Miércoles, 23 de Julio del 2025

Proverbios 24:17


Día 23

Devocional escrito por Andrea Villalba

Proverbios 24:17 Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón.


El fútbol en la Argentina es lo más pasional que existe, los hincha aman tanto a su

equipo que daría todo por él.

Existen dos equipos que son archirrivales, Boca y River, y cuando juegan los dos, se llama el superclásico y cuando pierde uno u otro sus aficionados celebran con todo y el mayor deseo de los fanáticos es que le vaya mal al equipo contrario, hacen pactos, juramentos, promesas de todo tipo, con tal de verlos derrotados. 

Y no muy diferente somos nosotros, ¿Cuántos tenemos enemigos? ¿Cuántos desearíamos verlos destruidos? 


A veces en la vida jugamos un superclásico y la mayor gratificación que podemos tener es ver que le va mal a aquellos que nos hacen daño, blasfemaron, traicionaron, mintieron; y seríamos deshonestos decir que amamos a nuestros enemigos, porque nos cuesta a todos, es difícil tenerles compasión y misericordia, y para ello debemos aprender a perdonar. 

Algo que Dios siempre trabaja en nuestras vidas es el perdón, pero en determinadas situaciones se hace difícil...


Proverbios 24:17 nos advierte a no celebrar cuando nuestro enemigo experimenta una desgracia, y este regocijo se refiere a la burla, a pensar maliciosamente, a tener satisfacción y gratificación porque le va mal.


Este malicioso sentimiento puede  llevarnos a reírnos sin compasión de aquellos que nos hicieron daño, pero El Señor nos advierte que si tenemos esta actitud seremos castigados.

Proverbios 17:5 …Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.


Un ejemplo de quien No se burló de su enemigo, fue David. 

Él fue perseguido por el rey Saúl, más de una vez intentó matarlo y destruirlo, cegado por los celos; pero este varón cuando tuvo la oportunidad de vengarse, dijo que no tocaría al Ungido de Jehová y cuando Saul murió, David sintió una profunda tristeza y pesar.

Aunque fue su mayor enemigo, él no se alegró por su muerte, sino que lloró su pérdida,  por la desgracia que había caído Israel y también compuso un Salmo en respeto y aprecio, en memoria del rey Saúl.


2 Samuel 1:11-12 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo

hicieron los hombres que estaban con él. 12 Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saul y por Jonatan su hijo, por el pueblo, porque habían caído a filo de espada.


A diferencia nuestra, David obró totalmente diferente a lo que nosotros quizás obraríamos, pero él es un ejemplo de perdón, respeto y amor a su siervo, por más que haya sido su perseguidor, él no se alegró por su muerte, todo lo contrario, se lamentó por ello. 


Otro ejemplo fue el que Jesús le enseñó a su discípulo Pedro, en el huerto de Getsemaní.

Cuando Él iba ser llevado preso por los romanos y los sacerdotes, Pedro en su impulsividad le cortó la oreja al siervo del sacerdote, pero Jesús le dijo que guardara la espada y le enseñó a Pedro que no pague mal por mal, ni obre como su

enemigo obraría.


1 Pedro 3:9 No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.



  • Alegrarse del mal de nuestro enemigo es una forma de vengarnos y de sentirnos gratificados porque creemos que hubo justicia, pero es contrario a lo que Jesús nos enseña: este sentimiento de venganza es malo y no demuestra el verdadero amor cristiano.


Luego también lo enseñó Pedro, quien tuvo que aprenderlo con la vida, pues fue el más vengativo de todos sus discípulos, pero aprendió a perdonar.

En unas de sus Cartas dijo:

1 Pedro 3:11 Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.


Los Proverbios nos enseñan también que, si nuestro enemigo tiene necesidad, debemos ayudarlos.

Proverbios 25:21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,

Y si tuviere sed, dale de beber agua;


El Apóstol Pablo nos deja otra enseñanza.

Romanos 12:14 Bendecid a los que persiguen; bendecid y no maldigáis.


Romanos 12:21 No seas vencido por lo malo, sino vence con el bien el mal.


¿Cuántos de nosotros somos capaces de alimentar y dar agua a nuestro enemigo?

¿Cuántos de nosotros somos capaces de bendecirlos? ¿Cuántos de nosotros somos

capaces de responder con el bien al mal?, 

Como dice el último texto citado “no seas vencido por lo malo” pero lamentablemente muchas veces respondemos de la misma manera. 


  • Por eso el alegrarnos es sinónimo de burla. 


Hay un ejemplo hermoso de un hombre que ayudó a su rival, a quien consideraba su enemigo, se encuentra en “La Parábola del Buen Samaritano.”

Esta historia ilustra el concepto del amor al prójimo y la ayuda. 

Los samaritanos y judíos eran enemigos. 

La parábola nos narra que un hombre viaja a Jerusalén a Jericó y es atacado por

ladrones, quienes los golpean y lo dejan casi muerto. 

Un sacerdote y un levita pasan cerca del hombre herido, pero no se detienen a ayudarlo, un samaritano que era considerado enemigo de los judíos, se detiene, se conmueve y ayuda al hombre herido, venda sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino,  lo lleva a un hospedaje y lo cuida.

Al día siguiente el samaritano deja dinero para que el dueño del lugar lo siga cuidando.

Esta historia la encontramos en Lucas 10: 25-37, te invito a que la puedas leer.


¡Qué enseñanza más maravillosa: los que servían a Dios pasaron y no tuvieron compasión del herido, pero el que era considerado adversario se detuvo!

Este Buen Samaritano venció con el bien al mal, no se alegró de verlo casi muerto, lo ayudo. 

El perdón, el amor, la consideración, la misericordia, el bien, destacaron a este varón, no se burló, lo ayudó. 


Que El Señor nos ayude a tomar la actitud del rey David, la de nuestro Señor Jesús y la del Buen Samaritano, solo con la Ayuda de Su Espíritu Santo lo podremos hacer, en nuestra humanidad juzgaremos, hasta emitiremos nuestra propia sentencia, pero en el Amor del Padre podremos hacer lo contrario: perdonar y tener misericordia.

¡Señor ayúdanos!


Muchas bendiciones.