Proverbios 15:7
Día 23
Proverbios 15:7 La boca
de los sabios esparce sabiduría; No así el corazón de los necios.
Una de las tareas más difíciles que tenemos los seres humanos es controlar lo que decimos.
Hacemos buen trabajo por un tiempo, pero luego, en un
momento débil, podemos causar un daño irreparable.
Las palabras hieren, desaniman, acusan, calumnian... matan, pero también sanan, encaminan, levantan, animan, impulsan… dan vida.
Penetran profundamente en nuestros corazones y mentes.
La forma en que nos referimos a las personas puede hacer
bien, pero también dañar, los sobrenombres pueden ser despectivos, ofensivos, que
lastimen…
Las palabras edifican o destruyen .
Dios nos regaló el don del habla para expresar lo que nos gusta, queremos, necesitamos, obviamente también lo que nos disgusta, pero fundamentalmente nos lo dio para comunicarnos entre los seres humanos
Comunicarnos es dialogar, cambiar opiniones, hacer partícipe de nuestros ideas o pensamientos, anunciar, notificar, enseñar, instruir…
- A todos nos afecta escuchar a alguien con mal vocabulario, en
gritería, grosería, insultante…
- Pero qué bendición es escuchar a alguien que con sus palabras
deleita no solo nuestros oídos, sino que es un bálsamo para el alma.
En La Palabra de Dios
tenemos ese contraste, está en el sabio y el necio.
El sabio habla sabiduría, el necio necedades.
Cual elegiría Usted para un dialogar, para tener una conversación?
Proverbios 15:7 La boca de los sabios esparce sabiduría; No así el corazón de los necios.
La Biblia habla mucho sobre el habla.
Solo en el libro de Proverbios se sugiere que
hay alrededor de 90 proverbios que se refieren al tema del habla.
Eso no es solo por su importancia, sino también
porque la mayoría de nosotros luchamos por encontrar consistencia en esta área
de nuestras vidas.
Proverbios 21:23 El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.
Debemos cuidar lo que hablamos, para no tener problemas… debemos aprender de los que han alcanzado sabiduría y nos imparten con consejos y con el ejemplo de vida.
La boca
de los sabios esparce sabiduría
He sido bendecida de haber tenido a mi alrededor personas a las que siempre podía acudir en busca de sabiduría, he conocido Pastores que han esparcido su sabiduría sobre mi vida, a los que sé que puedo llamar y me ayudarán a aclarar sobre situaciones que me suceden, con un sabio consejo.
La Gracia de Dios está en alguien que sabe dar Sabios Consejos.
Proverbios 15:2 La lengua de los sabios
adornará la sabiduría; Mas la boca de los necios hablará sandeces.
Todos hemos tenido la experiencia de:
·
Un pastor diciendo algo que nos ayudó a ver las
cosas de una manera que abre una puerta de entendimiento.
·
Puede haber sido un maestro que compartió palabras
que trajeron conocimiento;
·
Un consejero que nos ayudó a ver las cosas con una
perspectiva útil;
·
Un hermano compartiendo una Verdad bíblica que nos
da claridad sobre las cosas y los caminos de Dios.
Los consejeros sabios son valiosos.
Debemos esforzarnos por ser personas que aportan claridad y
sabiduría en lugar de una niebla de confusión.
Muchas veces, el consejo sabio implica corrección o
reprensión.
Esto es delicado, pero quien nos ama, nos aconsejará
sabiamente, pretendiendo que prestemos atención, tomemos la exhortación, que valoremos
la corrección.
Proverbios 15:31-32El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará. 32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.
·
Si escuchamos las críticas constructivas, estaremos
entre los sabios.
·
Si rechazamos la disciplina, solo nos haremos
daño a nosotros mismo; pero si escuchas la corrección creceremos en
entendimiento.
La mejor manera de extender sabios consejos es compartir nuestra fe.
Proverbios 11:30 El fruto del justo es árbol de
vida; Y el que gana almas es sabio.
Lo mejor que podemos hacer con nuestras palabras es
presentarle a otras personas a Jesús; para compartirles en Mensaje del Evangelio
que cambia vidas.
