Proverbios 16:6
Día 3
Proverbios 16:6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado...
Una de los recuerdos menos gratos de nuestra infancia son los momentos cuando nuestros padres nos castigaban o reprendían por mala conducta o por no haber cumplido con las obligaciones.
Hay muchas personas que todavía Jesús no ha podido
sanar sus corazones, que siguen llenos de resentimientos y lo que es peor, conduciéndose
de error en error…
Cada vez que nuestros padres o mayores nos corregían
era porque no hacíamos lo correcto, era la manera de que aprendíamos y también el
modo en que demostrábamos que obrábamos en sabiduría, cuando respondíamos cambiando la actitud y obedeciendo.
Es verdad que a ninguno de nosotros nos gustó la corrección,
pero hemos sido beneficiados por ella.
Como nos dice la Biblia
Hebreos 12:11 ninguna
disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza…
Las lágrimas, la aflicción y el dolor, acompañaban
esos momentos de corrección.
Pero si entendemos el beneficio, sabremos que una
disciplina o castigo siempre será para nuestro bien.
Hoy podemos a gradecer a nuestros padres, a los mayores que nos instruyeron con sabios consejos, corrigiendo nuestras malas conductas.
Sin duda, hoy somos buenas personas a causa de la paciencia, el amor, la
compasión y la sabiduría con que
corrigieron nuestros pecados.
Gracias Dios por sus vidas.
- Como Hijos de Dios, luego de recibir el consejo, no debemos olvidar que la mejor manera de vivir sabiamente será alejándonos del pecado o de nuestra mala conducta, para evitar la corrección.
- Considerando esto podemos mirar con misericordia a aquellos que todavía no han dejado a Jesús morar en sus corazones, el pecado se enseñorea, siendo impulsados a hacer lo malo.
- El mal los ha llevado a no acatar el consejo, a
frustrar a sus padres, y dañarse a sí mismos, yendo de mal en peor, por dejarse
gobernar por un espíritu rebelde e indómito.
- El resentimiento tiene atados a muchos, inculpando
a los únicos que verdaderamente amaban
sus vidas, intentando corregirles, evitando el error.
El propósito de la disciplina tiene el efecto de alejarnos del mal.
En el Libro a los Hebreos leemos que la disciplina es provechosa, puesto que Dios la utiliza para ayudarnos a vivir en
santidad, y quienes participamos de ella aprendemos a vivir justamente.
Hebreos 12:10- 11Y aquellos,
ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero
este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11 Es verdad que ninguna disciplina
al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto
apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
Así como Dios nos encamina para nuestro
aprovechamiento a través de Su corrección, la Biblia nos enseña que debemos
exhortar, corregir e impartir disciplina a quienes están haciendo mal.
Una corrección debe ser dada en forma adecuada y
los ingredientes apropiados son la Misericordia
y la Verdad.
La Misericordia es la disposición a no ejecutar la
justicia cuando el castigo es merecido.
Es decir que la misericordia es el hecho de no
llevar a cabo el castigo de algo de lo cual justamente lo merecíamos.
Y es que así es Dios, esa es Su Misericordia ,
la cual muchas veces olvidamos, esa Misericordia
que nos perdonó de nuestros pecados y nos regaló una Nueva Nida por Su Gracia.
¿Cuántos de nosotros merecíamos un castigo eterno? Todos, pues la Palabra del Señor dice: Como está escrito: No hay justo, ni aun
uno. Romanos 3:10.
Mas por la Misericordia de Dios hoy podemos gozar
de una Vida Nueva, pues Él nos perdonó nuestro pecado, nos recibió por Su Misericordia con los
brazos abiertos, limpiándonos de todo maldad y por medio de su Gracia nos regaló la entrada al Cielo.
Sin duda Dios sabe realmente que es la
Misericordia, y nosotros también aprendemos de nuestro Padre.
Dios está levantando un Pueblo lleno de Misericordia, ese que en lugar de señalar, acusar o juzgar, se dispone a vendar las heridas del caído, a darle la mano al que tropezó, a restaurar a aquel que piensa que ya no hay perdón para su vida.
Corregir con Misericordia es exhortar o impartir disciplina, motivado por un amor sincero, que canaliza la corrección para el beneficio de quien se imparte esta corrección.
La Verdad
es indudablemente parte de esta corrección. Se debe decir lo que se tenga que
decir a pesar de que la otra persona no quiera escuchar.
La verdad debe ir de la mano con la Palabra de
Dios.
Un acto de corrección hecho con La Biblia siempre
va a ayudar. porque mostrará a la persona lo que dice Dios.
Proverbios 16:6 Con
misericordia y verdad se corrige el pecado, Y
con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.
Los que
somos Pueblo de Dios, sabemos que el principio de la sabiduría es el temor al
Señor, es un temor reverente, respeto, que nos lleva a obedecer, para honrarle.
Así
los Hijos de Dios tomamos los Consejos de Su Palabra, para que Su Bien y Su
Misericordia nos alcancen por obedecer.
Contamos con un Padre que nos disciplina para
nuestro Bien.
Somos parte de una Familia espiritual, donde los
Hijos son corregidos con Misericordia y Verdad.
En nuestro corazón buscamos El Bien de Jehová, por
eso nos apartamos del mal.
No tememos fallarle sólo porque nos traerà consecuencia para nuestras vidas, tememos fallarle porque no contaremos con
Su Bendición.
Oramos a Dios haznos sabios, aparta de nosotros la
necedad, la tozudez, la rebeldía, la desobediencia, el espíritu contumaz…
Y si fallamos, haya en nuestro corazón docilidad
para aceptar la corrección.
Para que cuando Dios no demande corregir a alguien
de nuestra Familia o de la Grey del Señor, recordemos cuánta Misericordia han
tenido con nosotros y cómo la Verdad de Dios iluminó nuestro entendimiento,
mostrando el error. Nunca olvidemos nuestra experiencia y el resultado para ser de utilidad ayudando a otro.
El anhelo de Dios es que Su Iglesia practique el Amor, la Misericordia, la Verdad y el Perdón, sin el cual ninguno de nosotros podría estar perseverando en Sus Caminos.
Dios nos ha dado Amor, tuvo Misericordia de nosotros y nos perdonó.
Y si vamos a aconsejar o a impartir disciplina, hagámoslo
por el motivo primario de buscar el bien de la otra persona, para que cambie su
conducta, no para buscar un beneficio propio, aunque éste se pueda dar como
resultado implícito.
Nuestro
Dios quiere que cada día seamos mejores.
Hoy
ya no somos niños, aunque peinemos canas, dejemos al Espíritu Santo que nos
guie, seamos entendidos a través de Su Corrección, de cuál sea la Voluntad de
Dios, agradable y perfecta.
Proverbios 17:10 La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio.