Proverbios 8:17
Día 29
Devocional escrito por Guadalupe
Infràn de Medina Celis
Proverbios 8:17 Yo amo a
los que aman, y me hallan los que temprano me buscan.
El Capítulo 8 lleva por título “Excelencia y eternidad de la Sabiduría”.
La sabiduría según el diccionario,
nos enseña que es el grado más alto del conocimiento, y una vida con conducta
seria, prudente, organizada, incluso en los negocios, y responsable a la hora
de tomar decisiones.
Ø La Biblia nos enseña que la sabiduría es temor a Dios.
Proverbios 1:7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Santiago 3: 17
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable,
benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni
hipocresía.
En Proverbios
8, Salomón personifica la virtud de la sabiduría como una mujer y la
contrasta con la adúltera de Proverbios 7 (si Usted
puede, léalo por favor).
La Sabiduría se encuentra a la
puerta de su ciudad, ofreciendo convertir a los necios en sabios si aceptan su
enseñanza.
Proverbios 8: 1-5 ¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia? 2 En las alturas junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para; 3 En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces: 4 Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres. 5 Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura.
La sabiduría es un llamado.
Bíblicamente la sabiduría se acredita
a Dios, creador de todas las cosas ¿Un llamado a qué?
·
En un llamado a tomar
una manera de vivir.
·
Es que nosotros vivamos
en temor a Dios y dependientes de Dios.
·
Que no tomemos
decisiones basadas en nuestra opinión y en nuestras fuerzas, sino que contemos
con Dios y lo pongamos como el conductor de nuestro barco.
Tenemos que aceptar el llamado de
vivir nuestra vida a la manera de Dios:
·
Nos está llamando a
tomar una decisión a que digamos: “No se va hacer a mi manera” sino a vivir a
la manera de Dios.
·
No hacer nada sin pedir
la opinión del Padre, sino dejar que Él me dirija. Eso es aceptar el llamado.
·
Es un estilo de vida
donde ya no gobernamos nosotros sino Dios, donde no será nuestra opinión, sino
que seremos dirigidos por la Palabra de Dios.
Es fácil, hacer una lista y
decirlo, pero lo que más nos cuesta es hacerlo.
A algunos les cuesta en cierta
área, a otros en otra.
Pero Vivir el Evangelio, es
enamorarse día a día de Dios y aprender a ser sabios todos los días de nuestro
caminar…
La sabiduría nos hará tener otra
consciencia de las cosas espirituales, y acercarnos a Dios como Él espera de
nosotros.
Salomón descubrió esta Verdad en la
primera parte de su vida.
Descubrió que cuando buscó a Dios,
Él le dio sabiduría, Y él había buscado a Dios temprano, tan pronto como se
convirtió en rey.
Temprano en Edad, en determinación,
temprano en sus decisiones.
Temprano en su llamado. Él supo que
Dios le había dado una sabiduría única.
Nuestro Padre, quiere darnos lo
mismo a nosotros; si estamos dispuestos a cumplir las condiciones: un estudio
diligente y un amor por la Palabra de Dios desde los primeros años de nuestra
vida cristiana, y UNA CONSTANCIA A LO LARGO DE NUESTRO CAMINAR.
Tener el corazón conforme a Dios lo
quiere, puede costarnos, pero no es algo imposible.
David, si lo ponemos también de
ejemplo, fue un hombre elegido, un guerrero tremendo, pero también humano, al
cual sus errores lo llevaron a tener consecuencias duras en su familia.
A pesar “de…”, Dios tenía
contentamiento en él.
Hechos 13: 22 Después de destituir a éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.
Su búsqueda en lo personal con el
Creador, lo llevó a declarar:
Salmo 18:1 Te amo, oh Jehová, fortaleza
mía.
El amor de David hacia Dios no
apareció cuando Dios le ungió como rey sino desde su juventud en aquellas
noches cuando David cuidaba ovejas y, buscando a Dios.
Éste se presentó a él hablando a su
oído y abriendo su corazón, para que David le conociera, los salmos así lo
demuestran.
El amor a Dios no aparece de la
noche a la mañana, el amor a Dios se va formando a medida que conocemos de
Su Infinito Amor por nosotros.
Cuando conocemos de Su Misericordia,
de Su Gracia, de Su Bondad, de Sus Bendiciones, de Su Manera de cuidarnos,
cuando sabemos que "sus misericordias son
nuevas cada mañana” para nosotros y que no las merecemos, muchas veces.
Dios ve nuestro esfuerzo por
conocer Su Corazón y Pensamiento, y en la medida que nos vamos enamorando
de Él, Dios nos muestra Su Amor para con nosotros y nos dice,
bendiciéndonos con este devocional:
“Yo amo a los que me aman…”
Hagamos única nuestra relación con Él, basada en el amor y tomada de la mano en los hechos.
No nos acerquemos a Dios, como un
canje, un trueque, buscando milagros, mirando solo nuestro ombligo, para
obtener un beneficio.
“…Y me hallan los que temprano me buscan”
Que nuestra devoción a Dios nos
lleve a buscarle para conocerle sinceramente, para expresar desde nuestro
corazón la alegría y gozo que significa el tenerlo en nuestra vida, debemos
hacerlo desde tempranas horas.
Esta expresión no significa que nos
levantemos siempre en la madrugada, cuando el sol no salió (eso sería lo
ideal), esta expresión también nos enseña de una búsqueda donde Dios es lo
primero que yo pienso: cuando abro mis ojos, cuando mi mente se activa,
cuando el día para mi comienza, cuando tengo que ser sabio, cuando voy a
trabajar, estudiar, decir No a tentaciones…
Pongamos a Dios como lo primero en
nuestra vida es demostrarle que es el amor de mi vida y que le necesito en cada
momento de mi existencia.
¡Ayúdanos Señor!