Proverbios 20:21
Día
15
Devocional
escrito por Cristina Remus de Medina Celis
Proverbios
20:21
Los
bienes que se adquieren de prisa al principio, no serán al final bendecidos.
Este
Proverbio nos enseña que los bienes que se adquieren rápidamente Dios no los
bendecirá.
Cuando
hablamos de bienes lo podemos aplicar a distintas áreas de nuestras vidas, pero
en este caso este Proverbio habla específicamente de los bienes materiales.
Aquí
se nos enseña que no debemos tomar decisiones a la ligera, especialmente con
estas cuestiones.
Es necesario hacer un alto en nuestras ilusiones y deseos, y llamarnos a la paciencia y analizar cuidadosamente.
¡Sí,
Sí! ¡Tal y como lo estás leyendo!
Paciencia
y análisis van de la mano en este caso, son fundamentales para que nuestros
bienes no caigan en saco roto y traiga desilusiones.
¿Y
qué se supone debemos analizar?
La Biblia nos dice:
Proverbios 10:22 La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade
tristeza con ella.
Por
lo tanto, debemos orar a Dios y buscar Su Dirección, antes de tomar decisiones
en cuanto a nuestras finanzas.
- Debemos
recordar que nuestra felicidad y bienestar no dependen de cuántos bienes
materiales tengamos.
Otra
cosa a tener en cuenta:
Marcos 4:19-20 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y la hace infructuosa. 20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
En
la antigüedad se creía que cuanto más bienes materiales se tenían más bendecidos y
favorecidos eran por Dios.
Contrariamente,
por lo mismo, a los pobres se los miraba con desprecio.
Pero
aquí El Señor Jesús dijo algo que tira por tierra esa teoría.
Y
aunque han pasado siglos y siglos muchos creyentes piensan que deben trabajar
sin cansancio para obtener posesiones materiales, por el simple hecho que son Hijos
y Siervos de Dios.
Y
no se dan cuenta que satanás les presenta tentaciones y pone un espíritu de
afán y les promete prosperidad, que luego escala a la codicia.
¡Con
qué facilidad se cargan los corazones de cosas!
La
falsa sensación de seguridad que produce la prosperidad y el deseo por las
cosas materiales, plagaron a muchos en la antigüedad, tal como lo hacen hoy.
Las
preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas (prosperidad) y los
deseos de las demás cosas, entran en el corazón hasta ahogar La Palabra que
hemos recibido de parte de Dios.
Hermanos,
la corriente de este mundo nos empuja a que actuemos sin pensar, pero el
devocional de este día nos invita a detenernos y meditar antes de tomar
decisiones en cuanto a las cosas materiales.
Los
bienes que se adquieren de prisa al principio, no serán al final bendecidos.
Este
Proverbio nos recuerda que lo que realmente vale la pena en nuestras vidas
requiere tiempo y discernimiento de parte de Dios.