Proverbios 21:26
Día
28
Devocional
escrito por Samuel Alfieri
Proverbios 21:26 Hay quien todo el día codicia, pero el justo da, y no detiene
su mano.
Este
Proverbio nos presenta un contraste muy claro entre dos actitudes del corazón
de las personas:
Ø Por un lado, describe a
una que es dominada por el deseo constante de poseer o querer más.
Ø Por otro, muestra al
justo, cuya vida se caracteriza no por la acumulación, sino por la generosidad
continua.
Ø Mientras uno vive
atrapado en la codicia y ambición, el otro encuentra gozo en dar.
La
Palabra nos enseña que la codicia no es simplemente querer algo, sino un deseo desordenado
que nunca termina de saciarse.
Ø El que vive para
acumular siempre siente que le falta algo.
Ø Puede tener mucho, pero
su corazón permanece inquieto, ansioso y vacío.
Ø En cambio, el justo ha
aprendido un secreto espiritual profundo: la verdadera plenitud no proviene de
lo que se retiene, sino de lo que se entrega.
Este
principio aparece repetidamente en la Palabra del Señor.
Proverbios 11:24–25 Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. 25 El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.
Aquí se nos recuerda que hay quienes dan generosamente y aun así prosperan, mientras que otros retienen más de lo debido y terminan en escasez.
El
mensaje es claro:
Ø La generosidad no empobrece;
al contrario, trae vida, renovación y bendición.
Ø Dios ha diseñado Su Reino
de tal manera que el que bendice a otros también es bendecido.
Esto,
en un ejemplo práctico y cotidiano podemos aplicarlo a nuestro armario o
placard, uno quizás guarda o tiene ropa que nunca usa porque no es de su talle
o simplemente porque no le gusta.
Pero si damos a quien puede necesitarla seguramente El Señor se encargará de suplir lo que nos hace falta y de esa manera vamos a ver Su Promesa cumplida, que bendiciendo a otro Él nos va a bendecir según Su Voluntad.
Jesús
reafirma esta Verdad cuando enseña que dar, abre la puerta para recibir, y que
la medida con la que damos, será la misma que se usará con nosotros.
Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Ø No se trata de una
fórmula matemática ni de una promesa materialista, sino de un principio espiritual:
un corazón abierto atrae la Gracia de Dios.
Ø Cuando damos con amor,
reflejamos el carácter del Padre, Quien dio lo más valioso que tenía.
El
Apóstol Pablo también anima a los creyentes a dar con una actitud correcta.
2 Corintios 9:6-7 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Explica
que quien siembra con generosidad cosechará de la misma manera, y que Dios ama
al dador alegre.
Ø Aquí aprendemos que no
solo importa cuánto damos, sino cómo lo hacemos.
Ø La generosidad auténtica nace del gozo, no de la obligación ni de la culpa.
Proverbios
21:26 Hay quien todo el día codicia, pero el justo da, y no detiene su mano.
Nos invita a examinar nuestro corazón.
¿Vivimos
deseando constantemente más para nosotros, o hemos aprendido a vivir con
gratitud y manos abiertas?
El justo no es perfecto ni tampoco es rico hablando en términos materiales, pero sí es rico en confianza en Dios.
Sabe
que El Señor es su Proveedor y que nada falta a quienes ponen su esperanza en
Él.
Además,
la generosidad no se limita solo al dinero o lo material.
Dar
también implica tiempo, atención, palabras de ánimo, perdón y servicio.
Hechos 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Ø Se nos recuerda que hay
mayor bendición en dar que en recibir.
Muchas veces experimentamos esa verdad cuando ayudamos a alguien más y nuestro propio corazón es fortalecido.
Que
este Proverbio nos desafíe a vivir de una manera distinta al sistema del mundo.
En
una cultura que promueve el egoísmo y la acumulación, Dios nos llama a ser
personas que reflejen Su Amor a través de una vida generosa.
Ø El justo da siempre, no
porque le sobre, sino porque confía plenamente en aquel que nunca deja de dar.
Señor,
ayúdanos y límpianos de toda codicia.
Enséñanos
a confiar en ti como nuestro proveedor y a vivir con un espíritu generoso.
Que
nuestras manos estén abiertas para bendecir a otros y que nuestra vida refleje Tu
Amor.