Proverbios 3.34
Día 27
Devocional escrito por Santiago Medina Celis
Proverbios 3.34 Nunca se aparten de ti la misericordia y la
verdad, átalas a tu cuello...
Este
Proverbio
lleva como título “Exhortación a la obediencia”.
Muchas veces, creemos que la exhortación es un “reto”, tal vez lo leas por primera vez; pero según el diccionario exhortación proviene del griego, paraklésis que se traduce como “llamamiento o consolación”.
Es
convencer, y animar a otros.
Salomón
aquí le habla a su hijo en todo este capítulo y le da consejos importantes para
su caminar.
Cómo
no tomarlos nosotros, para que en todo lo que podamos realizar, hacer, o vivir sea
en victoria.
Los
consejos que podamos leer en Su Palabra sin duda son para edificación de nuestra
fe.
Te
invito a que puedas leerlo a todo el capítulo, vas a encontrar riquezas.
Desde
el verso 1,
está la advertencia, la corrección, el ánimo.
Pero cuando llegamos al versículo 3, nos anima a:
·
“Nunca se
aparten de ti la misericordia”
Que
es la virtud a compadecernos de los sufrimientos y miserias ajenas.
¡Qué
significado! Y qué tremendo, porque Dios a Sus Hijos, corrige.
Estamos
en un mundo en donde prevalece el egoísmo, la soberbia, el orgullo, el famoso”
sálvese quien pueda!”.
Sin
embargo nuestro buen Padre, nos dice: tengan misericordia, empaticen con el
dolor del otro, no le den la espalda al necesitado.
Cuánto
debemos estar convertidos y cambiar nuestro corazón.
Debemos
mirar como mira el Señor, con perdón, con amor.
Leamos
este versículo:
Juan 8 1-11
y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Y por la
mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les
enseñaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le
trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto
mismo de adulterio. 5 Y en la ley nos mandó Moisés
apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? 6
Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el
suelo, escribía en tierra con el dedo. 7 Y como
insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin
pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8
E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9
Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno,
comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la
mujer que estaba en medio. 10 Enderezándose Jesús, y no viendo
a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿ dónde están los que te acusaban?
¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más
Creo que queda en
nosotros mirar el Obrar de Jesús.
¿Quiénes somos para
juzgar quién merece el perdón o no?
¡Dios arranca de
nuestra vida el corazón de fariseos!
·
“Y la
verdad, átalas a tu cuello”:
Su Verdad: LA PALABRA
DE DIOS, atarlas a tu Cuello.
Es
como tener un collar, que está cerca de nuestros sentidos:
ü De los oídos: Ojo lo
que escuchamos!
ü De los ojos: Ojo con
lo que miramos!
ü De los labios: Ojo lo
que decimos!
Su
Palabra es Pura, Santa, es imposible de corromperla, es la Verdad Absoluta.
·
“Escríbelas
en la tabla de tu corazón;”:
Debemos cambiar
nuestro corazón. ¡Y es amen a eso todos los días!
Debemos
mudar aquellas cosas que no vienen de Dios.
Es
difícil, pero el trabajo que hace el Espíritu Santo es para siempre.
Cuando
yo tomo Sus Promesas, y las pongo por obra, es para siempre.
Si
como Hijo de Dios, Él me dio libertad (de un vicio, de una mala relación, de
malas decisiones, de malas formas de hablar, en fin: pecado) y escribió
libertad en mi corazón, no puedo volver a lo mismo.
Es
el único caso en el cual no debo reincidir.
¡Jesucristo nos hace
libres para siempre!
Si uno recuerda mentalmente la Palabra de Dios, pero no
la obedece, podríamos decir con toda razón que olvida los Mandamientos de Dios.
La obediencia debe ser en el corazón.
Nuestra meta en obedecer no es una conformidad externa a la Voluntad de Dios, sino un corazón que lo ama y lo obedece.
“El corazón es lo
primero que se aleja de Dios,
y también es lo primero
que regresa a Dios.”
Este versículo de Proverbios es muy claro en que no debemos permitir
que los buenos valores abandonen nuestro corazón.
No es suficiente simplemente pensar de vez en cuando en la Misericordia y la Verdad, sino que debemos tenerlas siempre presentes en nuestra vida. Para ello, es necesario que las integremos día a día.
Que no dejemos que ideales, modismos, minen nuestra
mente, nuestro ser y se vean reflejados en nuestra forma de pensar y actuar en
todo momento.
Dios siempre nos muestra Su Misericordia y nos llama a
ser honestos y sinceros en todo lo que hacemos.
Este versículo nos recuerda entonces que, para tener una vida plena de amor y de fe, debemos reflejar estas actitudes divinas en nuestro diario vivir.
No podemos tener una vida espiritual plena si no
mantenemos en nuestro corazón la Verdad y la Misericordia.
Debemos entonces buscar maneras prácticas para aplicar
estos valores en nuestra vida diaria.
Desafío personal Amados: Podemos comenzar por ser más comprensivos
y compasivos y ser honestos en nuestras acciones.
Si logramos hacer nuestros estos valores, sin duda alguna, tendremos una vida más saludable emocional y espiritualmente.
¡Dios es Fiel y nos
ayuda en cada momento, pero de nosotros depende!
¡Animo hermano! ¡Paz del
Señor!