Martes, 24 de Septiembre del 2024

Proverbios 14:17

Día 24

Devocional escrito por Celia Vega

Proverbios 14:17 El que fácilmente se enoja hará locuras…

 

¡¡¡Qué tremendo texto!!! Los Proverbios nos llevan a examinarnos a nosotros mismos y ninguno puede negar que algún momento nos enojamos.

Definimos enojo es el movimiento del ánimo que produce ira contra alguien.

Con sus sinónimos: enfado, irritación, alteración, rabia, ira, cólera.

La ira es una emoción negativa que vas desde una irritación leve a la furia.

 

El enojo y la irritabilidad son emociones frecuentes como respuesta al estrés, la pérdida del control o la preocupación por no satisfacer las necesidades básicas.

La raíz puede iniciarse por cualquier incomodidad o algo que nos desagrade.

 

El texto comienza diciendo El que fácilmente se enoja…

Algunos se enojan más rápido que otros, esto me recuerda a nuestro Pastor,  él siempre dice “cuando los ánimos estén alterados no hay que responder, hay que dejar que la pava se enfríe, esto evita la discusión.”

 

Si hablamos enojados nuestras palabras pueden herir, lastimar, maltratar, por eso el texto en su primera parte termina diciendo … hace locuras…

 

Si no pensamos lo que hablamos somos un arma letal y podemos destruir vidas.

La discusión puede hasta causar violencia y hasta la muerte.

 

En el libro de Génesis encontramos un ejemplo de enojo y de hacer locura: la historia Bíblica de Caín y Abel.

Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador de la tierra.

 

Génesis 4.3-11 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. 9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 

  

En esta historia Caín se enojó con su hermano, pero la causa de su enojo no fue Abel, sino el hecho de no haber sido elegida su ofrenda por Dios.

Muchas veces el enojo denota lo que hay en nuestro corazón, lo que guardamos en él, solo basta una situación para que explotemos.

Lo que había en Caín era malicia lo que lo llevo a premeditar asesinar a Abel.

En un momento de enojo la fuerza de satanás puede poseer nuestras vidas hasta llevarnos a grado de violentar y lastimar a alguien.

 

Efesios 4.26 Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

 

Enojarnos es de humano todos lo hacemos, el problema es que se transforme en un sentimiento negativo, lo cual produce tristeza, amargura, fastidio, tristeza, dolor, bronca, depresión y resentimiento.

Por eso este texto dice no permitan que el enojo los haga pecar y dure un tiempo.


Efesios 4.31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.


En el corazón de una persona no debe haber este sentimiento, muchas veces es la causante de hogares destruidos, familias separadas, rencor y hasta odio.

Caín dejó que el enojo lo invadiera y cometió un asesinato, nosotros muchas veces cometemos homicidio lastimando e hiriendo el corazón de otro, nuestras palabras pueden ser más destructora que cualquier cosa.

Seamos sabios, no nos dejemos engañar por satanás y sus artimañas de división y destrucción, pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a dominar esta emoción. 

Salmos 37.8 Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

 

Muchas veces nos despojamos de muchas cosas, lo que consideramos que no nos sirve más, pero si nos deshiciéramos realmente de todo, estaríamos mejor, es más fácil tirar un platón roto que desechar un mal sentimiento.

Romanos 12.21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal

 

Sólo la ayuda del Espíritu Santo puede llevarnos a vencer y tener dominio propio, Él es El Mejor Asistente que puede darnos ese control que necesitamos.

 

Jesús es Ejemplo, el enfrentó muchos momentos donde Su Paciencia llegó al máximo, el enojo quiso dominarlo, pero no pudo, en su corazón no había ningún sentimiento malo, los perdonó y toleró sus ofensas e intentos de maldad hacia su persona.

 

Qué difícil es callar y doblegar nuestro carácter ante diferentes situaciones, a Caín no solo lo movió el enojo, había otros sentimientos maliciosos contra Abel, pero no buscó la Ayuda de Dios para vencerlo, solo reaccionó y se dejó llevar por la ira.

 

Por nosotros mismos no podemos vencer, pero si reconocemos nuestras debilidades, nuestra reacción será distinta y evitaremos las malas consecuencias.

 

Hay dos calificativos en el lunfardo argentino que dicen: “no seas leche hervida” y la otra “es como agua de tanque”.

Estas frases hablan de la reacción de dos personas, no enojarse demasiado o mantener la calma.

Aquel que es sanguíneo le cuesta más controlar el enojo, en cambio el que es más tranquilo, le costará menos, pero no significa que no se enoje, la diferencia es que uno lo controla.

¿Quién puede ayudarnos? La respuesta es una, el Espíritu Santo, sin Su Presencia y la voluntad de  doblegar nuestra carne ante Su Poder, no lo lograremos.

 

Si el enojo está en mi corazón no agradaré al Señor, por eso cuando nos enfademos, humillemos nuestra carne, sometámonos a Cristo y esta emoción huirá de nosotros, El Señor nos dará de Su PAZ  y MANSEDUMBRE para resistir y vencer.

Muchas bendiciones.