Miércoles, 28 de Enero del 2026

Proverbios 21:26

Día 28

Devocional escrito por Samuel Alfieri

Proverbios 21:26 Hay quien todo el día codicia, pero el justo da, y no detiene su mano.

 

Este Proverbio nos presenta un contraste muy claro entre dos actitudes del corazón de las personas:

Ø Por un lado, describe a una que es dominada por el deseo constante de poseer o querer más.

Ø Por otro, muestra al justo, cuya vida se caracteriza no por la acumulación, sino por la generosidad continua.

Ø Mientras uno vive atrapado en la codicia y ambición, el otro encuentra gozo en dar.

 

La Palabra nos enseña que la codicia no es simplemente querer algo, sino un deseo desordenado que nunca termina de saciarse.

Ø El que vive para acumular siempre siente que le falta algo.

Ø Puede tener mucho, pero su corazón permanece inquieto, ansioso y vacío.

Ø En cambio, el justo ha aprendido un secreto espiritual profundo: la verdadera plenitud no proviene de lo que se retiene, sino de lo que se entrega.

 

Este principio aparece repetidamente en la Palabra del Señor.

Proverbios 11:24–25 Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. 25 El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.  

Aquí se nos recuerda que hay quienes dan generosamente y aun así prosperan, mientras que otros retienen más de lo debido y terminan en escasez.

 

El mensaje es claro:

Ø La generosidad no empobrece; al contrario, trae vida, renovación y bendición.

Ø Dios ha diseñado Su Reino de tal manera que el que bendice a otros también es bendecido.

 

Esto, en un ejemplo práctico y cotidiano podemos aplicarlo a nuestro armario o placard, uno quizás guarda o tiene ropa que nunca usa porque no es de su talle o simplemente porque no le gusta.

Pero si damos a quien puede necesitarla seguramente El Señor se encargará de suplir lo que nos hace falta y de esa manera vamos a ver Su Promesa cumplida, que bendiciendo a otro Él nos va a bendecir según Su Voluntad.

 

Jesús reafirma esta Verdad cuando enseña que dar, abre la puerta para recibir, y que la medida con la que damos, será la misma que se usará con nosotros.

Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. 

Ø No se trata de una fórmula matemática ni de una promesa materialista, sino de un principio espiritual: un corazón abierto atrae la Gracia de Dios.

Ø Cuando damos con amor, reflejamos el carácter del Padre, Quien dio lo más valioso que tenía.

 

El Apóstol Pablo también anima a los creyentes a dar con una actitud correcta.

2 Corintios 9:6-7 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Explica que quien siembra con generosidad cosechará de la misma manera, y que Dios ama al dador alegre.

Ø Aquí aprendemos que no solo importa cuánto damos, sino cómo lo hacemos.

Ø La generosidad auténtica nace del gozo, no de la obligación ni de la culpa.


Proverbios 21:26 Hay quien todo el día codicia, pero el justo da, y no detiene su mano.

 Nos invita a examinar nuestro corazón.

¿Vivimos deseando constantemente más para nosotros, o hemos aprendido a vivir con gratitud y manos abiertas?

El justo no es perfecto ni tampoco es rico hablando en términos materiales, pero sí es rico en confianza en Dios.

Sabe que El Señor es su Proveedor y que nada falta a quienes ponen su esperanza en Él.


Además, la generosidad no se limita solo al dinero o lo material.

Dar también implica tiempo, atención, palabras de ánimo, perdón y servicio.

Hechos 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Ø Se nos recuerda que hay mayor bendición en dar que en recibir.

Muchas veces experimentamos esa verdad cuando ayudamos a alguien más y nuestro propio corazón es fortalecido.

 

Que este Proverbio nos desafíe a vivir de una manera distinta al sistema del mundo.

En una cultura que promueve el egoísmo y la acumulación, Dios nos llama a ser personas que reflejen Su Amor a través de una vida generosa.

Ø El justo da siempre, no porque le sobre, sino porque confía plenamente en aquel que nunca deja de dar.

 

Señor, ayúdanos y límpianos de toda codicia.

Enséñanos a confiar en ti como nuestro proveedor y a vivir con un espíritu generoso.

Que nuestras manos estén abiertas para bendecir a otros y que nuestra vida refleje Tu Amor.