Jueves, 3 de Agosto del 2023

Proverbios 16:6

                                                                                                                                                          Día 3

Proverbios 16:6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado...

Una de los recuerdos menos gratos de nuestra infancia son los momentos cuando nuestros  padres nos castigaban o reprendían por mala conducta o por no haber cumplido con las obligaciones.

Hay muchas personas que todavía Jesús no ha podido sanar sus corazones, que siguen llenos de resentimientos y lo que es peor, conduciéndose de error en error…

Cada vez que nuestros padres o mayores nos corregían era porque no hacíamos lo correcto, era la manera de que aprendíamos y también el modo en que demostrábamos que obrábamos en sabiduría, cuando respondíamos cambiando  la actitud y obedeciendo.

Es verdad que a ninguno de nosotros nos gustó la corrección, pero hemos sido beneficiados por ella.

Como nos dice la Biblia

Hebreos 12:11 ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza…

Las lágrimas, la aflicción y el dolor, acompañaban esos momentos de corrección.

Pero si entendemos el beneficio, sabremos que una disciplina o castigo siempre será para nuestro bien.


Hoy  podemos a gradecer a nuestros padres, a los mayores que nos instruyeron con sabios consejos, corrigiendo nuestras malas conductas.

Sin duda, hoy somos buenas personas a causa de la paciencia, el amor, la compasión  y la sabiduría con que corrigieron nuestros pecados.  

Gracias Dios por sus vidas.


  • Como Hijos de Dios, luego de recibir el consejo, no debemos olvidar que la mejor manera de vivir sabiamente será alejándonos del pecado o de nuestra mala conducta, para evitar la corrección.
  •  Considerando esto podemos mirar con misericordia a aquellos que todavía no han dejado a Jesús morar en sus corazones, el pecado se enseñorea,  siendo impulsados a hacer lo malo.
  • El mal los ha llevado a no acatar el consejo, a frustrar a sus padres, y dañarse a sí mismos, yendo de mal en peor, por dejarse gobernar por un espíritu rebelde e indómito.
  • El resentimiento tiene atados a muchos, inculpando a los únicos que  verdaderamente amaban sus vidas, intentando corregirles, evitando el error.

 

El propósito de la disciplina tiene el efecto de alejarnos del mal.

 

En el Libro a los Hebreos leemos que la disciplina es provechosa, puesto que Dios la utiliza para ayudarnos a vivir en santidad, y quienes participamos de ella aprendemos a vivir justamente.

Hebreos 12:10- 11Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

 

Así como Dios nos encamina para nuestro aprovechamiento a través de Su corrección, la Biblia nos enseña que debemos exhortar, corregir e impartir disciplina a quienes están haciendo mal.

Una corrección debe ser dada en forma adecuada y los ingredientes apropiados son la Misericordia  y la Verdad.

 

La Misericordia es la disposición a no ejecutar la justicia cuando el castigo es merecido.

Es decir que la misericordia es el hecho de no llevar a cabo el castigo de algo de lo cual justamente lo merecíamos.

Y es que así es Dios, esa es Su Misericordia , la cual muchas veces  olvidamos, esa Misericordia que nos perdonó de nuestros pecados y nos regaló una Nueva Nida por Su Gracia.

¿Cuántos de nosotros merecíamos un castigo eterno? Todos, pues la Palabra del Señor dice: Como está escrito: No hay justo, ni aun uno. Romanos 3:10.

Mas por la Misericordia de Dios hoy podemos gozar de una Vida Nueva, pues Él nos perdonó nuestro pecado, nos recibió por Su Misericordia con los brazos abiertos, limpiándonos de todo maldad y por medio de su Gracia nos regaló la entrada al Cielo.

Sin duda Dios sabe realmente que es la Misericordia, y nosotros también aprendemos de nuestro Padre.

Dios está levantando un Pueblo lleno de Misericordia, ese que en lugar de señalar, acusar o juzgar, se dispone a vendar las heridas del caído, a darle la mano al que tropezó, a restaurar a aquel que piensa que ya no hay perdón para su vida.

Corregir con Misericordia es exhortar o impartir disciplina, motivado por un amor sincero, que canaliza la corrección para el beneficio de quien se imparte esta corrección.

La Verdad es indudablemente parte de esta corrección. Se debe decir lo que se tenga que decir a pesar de que la otra persona no quiera escuchar.

La verdad debe ir de la mano con la Palabra de Dios.

Un acto de corrección hecho con La Biblia siempre va a ayudar. porque mostrará a la persona lo que dice Dios.

 

Proverbios 16:6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

 

Los que somos Pueblo de Dios, sabemos que el principio de la sabiduría es el temor al Señor, es un temor reverente, respeto, que nos lleva a obedecer, para honrarle.

Así los Hijos de Dios tomamos los Consejos de Su Palabra, para que  Su Bien y Su Misericordia nos alcancen por obedecer.  

 

Contamos con un Padre que nos disciplina para nuestro Bien.

Somos parte de una Familia espiritual, donde los Hijos son corregidos con Misericordia y Verdad.

En nuestro corazón buscamos El Bien de Jehová, por eso nos apartamos del mal.

No tememos fallarle sólo porque nos traerà consecuencia para nuestras vidas, tememos fallarle porque no  contaremos con Su Bendición.

Oramos a Dios haznos sabios, aparta de nosotros la necedad, la tozudez, la rebeldía, la desobediencia, el espíritu contumaz…

Y si fallamos, haya en nuestro corazón docilidad para aceptar la corrección.

Para que cuando Dios no demande corregir a alguien de nuestra Familia o de la Grey del Señor, recordemos cuánta Misericordia han tenido con nosotros y cómo la Verdad de Dios iluminó nuestro entendimiento, mostrando el error. Nunca olvidemos nuestra experiencia y el resultado  para ser de utilidad ayudando a otro.

El anhelo de Dios es que Su Iglesia practique el Amor, la Misericordia, la Verdad y el Perdón, sin el cual ninguno de nosotros podría estar perseverando en Sus Caminos.

Dios nos ha dado Amor, tuvo Misericordia de nosotros y nos perdonó. 

Y si vamos a aconsejar o a impartir disciplina, hagámoslo por el motivo primario de buscar el bien de la otra persona, para que cambie su conducta, no para buscar un beneficio propio, aunque éste se pueda dar como resultado implícito.

Nuestro Dios quiere que cada día seamos mejores.

Hoy ya no somos niños, aunque peinemos canas, dejemos al Espíritu Santo que nos guie, seamos entendidos a través de Su Corrección, de cuál sea la Voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Proverbios 17:10 La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio.