Proverbios 16:7
Día 6
Proverbios
16:7 Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos
hace estar en paz con él.
Para que los caminos del hombre sean agradables a Dios, éstos deben andar en Sus Caminos.
Los Caminos de Dios se basan en conocer Su Voluntad que está en La Biblia y obedecer cada uno de Sus Mandamientos.
Todas la personas tienen esta oportunidad, aquellos
que conocemos de Jesús, el Camino al Padre, al recibir Su Perdón, comenzamos a
andar conforme a Su voluntad.
Para lograr esto, debemos buscar tener comunión con Dios, tener una congregación donde podamos ser encaminados y enseñados en conocer Su Palabra.
Esto debe ser disciplinado y con constancia, pues
en la medida que aprendemos y aplicamos lo aprendido, comenzamos a agradar a Dios.
Al hacer esto, estamos demostrando nuestra
disposición a seguir los Caminos de Dios y a dejarnos guiar por Él en cada
aspecto de nuestra vida.
El creyente que busca agradar a Su Señor lo hace porque desea alegrar Su Corazón.
Le ama y como buen Hijo, complace el corazón del
Padre.
Seguir los caminos del Señor es un beneficio para
el Hijo, y una bendición para la sociedad, ya que cuando estamos en Cristo demostramos amor y
respeto por nuestros semejantes.
Los Caminos de Dios han sido y siempre serán la mejor opción
para el cristiano, y aun para aquel que se resiste a creer.
En la vida hay muchos caminos, sólo con la Ayuda del Señor
podremos elegir los correctos y discernir cuando el enemigo de nuestras almas
nos ofrezca el camino torcido, que es el camino de muerte, para no aceptarlo.
Proverbios 14:12 Hay
camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte
Jesucristo enseñó que no debemos elegir el camino espacioso
que lleva a la perdición.
Mateo 7:13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
Es probable que en algún tramo de nuestro camino, se nos presente algún enemigo,
alguien que se oponga al estilo de vida que hemos aceptado, Jesús nos enseña
que a ellos también debemos amarlos y perdonarlos, porque verdaderamente no
saben lo que hacen.
Atacándonos e intentando hacernos daño, no hacen otra cosa más, que provocar que Dios tome partido y defienda a Sus Hijos.
Dios puede transformar en amigos, los enemigos.
El que tiene en Sus Manos el corazón de cada hombre,
puede cambiarlo con toda facilidad.
Proverbios 21:1
Como los repartimientos de las
aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere
lo inclina.
Él
puede hacer al enemigo desistir de hacernos
daño, aunque tenga la intención de hacerlo.
Ø Esto hizo con Labán, que persiguió a
Jacob, pero no se atrevió a tocarlo.
Jacob salió de Harán, llevándose consigo a su
esposa e hijos y todos los grandes rebaños que había acumulado.
Cuando Labán se enteró de que Jacob se había
ido, lo persiguió. Pero Dios le dijo a Labán en un sueño:
Génesis 31:24 Y vino Dios
a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a
Jacob descomedidamente
Labán le preguntó a Jacob porqué se había ido
secretamente y le dijo que tenía el poder para hacerle el mal si no hubiera
sido por la advertencia de Dios.
Labán y Jacob finalmente se separaron después de hacer un juramento de no invadir las tierras el uno al otro.
Ø
Luego, Jacob tuvo que enfrentarse a su hermano Esaú.
Este relato es más extenso, pero muy enriquecedor
compartirlo.
Aunque ya habían transcurrido casi veinte años
desde que se habían visto por última vez, el recuerdo de la amenaza de Esaú
para matar a Jacob, aún estaba en él.
Génesis 32:11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de
Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos
Jacob envió mensajeros delante de él con
presentes, para decirle a Esaú que él venía tras de ellos. Éstos volvieron a Jacob diciéndole que Esaú venía con
cuatrocientos hombres.
Lleno de temor Jacob dividió su familia en dos
grupos, esperando que al menos un grupo pudiera escapar del ataque. Jacob oró a
Dios para que lo salvara, recordándole a Dios que Él lo había enviado de
regreso a la tierra de Abraham y que le haría bien, y su descendencia sería
innumerable. Génesis 32:9-12
Jacob preparó presentes para Esaú, los envió
con siervos, con la esperanza de apaciguar a Esaú. Esa noche también despidió a
sus esposas e hijos.
