Viernes, 6 de Octubre del 2023

Proverbios 25:4

                                                                                                                                                                           Día 6

Proverbios 25:4 Quita las escorias de la plata, y saldrá alhaja al fundidor.

 

Todo metal no se encuentra en estado puro en la naturaleza.

Cuando se decide hacer una joya o un objeto de valor, se comienza un proceso al metal que consiste en fundirlo, esto es, llevarlo gradualmente a convertirse en líquido, a fin de poder colocarlo en el molde apropiado.

Este proceso no es de manera abrupta, sino que el orfebre se toma su tiempo, porque si lo apura, puede quemar el material y hacerlo inservible.

Pero en ese tiempo que el metal va adquiriendo temperatura, van subiendo a la superficie las escorias, esas pequeñas basuritas que están con el metal en su estado primitivo, pero que no sirven si se quiere obtener una joya, ya que esa escoria disminuiría el valor comercial y también podría llevar a que la joya se quiebre.

 

La escoria es una sustancia vítrea, formada por las impurezas, que flota en el crisol de los hornos metalúrgicos.

Esta escoria está presente en los metales que son extraídos de las minas.

La escoria quita la pureza al producto primario obtenido, por lo tanto, no permiten que los metales sean aprovechados al máximo.

 

En este tiempo que dura el proceso, el orfebre va sacando la escoria que surge, a medida que el fuego va subiendo.

Lo interesante de este proceso de limpieza es que requiere de fuego alto para derretir toda la materia extraída de la mina para que de esta forma se pueda ver con facilidad las impurezas y así separarlas del metal.

 

¿Cuándo termina? Cuando mira la superficie del metal fundido y puede ver su rostro reflejado en ella, sólo en ese momento apaga el fuego, el metal está listo para llevarlo al molde.

 

Esta  preciosa ilustración, refleja la vida cristiana.

 

Nosotros somos ese metal impuro, que necesita tratamiento si quiere convertirse en una joya.

En nuestra vida también existen impurezas que tienen que ser extraídas para que podamos ser mejores.

Estas impurezas pueden ser pecados o malos hábitos que nos impiden crecer espiritualmente.

Algunos de esas escorias son pecados ocultos, pensamientos insanos, también malas acciones que hemos tenido y que incluso no supimos que eran dañinas.

Por ejemplo: participar de pecados ajenos, escuchando sus murmuraciones o chismes, o sabiendo  sus malas obras ,que no quieren dar a conocer y nos cuentan como un secreto, participar de esto no solo nos convierten en cómplices, sino que para Dios también cuentan como si nosotros hubiéramos pecado.

Cada una de esas impurezas deben ser quemadas por el Fuego de Dios, que es la única manera de purificarnos, porque esas escorias, limitan nuestro potencial.

Proverbios 17:3 El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones.

 

Entonces nos ponemos en las Manos de Dios, El Orfebre Divino.

El proceso es doloroso, ya que la escoria no sale sino con fuego, y El Señor se encarga de subir el fuego, pero no es para nuestro mal, no, sino para que nos purifiquemos, porque con toda esa escoria que llevamos dentro, no seremos instrumentos en Sus Manos.

Dios muchas veces utiliza las pruebas para limpiar nuestras vidas de esas cosas que nos hacen daño y que afectan la Obra que Él está haciendo.

Lamentablemente, al igual que la escoria de la plata, nuestra escoria debe ser retirada por el fuego  que viene sobre nuestras vidas.

Lo maravilloso es el resultado que sale después de esta etapa: Dios poco a poco va realizando Su Obra Perfecta en nosotros.

 

Pero muchas veces esa escoria que nos afecta no necesariamente está en nosotros, sino con nosotros.

Existen personas que pueden estar a nuestro lado y que han ocupado una parte importante en nuestra vida y que no nos permiten crecer.

Estas personas que pueden ser muy importantes para nosotros, pero que con su influencia nos apartan de la piedad y nos motivan a lo malo.

 

Salomón nos dice que debemos apartar al impío de la presencia del rey,

Proverbios 25:5 Aparta al impío de la presencia del rey, Y su trono se afirmará en justicia.

Pues estos malos consejeros traen grandes conflictos y conducen a malas decisiones.

1 Reyes 12:8-11 Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él. 9 Y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? 10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo; así les hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

El hijo de Salomón, el rey Roboam, no aprendió del consejo de su padre; éste, cuando el Pueblo se le acercó a solicitar un favor, despreció el consejo de los ancianos que estuvieron con su padre y buscó consejo en sus amigos de infancia.

Quienes obviamente le aconsejaron mal y trajo consigo perjuicio al reino ocasionando por esta mala decisión la división final de las tribus de Israel, llevando a la formación del Reino de Judá y el Reino de Israel.

 

Debemos observar, ¿Qué pecado, qué mal hábito, o qué persona está en nuestra vida que no nos permite ser mejores? ¿Qué tan valioso puede ser ello en nosotros que no podamos decidir finalmente sacarlo de nuestra vida?

No hay nada más triste que dejar que esta escoria no nos permita alcanzar el potencial que Dios tiene planificado para nosotros.

Tal vez  no lo hemos identificado aún, pero no quiere decir que no lo podemos descubrir.

Dios lo sabe y va a  ayudarnos, despojándonos de todo aquello que nos aleje de nuestro potencial en Cristo, para que  crezcamos cada día en santidad y carácter.

Para que esa escoria sea vista, y extraída para nuestra purificación, el fuego irá en aumento.

Y el fuego sube y la presión también.

Isaías 48:10 Pues te he purificado, pero no como a plata; Te he probado en el crisol de la aflicción.


Es interesante saber qué es un crisol, El significado bíblico de crisol parte del origen etimológico de una palabra derivada del catalán cresol.

Este término suele ser utilizado para definir un tipo de vasija empleada en fundir plata. Por tanto, la palabra proviene del término latino vulgar cruceolum y el vocablo cruz, que representa a un cuenco que posee esta misma forma, la forma de cruz.

 

En ese horno con forma de cruz, somos purificados, es allí donde lo que no corresponde a la Santidad de Dios es quemado por fuego.

Hasta entendemos que vivimos es ese crisol, en esa cruz, que cada día forja nuestra vida a la medida de Cristo, una cruz diferente a la que nombraba el Apóstol Pablo, pero, que produce los mismos resultados

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

 

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo seguirás subiendo la temperatura del fuego?

Hasta cuando seguirá el fuego: Hasta que pueda verme en Él.

Gálatas 4:19  hasta que Cristo sea formado en vosotros,

Solo siendo purificados estaremos a la altura que Dios demanda de nosotros.

Efesios 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Sólo así será posible ser esa alhaja de gran precio.

Proverbios 25:4 Quita las escorias de la plata, y saldrá alhaja al fundidor

 

Aceptemos, pues, aunque sea doloroso, que el fuego de la prueba que ha sobrevenido sobre nuestras vidas sirve porque cuando el Orfebre Divino termine, seremos joyas valiosas en Sus Manos, que brillarán para Su Gloria.