Proverbios 18:21 La muerte y la vida están en
poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
También debemos usar nuestras palabras para alabar
a Dios, hablar con Él en oración y orar unos por otros, son excelentes maneras
de emplear nuestra boca y nuestro tiempo.
Debemos buscar continuamente honrar al Señor con
nuestras palabras.
Con nuestras
palabras (obviamente también nuestras acciones), atraeremos a otras personas
hacia el Señor o lo que es peor, por no conducirnos sabiamente, las podemos alejar.
Sabemos que el principio de la sabiduría es el
temor a Dios.
Proverbios 1:7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Solo Sus Hijos comprendemos qué es el Temor a Dios,
no vivimos temblando porque podemos ser castigados, le respetamos, le honramos,
le amamos, por lo tanto no nos cuesta obedecer y esa actitud nos convierte en
sabios.
Dios nuestro Padre es Amorosamente Bueno, y todo lo
que dejo establecido en Su Palabra es para nuestro bien, es de sabios cumplir
la Voluntad de Dios.
Salmos 37:30 La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua
habla justicia. 31 La
ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.
Los labios de los sabios:
Conocer a Jesús, recibir la gracia que Dios derramó en Sus
Palabras
Salmos 45:2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios
te ha bendecido para siempre.
Nos dará
sabiduría para enseñar a los pecadores tus caminos
Salmos 51:13-15 Entonces
enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de homicidios,
oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15 Señor, abre mis labios, Y
publicará mi boca tu alabanza.
Con nuestra
boca proclamaremos a Dios hasta el fin de nuestros días.
Salmos 71:15-18 Mi boca
publicará tu justicia Y tus hechos de
salvación todo el día, Aunque no sé su número. 16 Vendré a los hechos
poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola. 17 Oh Dios, me enseñaste
desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18 Aun en la vejez y las
canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y
tu potencia a todos los que han de venir,
El corazón del necio:
Hay un
contraste entre el sabio y el necio
Proverbios 10:20-21 Plata escogida es la lengua del justo; Mas el corazón de los impíos es como nada. 21 Los labios del justo
apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento.
Sus corazones
están llenos de veneno y maldad
Mateo 12:34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la
abundancia del corazón habla la boca.
El necio
usa su lengua para destruir
Santiago 3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La
lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e
inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
ü Las
palabras tienen poder.
ü Pueden sanar o pueden herir y enfermar
ü Pueden construir o pueden destruir.
ü Pueden
dar vida o pueden robar vida.
ü Pueden
guiar a las personas a Cristo o alejarlas.
ü Afectarán
nuestro testimonio: como una persona buena y piadosa, o como una persona necia
y profana.
El Libro
de Proverbios nos anima a escucharnos con atención a nosotros mismos (así como
a los demás).
Se nos
anima a usar las palabras con cuidado, lo que significa pensar antes de hablar.
Cuántas
veces nos han perseguido en nuestra mente, palabras que dijimos en momentos sin pensar o en un
momento de ira, esas palabras hubiéramos deseado no decirlas, pero salieron…
La mejor
forma de aprender a controlar nuestra oratoria es convertirlo en una cuestión
de oración.
·
Pidámosle
a Dios que nos ayude a refrenar la lengua.
·
Pidámosle
que nos ponga alerta a las palabras imprudentes antes de pronunciarlas.
·
Pidámosle
a Dios que nos ayude a no sentir la necesidad de corregir cada declaración
errónea o defendernos de cada comentario negativo.
·
En
cambio, pidámosle a Dios que nos ayude a tener conversaciones sazonadas con sal
y llenas de amor.
Jesús nos dijo que nuestras
palabras revelan lo que verdaderamente está en nuestros corazones. Encuentro
eso preocupante, sin embargo, también es instructivo.
Nos dice que si realmente quiero
hacerlo mejor con mis palabras, necesito seguir examinando mi corazón ante el
Señor.
Necesitamos meditar en las
palabras del Salmista y hacerla nuestra oración
Salmo 139:23-24 Examíname, oh Dios, y conoce mi
corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en
el camino eterno.
Cuanto más correcto sea nuestro corazón, más sabias serán nuestras palabras.