Sábado, 27 de Julio del 2024

Proverbios 3.34

Día 27

Devocional escrito por Santiago Medina Celis

Proverbios 3.34 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad, átalas a tu cuello...


Este Proverbio lleva como título “Exhortación a la obediencia”.

Muchas veces, creemos que la exhortación es un “reto”, tal vez lo leas por primera vez; pero según el diccionario exhortación proviene del griego, paraklésis que se traduce como “llamamiento o consolación”.  

Es convencer, y animar a otros.

 

Salomón aquí le habla a su hijo en todo este capítulo y le da consejos importantes para su caminar.

Cómo no tomarlos nosotros, para que en todo lo que podamos realizar, hacer, o vivir sea en victoria.

Los consejos que podamos leer en Su Palabra sin duda son para edificación de nuestra fe.

Te invito a que puedas leerlo a todo el capítulo, vas a encontrar riquezas.

Desde el verso 1, está la advertencia, la corrección, el ánimo.


Pero cuando llegamos al versículo 3, nos anima a: 

·        “Nunca se aparten de ti la misericordia”

Que es la virtud a compadecernos de los sufrimientos y miserias ajenas.

¡Qué significado! Y qué tremendo, porque Dios a Sus Hijos, corrige.

 

Estamos en un mundo en donde prevalece el egoísmo, la soberbia, el orgullo, el famoso” sálvese quien pueda!”.

Sin embargo nuestro buen Padre, nos dice: tengan misericordia, empaticen con el dolor del otro, no le den la espalda al necesitado.

Cuánto debemos estar convertidos y cambiar nuestro corazón.

Debemos mirar como mira el Señor, con perdón, con amor.

Leamos este versículo:

Juan 8 1-11   y Jesús se fue al monte de los Olivos.  2  Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.  3  Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,  4  le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.  5  Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?  6  Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.  7  Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.  8  E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.  9  Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10  Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿ dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?  11  Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más

 

Creo que queda en nosotros mirar el Obrar de Jesús.

¿Quiénes somos para juzgar quién merece el perdón o no?

¡Dios arranca de nuestra vida el corazón de fariseos!

 

·        “Y la verdad, átalas a tu cuello”:

Su Verdad: LA PALABRA DE DIOS, atarlas a tu Cuello.

Es como tener un collar, que está cerca de nuestros sentidos:

ü De los oídos: Ojo lo que escuchamos!

ü De los ojos: Ojo con lo que miramos!

ü De los labios: Ojo lo que decimos!

Su Palabra es Pura, Santa, es imposible de corromperla, es la Verdad Absoluta.

 

·        “Escríbelas en la tabla de tu corazón;”:

Debemos cambiar nuestro corazón. ¡Y es amen a eso todos los días!

Debemos mudar aquellas cosas que no vienen de Dios.

Es difícil, pero el trabajo que hace el Espíritu Santo es para siempre.

Cuando yo tomo Sus Promesas, y las pongo por obra, es para siempre.

Si como Hijo de Dios, Él me dio libertad (de un vicio, de una mala relación, de malas decisiones, de malas formas de hablar, en fin: pecado) y escribió libertad en mi corazón, no puedo volver a lo mismo.

Es el único caso en el cual no debo reincidir.

¡Jesucristo nos hace libres para siempre!

 

Si uno recuerda mentalmente la Palabra de Dios, pero no la obedece, podríamos decir con toda razón que olvida los Mandamientos de Dios.

La obediencia debe ser en el corazón.

Nuestra meta en obedecer no es una conformidad externa a la Voluntad de Dios, sino un corazón que lo ama y lo obedece.

“El corazón es lo primero que se aleja de Dios,

y también es lo primero que regresa a Dios.”

 

Este versículo de Proverbios es muy claro en que no debemos permitir que los buenos valores abandonen nuestro corazón.

No es suficiente simplemente pensar de vez en cuando en la Misericordia y la Verdad, sino que debemos tenerlas siempre presentes en nuestra vida. Para ello, es necesario que las integremos día a día.

Que no dejemos que ideales, modismos, minen nuestra mente, nuestro ser y se vean reflejados en nuestra forma de pensar y actuar en todo momento.

Dios siempre nos muestra Su Misericordia y nos llama a ser honestos y sinceros en todo lo que hacemos.

 

Este versículo nos recuerda entonces que, para tener una vida plena de amor y de fe, debemos reflejar estas actitudes divinas en nuestro diario vivir.

No podemos tener una vida espiritual plena si no mantenemos en nuestro corazón la Verdad y la Misericordia.

Debemos entonces buscar maneras prácticas para aplicar estos valores en nuestra vida diaria.

Desafío personal Amados: Podemos comenzar por ser más comprensivos y compasivos y ser honestos en nuestras acciones.

Si logramos hacer nuestros estos valores, sin duda alguna, tendremos una vida más saludable emocional y espiritualmente.

¡Dios es Fiel y nos ayuda en cada momento, pero de nosotros depende!

¡Animo hermano! ¡Paz del Señor!