Viernes, 7 de Marzo del 2025

Proverbios 28:13

Día 7

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

Proverbios 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.


Hay dos cosas claras y en contraste entre una y otra, en este versículo. 

Dos acciones opuestas entre ellas. 

Una es, el que encubre y la otra,  el que confiesa.

El que oculta sus pecados no prosperará….


Quién de todos nosotros no ha cometido errores y pecados? 

Todos lo hemos hecho, algunos más graves que otros, pero en definitiva todos hemos pecado.


En nuestra naturaleza pecaminosa, la primera reacción es querer ocultar nuestros errores y pecados a Dios y a los demás, porque tememos el qué dirán si se enteran.


Muchas veces olvidamos lo que dice La Biblia 

Marcos 4:22- Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.


Pero es importante recordar que no hay nada que podamos hacer para ocultar nuestros pecados a Dios.

Él ve todo y lo sabe todo.


Además, ocultar nuestros pecados a Dios nos trae consecuencias que nos llevarán a cometer errores más grandes y pueden arruinar aún nuestro futuro.

Y no solo a nosotros sino también arrastraremos a nuestro entorno, a quienes viven con nosotros y las consecuencias serán dolorosas y en muchos casos destructivas.


Este texto nos dice claramente que hay consecuencias,


….No prosperará… 

Y esta verdad no cambiará jamás.

El que encubrió en el pasado, el que lo encubre en el presente y el que lo encubra en el futuro tendrá el mismo resultado negativo: “NO PROSPERARÁ.


Es necesario confrontar nuestros pecados y errores, para poder arrepentirnos y más aún, aprender de ellos, ya que ignorarlos, restarle importancia, o lo que es peor, naturalizarlos como lamentablemente muchos lo minimizan...

Llamándolos “pecadillos”, corremos el riesgo de alejarnos de lo que es verdadero y correcto y nos lleve a un camino de autodestrucción y nos aleje de Dios.


La Biblia, La Palabra de Dios nos deja historias de hombres y mujeres que pretendieron ocultar sus pecados a Dios y seguir con sus vidas como si nada hubiera sucedido sin medir las consecuencias …:


2 Samuel 11:1-27 El rey David y Betsabé.

Josué 7:1-26 El pecado de Acán.


Hechos 5:1-11 Ananías y Safira.


Pero gracias al Señor, tenemos un Dios de Misericordias y Perdón. 

Quien anhela que nos arrepintamos de nuestros pecados y nos volvamos a Él.

Aún estamos a tiempo de pedir perdón y de ser alcanzados y abrazados con Su Gracia, como nos dice Proverbios;


“MÁS EL QUE CONFIESA SUS PECADOS,  Y SE APARTA  ALCANZARÁ MISERICORDIA”


Aquí está el camino correcto para obtener Misericordia para un pecador culpable y arrepentido. 

Debe abandonar el hábito de encubrir el pecado, intentando tapar con “buenas acciones”.

La responsabilidad del pecador consiste en confesar y abandonar sus pecados.


Las dos cosas han de ir juntas:

La confesión debe ser hecha honestamente al Propio Señor. 

No debemos echarle la culpa a los demás, ni culpar a las circunstancias, ni argumentar debilidad natural. 

Más bien confesarlo todo y confesarnos nosotros mismos como quienes conociendo la Verdad, decidimos ignorarla.


La Biblia es clara: No puede haber misericordia mientras no hayamos hecho esto.


Por otro lado, debemos abandonar el mal.

Una vez hayamos reconocido las faltas, debemos repudiar cualquier intento presente y futuro de persistir en ella.

No podemos seguir siendo rebeldes, y pretender morar junto a la Majestad del Rey de Reyes y Señor de Señores.

El hábito del pecado debe ser abandonado conjuntamente con los lugares, amistades, ocupaciones, y cualquier cosa que nos puedan llevar a descarriarse del Camino y Voluntad Perfecta del Señor.


Puede parecer difícil, pero es necesario. 

El Espíritu Santo nos ayuda y nos guía, pues Él quiere nuestro crecimiento espiritual, el cual es necesario para vencer al pecado.


Queridos Hermanos, ser honestos sobre nuestros errores y pecados es el primer paso hacia la liberación.

Al confesar y arrepentirnos, no solo encontramos la Misericordia de Dios, sino también nos abrimos a un camino de transformación personal.

No lo olvide: la próxima vez que se sienta tentado/a, a ocultar algo, recuerde que la honestidad es su mejor amiga en el Camino de la Fe.