Proverbios 3:7
Día 3
Proverbios
3:7 No seas sabio en tu propia opinión, teme a Jehová...
Despertamos a un nuevo día e instantáneamente debemos comenzar a decidir: qué debemos hacer, adónde tenemos que ir, cómo llegar o trasladarnos, lo más conveniente, qué ropa me pongo, qué vamos a comer en este día… y hay muchísimas decisiones que repetidamente tomamos cada día.
Esto
sucede con todos los individuos, es verdad, pero en los Hijos de Dios debe
destacarse que las decisiones deben ser las correctas, las que encajan con la
Voluntad, el Plan Perfecto del Señor
para nosotros.
Quienes
deseamos agradar a Dios, no ofender Su Santidad, cada día en oración le pedimos
al Señor Sabiduría de lo Alto.
El presente que
estamos viviendo es el resultado de decisiones que hemos tomado en el pasado y
el resultado de nuestro futuro será el producto de las decisiones que tomemos
en nuestro presente.
Una
decisión nos separa de experimentar beneficios de parte de Dios o tragos
amargos de los cuales nos arrepentiremos.
Es
menester que ante la requisitoria de la
vida, nos enfrentemos a estas preguntas ¿En qué nos basamos cuando tomamos una decisión : en nuestra
experiencia, en nuestra intuición, en lo atrevido o arriesgado que seamos sin
medir riesgos, o en lo que dice La Palabra de Dios?
Muchas
veces hacemos lo que sentimos y no pensamos, es decir
no medimos los beneficios o consecuencias que traerá aquella decisión que
estamos tomando.
En Proverbios 3, Salomón exhorta a su hijo a confiar en el Señor de todo corazón.
Proverbios 3:5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia
prudencia.
Salomón da un consejo con respecto a confiar en
el Señor en lugar de confiar en el propio entendimiento,
Proverbios 3:6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
Ponerlo a Dios delante, ante cada paso que
debemos caminar, y si hemos errado el nos encaminará correctamente.
Proverbios
3:7 No seas sabio en tu propia opinión, teme a Jehová...
Los que son sabios en su propia opinión no temen ni confían en el Señor.
En cambio, piensan que todo lo que necesitan se
encuentra dentro de ellos mismos.
La Biblia menciona “Ser sabio en su propia opinión”, y también usa la expresión “sabio a
sus propios ojos”, como decir sabio según su mirada de las cosas, es:
·
Quien cree que su comprensión de las cosas es
la mejor.
·
Que lo tiene todo resuelto.
·
No escucha los consejos y tiende a vivir declarando
“yo hago mi propio camino”.
·
Obra en su propia estimación, autosuficiente y
autosuficiente, rechazando incluso la ayuda de Dios.
·
Es una señal de orgullo,
Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la
soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.
Cuidado con el orgullo, nos advierte que precede a la destrucción.
Es solo cuestión de tiempo antes de que la
persona orgullosa, que es sabia en su propia opinión, experimente la
destrucción o caiga en el juicio de Dios.
La Biblia llama necio a una persona sabia a sus
propios ojos
Proverbios 12:15 El camino del necio es derecho en
su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio.
Romanos 1:22 Profesando ser sabios, se hicieron necios
Una gran razón para tomar el consejo y no ser sabio en nuestra propia opinión.
Gran dolor aguarda al que es sabio en su propia
opinión
Isaías 5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son
prudentes delante de sí mismos!
El
sabio Salomón nos aconseja para que actuemos sabiamente.
El
parámetro de nuestra conducta debe ser temer a Dios.
Proverbios 1:7 El principio de
la sabiduría es el temor de Jehová; Los
insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Es
la norma el lineamiento original que debe remarcar nuestro obrar, TODO se rige
por lo que Dios dice y determina,
nosotros al asumirlo, lo asimilamos y obedecemos.
Esa
actitud nos hace andar por la senda de la sabiduría y como consecuencia lejos
del error y del mal.
Cuántas
veces en nuestro pasado tomamos decisiones las cuales sabíamos que traían consecuencias
lamentables, pero aun así lo hicimos.
Lo
doloroso no es solo haberlo hecho, sino en el presente seguir haciendo lo
mismo.
Hay que salir de ese
estado de insensatez y necedad, y buscar la Sabiduría de Dios.
Es
lamentable que haya muchas personas que se digan creyentes y que muy pocas
veces tomen decisiones basadas en la convicción de La Palabra, en su mayoría lo
hacen fundamentados en su experiencia y otras muchas veces arriesgándose.
La historia del rey Nabucodonosor en Daniel 4 ilustra la locura de considerarse a uno mismo
lleno de sabiduría y gloria.
- El rey Nabucodonosor se jactaba de su gran
poder y pensaba que había construido Babilonia con su propia sabiduría y fuerza,
versículos 29-30
- Mientras la jactancia aún estaba en su boca,
Nabucodonosor perdió el sentido, fue expulsado de la sociedad y comió pasto
como un buey, su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta
que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves, tal como Dios dijo que sucedería, versículos 31–33.
- Nabucodonosor permaneció en ese estado hasta
que reconoció
Que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a
quien él quiere, versículo 32
- Nabucodonosor aprendió una lección poderosa. Cuando recuperó la cordura, el rey proclamó:
Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo,
porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede
humillar a los que andan con soberbia, versículo 37
Terrible
enseñanza que no debemos dejar pasar por alto.
Es
tiempo de madurar en la fe, comenzar a usar la Sabiduría de Dios y no la
nuestra, ésta se contrapone al mundo, cuyos atributos son detestables
Santiago
3:15 porque esta sabiduría no es la que
desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
Somos
Hijos de Dios comencemos a tomar decisiones basados en nuestras convicciones y
no en emociones o estados de ánimo, lo cual traerá como consecuencia golpes, heridas, dolor, muerte…
Es mucho lo que está en juego la bendición de Dios en
esta tierra y la eternidad en el cielo de Dios o el daño, la frustración, el
dolor en esta vida y el tormento eterno en el infierno.
Cada
uno de nosotros tenemos la libertad de escoger, hagámoslo sabiamente.
No tomemos decisiones en base a nuestra emoción o motivación, tomémoslas en base a lo que dice La Palabra de Dios, la cual nunca falla.