Proverbios 20:7
Día 20
Devocional escrito por Lucas
Italiani
Proverbios
20:7 Camina con integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él,
En
el libro de Proverbios, la integridad es un tema recurrente que se enfoca en la
vida cristiana y como creyentes debemos actuar en relación con Dios y con los
demás.
En el versículo Proverbios 20:7 se hace hincapié en la
importancia de caminar en la integridad, ya que, de esta manera, el justo puede
heredar una vida de dicha y bendición no solo para él, sino también para su
Familia.
¿Qué significa
caminar en la integridad?
La integridad, según el
diccionario, se define como la calidad
de ser honesto y tener un comportamiento moralmente sólido, es decir, decir la verdad, cumplir con nuestras
promesas y llevar una vida justa.
En el contexto
bíblico, caminar en la integridad significa obedecer la voluntad de Dios y
seguir sus mandamientos.
Ø En otras palabras, es vivir una vida fielmente de acuerdo
a los principios de fe y moralidad.
Cuando La Biblia habla de "caminar", normalmente se refiere a un estilo de vida.
También
podemos andar por los caminos del mundo.
2 Reyes 8:27 Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová;
Efesios 2:2
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo;
Colosenses
3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en
ellas.
En el Nuevo
Testamento, al caminar con Dios generalmente se le llama "caminar en el Espíritu"
Gálatas
5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne;
Romanos 8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Ø Caminar con Dios quiere decir que elegimos glorificarlo
de todas las maneras posibles, sin importar el costo personal.
Y
hay un costo:
Ø
Caminar con Dios
también significa que no podemos tener como amigos a personas de malas
influencias.
Salmo 1:1-3
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino
de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 sino
que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su
tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
Elegimos
el camino estrecho en lugar del camino ancho que lleva a la destrucción
Mateo
7:13-14 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso
el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14
porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos
son los que la hallan.
No
vivimos para complacer a nuestra carne pecaminosa
Romanos
13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la
carne.
Buscamos
quitar de nuestras vidas todo lo que nos mejora nuestro caminar con Él
Hebreos
12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el
gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó
a la diestra del trono de Dios.
Aplicamos
literalmente
1 Corintios
10:31: Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria
de Dios.
Los caminos de Dios
se reflejan en nuestros pensamientos, nuestras acciones, nuestras motivaciones
y nuestras elecciones de vida porque pasamos mucho tiempo con Él.
La integridad como
ejemplo para nuestros hijos.
Los
hijos son una Bendición.
Salmos
127:3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del
vientre
Y
una responsabilidad para los padres, quienes tenemos la responsabilidad de
enseñar a nuestros hijos los valores y principios cristianos.
Proverbios
20:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de
él.
Y nada es más
poderoso que un Buen Ejemplo.
Al caminar en la integridad, estamos dando a nuestros hijos una vida de ejemplo.
Los hijos de los justos pueden aprender de los valores y principios que les enseñamos, y esto marcará sus vidas para siempre.
La mejor manera de
aplicar esta enseñanza que Dios nos deja hoy es comenzar por examinar nuestra
propia relación con Dios y con los demás.
Tenemos que preguntarnos
si estamos viviendo una vida de integridad y honestidad, cumpliendo nuestras
promesas y compromisos, y si estamos siguiendo los principios de la fe y tratar
siempre de actuar de manera justa y honesta.
Si logramos caminar
en la integridad, podemos heredar una vida de dicha y bendición no solo para
nosotros, sino también para aquellos que nos rodean.