Viernes, 13 de Marzo del 2026

Proverbios 16:19

 

Día 13

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

Proverbios 16:19 Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.

 

Este Proverbio nos enseña la importancia de ser humildes ante todo y por encima de cualquier ganancia o éxito material que podamos conseguir.

 

Definamos Humildad según el diccionario bíblico:

Ø Humildad es aquella actitud que reconoce el propio lugar de criatura de Dios, opuesta a la presunción o el auto afecto del orgullo de la persona.

Ø Es decir, la persona humilde no es la que aparenta humildad o que es buena gente, sino aquella que tiene la actitud de reconocer que es creación y por ese principio él es humilde.

Ø La persona humilde también reconoce la Presencia de Dios, su Creador y no busca ser más que sus semejantes, sino que los valora por sobre sí mismo.

 

Muchas veces confundimos humildad con pobreza y nada más lejos de la verdad.

Hay personas pobres económicamente, que de humildes no tienen nada, lo cual nos indica que la humildad no pasa por ahí.

La economía no define la humildad, sino la actitud del corazón.

Ø La persona humilde reconoce que es creación, agacha su cabeza ante su Creador y reconoce su dependencia de Dios, por lo tanto, no se cree superior ante sus semejantes

 

Romanos 12:16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

El Apóstol Pedro les dijo a los jóvenes y adultos que debían ser humildes y servirse unos a los otros.

 

1 Pedro 5:5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a

los humildes.

 

Aquí podemos ver “jóvenes… y todos”, es decir tanto jóvenes como adultos y ancianos podemos beneficiarnos al negarnos y poner al otro sobre nosotros mismos.

Respetemos a los mayores, escuchemos a los más jóvenes y seamos lo bastante humildes como para admitir que podemos aprender de los demás.

 

Haciendo esto Dios mismo dice que “Él atiende a los humildes y les da gracia”.

¿A quién no le gustaría ser atendido por Dios?

 

Bueno, practiquemos la humildad ocupemos el lugar que nos corresponde como creación, La Biblia nos define como polvo.

Génesis 3:19 … Pues polvo eres, y al polvo volverás.

 

Esto nos recuerda cuan finitos somos los seres humanos y de la imperiosa necesidad de la verdadera humildad, no aquella idea del hombre caído, que es un hombre fuerte, una mujer empoderada, que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, como quiera y con quien quiera.

No hermanos, cuando recordamos que Dios es Soberano y que Él puede soplar y destruirnos, obviamente nos lleva a una actitud humilde.

 

Delante de Dios somos todos iguales, practiquemos la humildad, porque dice La Biblia:

Salmos 147:6 Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra.

 

Nadie puede burlar a Dios.

Lucas 1:52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.

 

Esto es importante grabarlo en nuestro corazón porque siempre existirá en nosotros carne y pecado.

Cada vez que tomemos una actitud humilde, habrá una oposición de parte del enemigo, el usará aún las personas que menos te imagines…

Inclusive tu “yo” pecaminoso estará “esperando” la respuesta de Dios: La venganza.

 

¿No te ha pasado que te pagaron mal por bien y deseaste con todas tus fuerzas que Dios te vengue?

El problema no es esperar la retribución, pues Dios mismo lo dice y es ¡Amén!

El problema es exigir a Dios que lo haga conforme mí percepción.

 

La persona humilde sufre en silencio, sabiendo que está pagando el precio de seguir a su Señor.

Sabe que detrás de su ofensor está el enemigo y que su lucha no es contra carne ni sangre.

Romanos 2: 6 el cual pagará a cada uno conforme sus obras.

 

Romanos 12:19 … Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor

 

Mas el hombre soberbio espera la exaltación de Dios por los motivos equivocados, con una actitud orgullosa.

¡Y sí! Hacer la Voluntad de Dios cuesta, no es fácil. ¡Pero vale la pena!

 

Ø Muchas veces hay injusticias contra nosotros y lo peor que un creyente puede hacer es tomar partido y vengarse.

Ø Pero el Espíritu Santo nos dice: “Mantente humilde”

 

Tenemos el mejor ejemplo de humildad: ¡Jesús!

Quien siendo el Rey de Gloria se humilló asumiendo la naturaleza humana.

Quien siendo Quien es, Dios, soportó que lo escupiera Su Propia Creación, soportó golpes, traiciones, lo negaron, lo lastimaron, lo desnudaron y lo exhibieron públicamente como si fuera un hombre maldito.

Filipenses 2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Ante semejante humillación…

¿En dónde queda nuestra jactancia? ¿Dónde queda nuestro deseo de venganza, de orgullo y de soberbia?

Filipenses 2:1-8 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

 

 

Por lo tanto… se refiere a que siendo igual a Dios en Gloria, Él se humilló a sí mismo, se hizo obediente y soportó, por eso El Padre lo exaltó.

 

Ø En Dios no hay lugar a la jactancia.

Ø Nada somos, ni nada tenemos que no nos haya sido dado por Dios y todo con el fin de que seamos fieles servidores, con un corazón regido y dirigido por el Espíritu Santo.

Ø Nada es nuestro. No hay jactancia.

 

Somos Servidores de Dios y de Su Pueblo, llenos de Sus Frutos:

Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

 

Aquí podemos fingir y aún ganar popularidad entre los hombres, pero delante de Dios es distinto.

Es como el dinero falso, que entra de negocio en negocio, que pasa de una mano a otra, sin que sepas, pero un día ese dinero llegará al banco y allí dirán: FALSO, “Éstos billetes son falsos” y los apartarán del resto.

 

De la misma manera, la falsa humildad, los falsos frutos llegarán un día al Reino de los Cielos, el Día del Juicio y se escuchará:

Mateo 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

 

Dios todo lo sabe. Nada le podemos ocultar.

Proverbios 21:2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.

 

Dios nos aconseja que busquemos gente humilde, de quienes podamos aprender, para edificarnos mutuamente y donde a La Luz de la Palabra de Dios, podamos examinarnos día a día.

Ø El Padre se goza cuando imitamos a Su Hijo y seguimos Su Ejemplo en obediencia y por amor a Él.

 

Dios les siga Bendiciendo.