Romanos 10:17
Día 14
Devocional escrito por Juan Díaz
Romanos 10:17 Así que la
fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
En este capítulo, y en este
versículo puntualmente, Pablo anima y enseña a los romanos a que aumenten su
fe.
El camino de la fe no es un camino
que debemos atravesar con buenas obras, sino una palabra que debemos creer y
confesar.
A veces intentamos “tener más fe”
mediante nuestro propio esfuerzo y tratando de convencernos de algo que no
sentimos.
Ø Sin embargo, el Apóstol Pablo nos enseña que la fe no se produce
mediante esfuerzo físico o mental, sino de prestar el oído a La Palabra de
Dios.
Al igual que el cuerpo físico se
fortalece a base de una buena alimentación, la fe crece cuando se alimenta de
la palabra de Dios.
Si pasamos el día escuchando
noticias negativas, críticas o dudas, nuestra fe se debilita.
Pero cuando exponemos nuestro oído
a lo que Dios dice, la confianza surge de manera natural.
Si leemos todo el capítulo 10,
podemos ver que Pablo hace especial énfasis en varios puntos importantes para
alimentar nuestra fe.
Romanos 10:3-4 Porque
ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se
han sujetado a la justicia de Dios; 4 porque el fin de la ley es Cristo, para
justicia a todo aquel que cree.
Pablo explica que, de cierta
manera, existen dos tipos de justicia:
Ø La que el hombre intenta fabricar cumpliendo ciertas normas (justicia
propia)
Ø Y la que Dios regala a través de la fe (Justicia de Dios).
Muchas veces gastamos mucha energía
intentando “ser buenos” para poder alcanzar a Dios.
Nos encerramos en nuestras propias
ideas y planes sin tener en cuenta que, como lo dice La Palabra, Cristo es el
fin de la ley, Él ya cumplió todos los requisitos.
No necesitamos ser religiosamente
perfectos para alcanzarlo.
Debemos creer y sujetarnos a Su Justicia,
y a su vez, despojarnos por completo de la propia.
Romanos 10:9-10 que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios
le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para
justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
En estos dos versículos se les da
suma importancia a dos pasos claves:
Ø Creer con el corazón:
Es la convicción profunda de que Jesús resucitó y tiene poder sobre la muerte.
Esto nos hace “justos” ante Dios.
Ø Confesar con la boca:
Es
un acto de lealtad. Es una manera de humillarnos, abandonar por completo
nuestra propia justicia y reconocer nuestra total dependencia de Él.
Más adelante, Pablo insta a que lo escuchado no sea solo recibido, sino también sea compartido, para que muchos más oigan Su Palabra y crean en Él.
Romanos 10:14-15 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
En estos versículos, Pablo plantea
que:
·
Para que alguien
invoque, primero debe creer.
·
Para creer, primero
debe oír.
·
Para oír, alguien debe
predicar.
·
Y para predicar,
alguien debe ser enviado.
Entonces, ¿Cómo podemos ser
enviados?
Ser “enviado” no es un título que
se gana, sino una disposición del corazón.
Un enviado no va por su propia
cuenta, va en nombre de otro.
Nadie puede enviar algo que no
recibió.
- El primer paso para ser un enviado
es haber sido primero un receptor de la Justicia de Dios.
- Tener la certeza de que tu
salvación depende completamente de Cristo y no de tus obras.
Romanos 10: 3-4 Porque ignorando la justicia de Dios, y
procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; 4 porque el fin de la ley es
Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
Creer profundamente en tu corazón y
confesar con tu boca que Jesús venció a la muerte.
Romanos 10: 9-10 que si confesares con tu
boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. 10 Porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Estar continuamente en conexión con
Su Palabra para aumentar cada vez más y más la fe.
Romanos 10: 17 Así que la fe es por el oír, y el
oír, por la palabra de Dios.
Cuando en el
versículo 15 dice: “¡Cuán
hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas
nuevas!”, representa la bendición que significa la llegada de alguien
que trae alivio y esperanza a un lugar donde no
lo había.
Entonces, no dudemos en buscar constantemente
que Dios nos hable a través de Su Palabra.
Este capítulo en concreto es una
clara invitación que Dios nos hace para aumentar cada vez más y más nuestra fe
en Él, para que podamos ser enviados a ser de bendición hacia otros.
Aceptemos esa invitación y dejemos
que Dios nos hable cada día y en cada momento.
Dios te bendiga.