Mientras estaba solo, en medio de la noche y
temiendo por su vida, Jacob, luchó con un varón, que luego supo que era Dios. Génesis 32:22-31
El varón tocó el muslo de Jacob,
descoyuntándolo, pero ni aun cuando rayaba el alba Jacob lo dejó ir.
Pidió una bendición y se le dijo.
Génesis 32:28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino
Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Jacob le preguntó al varón su nombre y luego
comprendió que era Dios.
Jacob nombró el lugar Peniel, reconociendo que
había visto a Dios y, sin embargo, Dios había preservado su vida. Este combate y el cambio de nombre, marcó
un nuevo comienzo para Jacob.
El reencuentro con Esaú no fue el ataque que
había temido.
Jacob
se inclina siete veces ante su hermano Génesis 33:3, a quien llama varias veces “mi señor" ,Génesis, 13, 15 y se identifica a sí mismo como su “siervo” ,Génesis 33:5; comparar con Génesis 32:4, 18, 20
Perceptiblemente,
las siete reverencias de Jacob reflejan las siete bendiciones de su padre, Génesis 27:27-29
Además,
cuando se inclina, específicamente revierte la bendición de su padre, quien le
dijo: “Naciones se inclinen a ti”, Génesis 27:29
Es
como si la intención de Jacob fuera pagar su deuda con su hermano y devolverle
la bendición que le ha robado, Génesis 33:11
Cuando
Esaú vio a su hermano, contra todo pronóstico, corrió hacia Jacob y, en lugar
de matarlo, “le besó; y lloraron”
Génesis 33:4 Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó
sobre su cuello, y le besó; y lloraron.
Más tarde, Jacob le comentó a Esaú: “He visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios”.
Génesis 33:10 Y dijo Jacob: No,
yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque
he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto
favor me has recibido.
La razón de la extraordinaria declaración de Jacob es saberse perdonado por Esaú.
En Génesis 33:10 aparece el verbo hebreo ratsá, que se traduce como “favor” o “bondad”. Es un término teológico que se refiere a cualquier sacrificio que sea “agradable”, “acepto” por Dios, que a su vez implica el perdón divino. Levítico 22:27; Amós 5:22
La experiencia de Jacob de recibir el perdón de Dios en Peniel, donde vio el rostro de Dios, se repite ahora en su experiencia del perdón de su hermano, al que identifica como si viera el rostro de Dios.
Jacob vive un segundo Peniel,
el primero en preparación para el segundo. Jacob ha sido perdonado por Dios y
por su hermano. Ciertamente ahora habrá entendido, aún más que antes, el
significado de la Gracia.
Dios puede cambiar en amigos, los enemigos.
O puede dominar la ira del enemigo, y volverlo amigable, como
lo hizo con Labán, y Esaú, que se reunió con Jacob de una manera amigable, aunque
Jacob había temido que lo hiriera a él y a su familia con la espada.
También lo hizo con Abimelec con Isaac, cuando éste le mintió.
Génesis 26:1-11
El Señor puede también convertir a un furioso adversario en
un hermano en Cristo, en un compañero, un obrero, como lo hizo con Saulo de Tarso, convirtiéndolo
en Su Siervo. Hechos
9:1-19
Imagine si Dios hiciera esto en cada instancia en que
aparezca un espíritu perseguidor.
Andar en los caminos del Señor no garantiza que no
tendremos enemigos o conflictos, pero sí, Dios nos dará las herramientas necesarias
para manejar cada situación, al tener Su Guía, podremos enfrentar cualquier obstáculo
con Su Sabio Consejo y Dirección, llegando a soluciones armoniosas y pacíficas.
Proverbios
16:7 Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos
hace estar en paz con él.
Este versículo nos invita a seguir en los Caminos de Dios y a confiar plenamente en Su Guía en cada circunstancia que debamos enfrentar, incluyendo situaciones con enemigos.
Al poner en práctica estas enseñanzas, podemos
vivir una vida plena y en paz, sabiendo que Dios está siempre de nuestro lado.