Romanos 10:11
Día 16
Romanos 10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será
avergonzado.
Cuando decidimos creerle a Dios, depositar toda nuestra confianza en Él se presentarán diferentes situaciones, algunas más sencillas, otras muy difíciles que posiblemente quieran afectar nuestra fe.
Debemos estar fortalecidos para enfrentarlas, pues
el desánimo y el temor vendrán a minar nuestro corazón, como principales enemigos de la fe.
Por la Palabra de Dios sabemos que en el camino
de la fe nos podremos encontrar con situaciones extremas, muchos hombres de Dios
tuvieron que enfrentarlas:
·
José, quien fue íntegro y fiel a Dios, sin
embargo terminó en el calabozo, acusado injustamente, con argumentos
mentirosos.
·
Daniel, por orar a Dios tres veces al dìa, fue echado en el foso
de los leones.
· Los Amigos de Daniel, Sadrac, Medac y Abed Nego, por amar y seguir a Dios fueron metidos en un horno de fuego ardiente, sentenciados a morir por no adorar la estatua de Nabucodonosor.
·
El Pueblo de Israel, cuando dejaba Egipto,
perseguido por Faraón y su ejército, al encontrarse frente al Mar Rojo fue probada su fe.
·
Así cada uno de sus siervos y siervas fueron
probados, pero Ninguno de Sus Hijos que
creyeron, fueron avergonzados, Dios los sacó a victoria, avergonzando al
enemigo.
Nosotros somos el Pueblo de Dios, los llamados a dejar Egipto, que representa el mundo y sus deseos, el enemigo de nuestras almas ha ordenado a su ejército para perseguirnos, decididos a matarnos e impedir que vayamos hacia la Tierra Prometida de Dios, pero aunque veamos el mar delante y pensemos que no hay escapatoria, debemos creer que nuestro Buen Dios no dejará que Su Pueblo sea avergonzado.
Estos ejemplos los podemos aplicar a cualquier
situación:
·
padecer una enfermedad, sea terminal o grave, un diagnóstico médico fatal,
·
la ruina económica, las deudas que te quitan el
sueño, la pérdida del empleo,
·
una amenaza de muerte, un accidente, una catástrofe, un siniestro,
·
la pérdida de un ser querido, las despedidas, la distancia de un afecto,
·
la destrucción del hogar, la infidelidad, un
divorcio, la orfandad, la soledad,
·
una gran decepción, el abandono, la falsedad, pueden
hacernos sentir al límite.
Estas situaciones (y muchas más) son las que podemos
enfrentar donde nuestra fe será probada.
Es allí donde surge el temor a ser avergonzado,
a perder nuestra imagen, el testimonio, sobre todo el de Hijo de Dios y si le servimos
al Señor, sentimos temor al qué dirán, el que se enteren que estamos pasando por alguna
de estas situaciones.
Nos invade el pensamiento a ser señalado y que
digan: “Este es el cristiano, hasta predica y mira por lo que está pasando…”
Como todos los creyentes cada día nos enfrentamos a pruebas
como estas o similares, esta Palabra es para alimentar y fortalecer nuestra fe.
Romanos 10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será
avergonzado.
Debemos aferrarnos como nunca a la Palabra de Dios, confesar con nuestros labios, y que todo el mundo escuche, incluso el enemigo, lo que El Señor nos ha prometido.
Porque:
·
No serán avergonzados
lo que creen en Dios
Salmo 22:5 Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron
en ti, y no fueron avergonzados.
Salmo 34:5 Los que miraron a él
fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados
·
No serán avergonzados los íntegros de corazón.
Salmo 119:80 Sea mi
corazón íntegro en tus estatutos, Para que no sea yo avergonzado.
Salmo 37:18-19 Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre. 19 No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados.
·
No serán avergonzados los que guardan Sus Mandamientos.
Salmo 119:6 Entonces no
sería yo avergonzado, Cuando atendiese a
todos tus mandamientos.
Salmo 119:115-117 Apartaos de mí, malignos, Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. 116 Susténtame conforme a
tu palabra, y viviré; Y no quede yo avergonzado de mi esperanza. 117 Sostenme, y seré salvo,
Y me regocijaré siempre en tus estatutos.
¿Quiénes serán avergonzados?
·
Serán avergonzados los enemigos del Reino de Dios (Satanás
y sus demonios), los que se levantan para querer destruir nuestras vidas y para
hacernos desistir de seguir al Señor. Debemos saber que nuestra lucha no es
contra personas de carne y hueso
Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
· El enemigo usa a personas para hacernos daño, pero en realidad nuestra lucha es contra él y no contra las personas. En la Palabra de Dios ya está especificado el destino de nuestro principal enemigo y sus huestes de maldad
Salmo 6:10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y serán avergonzados de repente.
Salmo 35:4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean
vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
Salmo 70:2 Sean avergonzados y confundidos Los que buscan mi vida; Sean
vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.
Salmo 71:13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean
cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
Salmo 86:17 Haz conmigo señal para bien, Y véanla los que me aborrecen,
y sean avergonzados; Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.
·
Serán avergonzados los soberbios
Salmo 119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han
calumniado; Pero yo meditaré en tus mandamientos.
·
Serán avergonzados los que se apartan de Dios.
Jeremías 17:13¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan
Serán Avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo,
porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas.
Tomamos el Consejo Divino y afirmamos nuestro corazón
a La Palabra de Dios, creyendo que en medio de la prueba, la adversidad y las situaciones extremas, esperamos
y confiamos que Tú Señor estás con nosotros como Poderoso Gigante y que no seremos avergonzados de nuestra esperanza.
Joel 2:27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy
Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.