pero…
Proverbios 12:25… Mas la buena palabra lo alegra.
Que la Buena Palabra, que no es más que la Palabra de Dios, La Biblia,
pueda alentar nuestro corazón.
Pero no por un momento, solo cuando escuchas y luego se te olvide, o
siempre que la escuchas, la circunstancia vuelve, y se te olvida…
VERDADERAMENTE DIOS RESPONDE.
Nos habla y quiere que podamos levantarnos con fe, despojándonos de la
incredulidad y pongamos todo nuestro ser y confianza en el Único que puede dar
dirección a nuestras vidas.
De esta manera vamos a ver como verdaderamente la Palabra de Dios nos alegra
y nos da vigor para seguir caminando.
Procuramos ir en camino al Cielo, a lo largo de nuestra vida, pero
recordemos que Dios nos quiere bendecir en el Camino.
No es todo sufrimiento, no es todo prueba, no es todo aflicción de espíritu.
Dios no es malo ni quiere vernos sufrir todo el tiempo, no es que seremos
mejores cristianos si más sufridos somos, si más pruebas tenemos.
Esos son pensamientos herrados, dice Su Palabra que
· TODO TIENE SU TIEMPO, Eclesiastés 3:1
·
DIOS TIENE PENSAMIENTOS DE PAZ Y NO DE MAL, Jeremías 29:11
·
DESEO QUE SEAMOS PROSPERADO EN TODAS LAS COSAS, Y QUE TENGAS SALUD, ASI
COMO PROSPERA TU ALMA. 3 Juan 1:2
¡Y cuántas Promesas más hay para
nosotros!
Disfrutemos nuestro caminar con Dios, hasta que por Su Misericordia,
lleguemos a la meta.