Proverbios 16:19
Día 13
Devocional escrito por Cristina
Remus de Medina Celis
Proverbios 16:19 Mejor es
humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.
Este Proverbio nos enseña la importancia
de ser humildes ante todo y por encima de cualquier ganancia o éxito material
que podamos conseguir.
Definamos Humildad según el
diccionario bíblico:
Ø Humildad es aquella actitud que reconoce el propio lugar de criatura de
Dios, opuesta a la presunción o el auto afecto del orgullo de la persona.
Ø Es decir, la persona humilde no es la que aparenta humildad o que es
buena gente, sino aquella que tiene la actitud de reconocer que es creación y
por ese principio él es humilde.
Ø La persona humilde también reconoce la Presencia de Dios, su Creador y
no busca ser más que sus semejantes, sino que los valora por sobre sí mismo.
Muchas veces confundimos humildad
con pobreza y nada más lejos de la verdad.
Hay personas pobres económicamente,
que de humildes no tienen nada, lo cual nos indica que la humildad no pasa por
ahí.
La economía no define la humildad,
sino la actitud del corazón.
Ø La persona humilde reconoce que es creación, agacha su cabeza ante su Creador
y reconoce su dependencia de Dios, por lo tanto, no se cree superior ante sus
semejantes
Romanos 12:16 Unánimes entre
vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en
vuestra propia opinión.
El Apóstol Pedro les dijo a los jóvenes
y adultos que debían ser humildes y servirse unos a los otros.
1 Pedro 5:5 Igualmente,
jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos
de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a
los humildes.
Aquí podemos ver “jóvenes… y
todos”, es decir tanto jóvenes como adultos y ancianos podemos beneficiarnos al
negarnos y poner al otro sobre nosotros mismos.
Respetemos a los mayores,
escuchemos a los más jóvenes y seamos lo bastante humildes como para admitir
que podemos aprender de los demás.
Haciendo esto Dios mismo dice que
“Él atiende a los humildes y les da gracia”.
¿A quién no le gustaría ser
atendido por Dios?
Bueno, practiquemos la humildad
ocupemos el lugar que nos corresponde como creación, La Biblia nos define como
polvo.
Génesis 3:19 … Pues polvo
eres, y al polvo volverás.
Esto nos recuerda cuan finitos somos
los seres humanos y de la imperiosa necesidad de la verdadera humildad, no
aquella idea del hombre caído, que es un hombre fuerte, una mujer empoderada,
que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, como quiera y con quien quiera.
No hermanos, cuando recordamos que
Dios es Soberano y que Él puede soplar y destruirnos, obviamente nos lleva a
una actitud humilde.
Delante de Dios somos todos iguales,
practiquemos la humildad, porque dice La Biblia:
Salmos 147:6 Jehová
exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra.
Nadie puede burlar a Dios.
Lucas 1:52 Quitó de los
tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.
Esto es importante grabarlo en
nuestro corazón porque siempre existirá en nosotros carne y pecado.
Cada vez que tomemos una actitud
humilde, habrá una oposición de parte del enemigo, el usará aún las personas
que menos te imagines…
Inclusive tu “yo” pecaminoso estará
“esperando” la respuesta de Dios: La venganza.
¿No te ha pasado que te pagaron mal
por bien y deseaste con todas tus fuerzas que Dios te vengue?
El problema no es esperar la
retribución, pues Dios mismo lo dice y es ¡Amén!
El problema es exigir a Dios que lo
haga conforme mí percepción.
La persona humilde sufre en silencio,
sabiendo que está pagando el precio de seguir a su Señor.
Sabe que detrás de su ofensor está el
enemigo y que su lucha no es contra carne ni sangre.
Romanos 2: 6 el cual
pagará a cada uno conforme sus obras.
Romanos 12:19 … Mía es la
venganza, yo pagaré, dice el Señor
Mas el hombre soberbio espera la
exaltación de Dios por los motivos equivocados, con una actitud orgullosa.
¡Y sí! Hacer la Voluntad de Dios cuesta,
no es fácil. ¡Pero vale la pena!
Ø Muchas veces hay injusticias contra nosotros y lo peor que un creyente
puede hacer es tomar partido y vengarse.
Ø Pero el Espíritu Santo nos dice: “Mantente humilde”
Tenemos el mejor ejemplo de
humildad: ¡Jesús!
Quien siendo el Rey de Gloria se
humilló asumiendo la naturaleza humana.
Quien siendo Quien es, Dios, soportó
que lo escupiera Su Propia Creación, soportó golpes, traiciones, lo negaron, lo
lastimaron, lo desnudaron y lo exhibieron públicamente como si fuera un hombre maldito.
Filipenses 2:9 Por lo cual Dios
también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de
los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la
tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.
Ante semejante humillación…
¿En dónde queda nuestra jactancia? ¿Dónde
queda nuestro deseo de venganza, de orgullo y de soberbia?
Filipenses 2:1-8 Por tanto, si
hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión
del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna
misericordia, 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el
mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3 Nada hagáis por
contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los
demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual,
siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres;
Por lo tanto… se refiere a que siendo igual a Dios en Gloria, Él se humilló a sí
mismo, se hizo obediente y soportó, por eso El Padre lo exaltó.
Ø En Dios no hay lugar a la jactancia.
Ø Nada somos, ni nada tenemos que no nos haya sido dado por Dios y todo
con el fin de que seamos fieles servidores, con un corazón regido y dirigido
por el Espíritu Santo.
Ø Nada es nuestro. No hay jactancia.
Somos Servidores de Dios y de Su Pueblo,
llenos de Sus Frutos:
Gálatas 5:22-23 Mas el
fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Aquí podemos fingir y aún ganar
popularidad entre los hombres, pero delante de Dios es distinto.
Es como el dinero falso, que entra de negocio en negocio, que pasa de una mano a otra, sin que sepas, pero un día ese dinero llegará al banco y allí dirán: FALSO, “Éstos billetes son falsos” y los apartarán del resto.
De la misma manera, la falsa humildad,
los falsos frutos llegarán un día al Reino de los Cielos, el Día del Juicio y
se escuchará:
Mateo 7:21-23 No todo el
que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en
aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces
les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Dios todo lo sabe. Nada le podemos
ocultar.
Proverbios 21:2 Todo camino
del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.
Dios nos aconseja que busquemos gente
humilde, de quienes podamos aprender, para edificarnos mutuamente y donde a La
Luz de la Palabra de Dios, podamos examinarnos día a día.
Ø El Padre se goza cuando imitamos a Su Hijo y seguimos Su Ejemplo en
obediencia y por amor a Él.
Dios les siga Bendiciendo.