Proverbios 28:18
Día 2
Devocional escrito por Mónica
Marchi de Massera
Proverbios 28:18 El que
en integridad camina será salvo…
El Libro de Proverbios abarca una gran cantidad de dichos y sentencias; es una expresión de la sabiduría de Dios aplicada a la condición terrenal del pueblo de Dios.
El hecho que los Proverbios se le atribuyen a Salomón implica sólo que él reunió y ordenó este grupo de dichos que ya habían circulado entre el pueblo quizás por muchos siglos antes.
Eclesiastés 12:9 Y cuanto
más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo
escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.
Definitivamente, el Libro de Proverbios es una fuente sumamente enriquecedora para todo hijo de Dios, ya que allí encontraremos palabras de ánimo, sanidad, exhortación, crecimiento…
Pero, sobre todo, cada uno de sus capítulos nos es de enseñanza y beneficio para nuestras vidas.
El versículo que El Señor nos
regala en el día de hoy:
El que en integridad camina será salvo;
más el de perversos caminos caerá en alguno.
Nos enseña que vivir con integridad
nos garantiza seguridad; es un llamado a la rectitud moral como una protección
contra la ruina del ser humano.
Veamos algunos puntos claves del
texto:
·
Integridad:
Actuar con honestidad y rectitud trae seguridad y protección divina.
·
Caminos perversos:
La deshonestidad, la mentira y el
engaño llevan a un desastre inevitable y muchas
veces repentino.
En medio de la locura del mundo en el que vivimos hoy en día, encontrar a alguien que viva en integridad y honradamente, realmente es muy difícil.
Habitualmente, lo que podemos observar como sociedad, es gente que aparenta o finge ser íntegra u honesta.
Pero en su intimidad, en lo
profundo de su ser interior, dista mucho de serlo.
Es muy triste que esto ocurra, por
supuesto en nuestro entorno, pero más triste aún es que esto ocurra dentro de
la Familia de la fe: en la Iglesia.
Sabemos que somos seres imperfectos que vamos camino a la perfección en Cristo.
La lucha diaria por no caer en
pecado, muchas veces se hace difícil y cuesta arriba.
Tenemos tentaciones, luchas,
pruebas, ataques espirituales constantemente …
Los cristianos nos enfrentamos muy seguido a pruebas difíciles, pero el Señor no permitirá que a sus redimidos los derrote el enemigo:
Romanos 8:28 Y sabemos
que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los
que conforme a su propósito son llamados.
Dios no le prometió a su pueblo que
no sufriría:
Juan 16:23 Estas cosas os
he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero
confiad, yo he vencido al mundo.
Sino que estaría con nosotros a
través de nuestro sufrimiento:
Salmo 23:4 Aunque ande en
valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu
vara y tu cayado me infundirán aliento.
Él nos asegura que nunca nos dejará
ni nos abandonará:
Hebreos 13:5-6 Sean
vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él
dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6 de manera que podemos decir
confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el
hombre.
El Apóstol Pablo nos deja algo muy
en claro:
Romanos 8:38-39 Por lo
cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo,
ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en
Cristo Jesús Señor nuestro.
En base a todas estas promesas (y muchas otras más) que encontramos en La Escritura, podemos asegurar confiadamente que el Señor siempre está cercano y dispuesto a ayudarnos a no caer en el pecado de no ser honestos ni íntegros.
Pero para que esto ocurra debe ocurrir algo fundamental (que a veces se nos olvida): debemos acudir al Padre en busca de ayuda; humillarnos, pedir perdón y clamar por Su Auxilio.
Un camino y una vida intachable
sólo es posible con la mirada puesta en Cristo.
Cualquier otro camino es un camino torcido, un camino a la desesperación, la arrogancia, la necedad, la incredulidad, la duda y, finalmente, la condenación eterna.
La Palabra de Dios nos presenta a la integridad como la coherencia entre nuestras creencias y nuestras acciones.
Muchas veces nos pasa que sabemos
que actuar de una manera u otra está mal, que no le agrada a Dios; pero, sin
embargo, caemos y lo hacemos: no estamos siendo íntegros ni honestos.
No se condice lo que creemos con lo
que hacemos.
Tomemos algunos ejemplos de personas que mantuvieron su lealtad a Dios en medio de pruebas o entornos corruptos.
Quienes fueron honestos, íntegros
en su accionar.
·
José (Fidelidad ante la
tentación)
·
Job (Rectitud en el
sufrimiento)
·
Daniel (Lealtad en el
exilio)
·
Ester (Coraje ante el
peligro)
José (Génesis
39)
Se negó a tener relaciones con la esposa de Potifar a pesar de la tentación y el poder de ella, afirmando que no podía pecar contra Dios, incluso arriesgando su posición y su libertad.
Job (Job
1-2)
Hombre “irreprensible y recto”;
mantuvo su fe y se negó a maldecir a Dios a pesar de perder a su familia, sus
riquezas y su salud.
Daniel (Daniel
1-6)
Demostró integridad al negarse a contaminarse con la comida del rey y a continuar orando a Dios aun cuando eso significaba ser arrojado al foso de los leones.
Ester (Ester
4-5)
Arriesgó su vida al presentarse ante el rey sin ser llamada, para salvar a su pueblo de la destrucción, mostrando valentía y desinterés personal.
La Escritura está plagada de este tipo de personajes que nos pueden (y deben) servir de inspiración a nuestras vidas.
En momentos de debilidad espiritual
no dudemos en acudir a la Palabra de Dios, no sólo para buscar ejemplo de
personas íntegras, honestas, intachables y fieles a sus convicciones, sino (y
lo más importante) para buscar el Consejo de Dios.
También, no nos olvidemos que El Señor nos regaló una familia de fe: tenemos Pastores, Líderes, Hermanos mayores en la fe.
No dudemos en acudir a cualquiera de
ellos, sin duda, tendrán una Palabra de aliento de parte de Dios para que podamos
levantarnos y retomar el camino correcto nuevamente.
No nos aislemos, no estamos solos, tenemos un Padre y una Familia que nos apoya y nos sostiene!
Dios quiere que seamos íntegros y
honestos. ¡No le defraudemos!
¡¡¡Dios les Bendiga!!!