Proverbios 14:17
Dia 8 Devocional escrito por Andrea Villalba Proverbios 14:17 El que fácilmente se enoja hará locuras… El enojo, qué tema para desarrollar, del cual todos estamos afectados. ¿Quién no se enfada? . El enojo es una emoción negativa ante una situación que consideramos que está mal, cuando nos sentimos contrariados por palabras, acciones o actitudes de otras personas, puede ser leve o más intensa, es una reacción natural, el problema es el impacto que causa en los demás. Este pasaje nos advierte lo peligroso que es dejarnos llevar por el mismo, porque podemos cometer locuras afectando nuestra relación con en el entorno, desde perder el control de lo que decimos o hacemos, respondiendo impulsivamente, sin medir las consecuencias hiriendo verbalmente y hasta cometiendo actos violentos como agredir físicamente, insultar, romper elementos, maldecir, gritar, responder de mala manera. ¿Te ha pasado no querer estar en un lugar o estar con determinadas personas? ¿Perderle la confianza?, ¿No querer dar una opinión y contarle algo por miedo a su mala reacción? ¿Te preguntaste por qué las personas no quieren estar con vos? ¿No será que el enojo es el causante? En La Biblia encontramos a un líder que se enojó varias veces: Moisés. Fue conocido como un hombre manso y humilde, pero su carácter florecía ante el Pueblo de Israel que lo sacaba de sus casillas, él también fue probado en sus emociones en el desierto. Te invito a que leas algunos capítulos que describen las reacciones de este gran líder: Éxodo 2.11-13: Se enojó cuando estaba en el palacio del Faraón, vio que los soldados maltrataban a unos de los hebreos y se airó de tal manera que mató al soldado, por lo cual debió huir de Egipto. Éxodo 32: Se enojó al llegar al campamento y vio que el Pueblo de Israel hizo un becerro de oro y lo adoraban. Arrojó las tablas de los Mandamientos, quemó y molió al ídolo, tirando el polvo en las aguas, la cual tuvieron que beber todos los israelitas. Números 11: Se enojó cuando el pueblo le reclamó que no había suficiente carne para comer, y se sentía tan fastidiado, que se quejó con Dios diciéndole por qué le había dado un Pueblo tan desagradecido, y una carga demasiada pesada. Dios lo ayudó con setenta líderes para que le ayudarán a sobrellevar el liderazgo. Números 16.15: Se enojó porque el Pueblo seguía quejándose de todo, entonces le dijo a Dios que no aceptara sus ofrendas, porque no se lo merecían. Números 20: Se enojó cuando el Pueblo se quejaba porque no tenían agua, clamó al Señor y Dios le pidió que hablara a la peña y ésta les daría agua. Pero cuando se reunió la congregación, Moisés enojado, golpeó la roca dos veces, no haciendo lo que Dios le había mandado. Y esto le valió no entrar a la Tierra Prometida. El Pueblo de Israel puso las emociones de Moisés al límite en todo tiempo, estos ejemplos muestran que todos debemos luchar con este sentimiento, siempre estamos al límite, y no que el resto sea el culpable o que las situaciones lo sean, es que Dios quiere transformar a través de las mismas, nuestro carácter, porque aspiramos ser como Cristo, tener el carácter de Él. Moisés tuvo consecuencias por su reacción, NO ENTRÒ A LA TIERRA PROMETIDA, podemos pensar que es injusto, pero Dios lo conocía y también nos conoce. ¿Pero qué más provoca esta emoción negativa? Muchas veces los malos pensamientos, recuerdos traumáticos, celos, inseguridades, frustraciones, insatisfacciones, heridas, traiciones, tener discusiones por reclamos que creemos justos, pensamientos diferentes al nuestro, stress, situaciones que no podemos controlar. Todo esto sin la ayuda del Espíritu Santo no podremos vencer. La Biblia nos aconseja a: Evitarlo y quitarlo: Efesios 4.31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. No darle mucho tiempo: Efesios 4.26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. No apresurarse a reaccionar: Eclesiastés 7.9 No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios. Tener una respuesta amable: Proverbios. 15.1 La blanda respuesta aplaca la ira; Más las palabras ásperas hace subir el furor. Aprender a escuchar y a esperar el momento indicado para hablar: Santiago 1.19 Por esto mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse. Renunciar a nuestros deseos y pasiones: Santiago 4.1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? No es de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Realmente hay tantos textos en La Biblia que nos recuerdan las consecuencias que trae está emoción. Combaten nos dice el texto anterior, pelean en nuestros miembros, sólo Quien puede controlar la naturaleza pecaminosa es el Espíritu Santo y nosotros tener la decisión de cambio. Puedo servir, congregarme, ser un líder, maestro, Pastor, preparar estudios y predicas preciosas, pero si mis reacciones hieren, destruyen, matan y humillan a nuestro prójimo, estoy en la misma posición que Moisés, podemos tener consecuencias. Su Palabra dice: 2 Timoteo Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Solo a través de Su Presencia y de doblegar nuestro orgullo, lograremos dominar el enojo. Si hay algo que aprendí es que, si mi carácter no se rinde, si no reconozco mis errores, si no mido mis acciones, soy un arma letal en todos los ámbitos. Señor, Tú me pusiste para llevar frutos: Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Hoy hay una oración desesperante: Señor urge Tu Presencia en mi corazón, reconozco que sin Ella no soy nada, yerro y puedo arruinar Tus Planes… Por eso te necesito constantemente, necesito cambiar, por favor ayúdame, Amén. Dice La Escritura: De la abundancia del corazón habla la boca… Si tenemos malos sentimientos, reaccionaremos mal, si tenemos buenas cosas en el corazón, reaccionaremos bien. Solos, es imposible, no lo podremos lograr, por eso, JESÙS NOS DIO UN AYUDADOR, EL ESPÌRITU SANTO. Muchas bendiciones Amados.