Romanos 13:14
Día 19
Romanos 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los
deseos de la carne.
Vestir es: cubrir, adornar, adoptar cierto tipo de vida, equiparse,
ponerse algo encima, cambiarse, renovar algo viejo por algo nuevo;
En este pasaje de la Escritura, el Espíritu Santo
nos revela, que debemos despojarnos del viejo hombre, sujeto a las pasiones de
la carne, que era nuestra pasada manera de vivir, llenos de pecado, malicia,
perversidad y vicios.
Dejar la vieja vida de maldad conforme a los
deseos engañosos del mundo y de la carne.
Nos exhorta, a que nos vistamos según el modelo diseñado por Dios para el hombre, que es Cristo Jesús.
Este hombre
desde el principio fue creado a Su Imagen y Semejanza; por esta razón vino Jesús,
con Su Espíritu Santo, para renovarnos,
para que lo recibiéramos, lo obedeciéramos, y nos uniéramos a Él.
Si Cristo vive en nosotros, y nos llenamos de Su Santo Espíritu, llevaremos con dignidad las Vestiduras de Santidad que Jesús nos provee y la carnalidad no tendrá lugar en nosotros.
El
texto describe la acción decisiva, tajante y radical de cortar con el pecado, y nos ordena a que nos debemos despojar de
lo malo, de lo carnal que obra para muerte del hombre y de los engaños del
mundo y de satanás.
Para lograr ser perfectos, bendecidos,
justificados, santificados, redimidos, vestidos como escogidos, santos, amados,
misericordiosos, humildes y con la mente de Cristo, esta acción debe ser
cotidiana.
Despojarnos del
pecado ocurre dentro de la dimensión diaria de nuestra vida.
Y consiste en
eliminar aquellas cosas que fortalecen nuestros deseos pecaminosos o nuestra
carne.
Este versículo nos ubica dentro de una
audaz e intensa batalla por la santidad.
Dice “sino vestíos del Señor Jesucristo” y enfatiza “y no proveáis para los deseos de la carne”
Mejor,
revístanse con el Señor Jesucristo y no piensen, como piensa todo el mundo, en
satisfacer sus propios deseos. Versión
Palabra de Dios para Todos
Como
cristianos, nacidos de nuevo, debemos considerar lo que significa “la carne” y cómo funciona en nuestras
vidas.
Cuando el Apóstol Pablo dice; “no proveáis para los deseos de la carne” está
diciendo:
·
No alimentes tus
deseos pecaminosos; no satisfagas tus antojos de pecado.
·
No hagas cosas que
ensucien tus vestidos de santidad que te dio Cristo
·
No pienses, no mires,
no escuches, no medites en asuntos que
fortalezcan esos pecaminosos deseos.
A diario el enemigo de nuestra alma está al acecho ofreciendo jugosas
tentaciones para alejarnos de la Voluntad de Dios.
Lo
hace a través de los entretenimientos o pasatiempos, que muchas veces parecen
inocentes, pero hoy nuestra mente recibe constantemente una lluvia de
información, a través de tantos medios de comunicación que existen, y no todo
lo que vemos u oímos alimenta El
Espíritu.
Cada
uno de nosotros necesita hacerse esta pregunta:
¿Lo que escucho o las cosas que estoy mirando están alimentando mi carne?
Y en esto debemos ser honestos con nosotros mismos, no excusarnos en que otros
miran, que otros participan, que porqué me demandan a mí si otros lo hacen…
cada uno debe honrar la Vestidura de Cristo en forma personal, cada uno de
nosotros daremos cuenta de nuestros actos, por lo tanto si la respuesta es Sí, no importa si todos los demás
la hacen, Usted necesita actuar de la manera en que Dios le ha dicho que quiere
que viva.
No alimente su carne.
No provea el alimento para su pecado. Aléjese de prisa de todo lo que quiera
atraparlo, dese vuelta y déjelo morir.
·
Quizá
las películas o programas violentos alimentan su ira y los deseos de su alma de
reaccionar violentamente; deje de ver esas cosas.
·
Hasta
las propagandas y anuncios comerciales a los que se expone están alimentando su
ansiedad por las posesiones materiales o las ideas equivocadas acerca de su
cuerpo. Cambia de canal o apáguelo.
·
Puede
ser que las cosas que miras alimenten su incredulidad y temor.
·
También
la música tiene un efecto dañino, observe lo que escucha, qué efecto provoca, si
despierta deseos pecaminosos, pídale al Señor la borre de su mente, es tremendo
el trabajo que ejerce en los pensamientos, pues queda registrada en la memoria,
y esa la música trabaja en el subconsciente y alimenta la carne, para provocar
el pecado.
Puede
que alguno diga: esto ya lo sé, o no es tan así, podría contarle cantidad
de testimonios de personas que han sido atormentadas por demonios, que le
robaban la paz, el descanso, la tranquilidad, creyendo que observar o escuchar
cosas que alimentaban su carne, eran nocivas, sin embargo hasta que no oraron y
renunciaron a esos espíritus inmundos, no lograban tener la Vida de Cristo en Plenitud
en sus almas.
Ya lo sabe, entonces practíquelo, así podrá
ser un verdadero testimonio del Señor, llevando Su Vestido lleno de Gloria, y
esa Luz ayudará a salir de la oscuridad a otros.
no proveáis
para los deseos de la carne.
Mortificar la carne significa actuar intencionalmente y tomar medidas drásticas en la manera en que vivimos; esto envuelve nuestros hábitos, costumbres, la manera en que nos divertimos y pasamos los ratos libres (porque los cristianos somos divertidos y disfrutamos de nuestros tiempos de esparcimiento).
Debemos
cambiar nuestro estilo de vida y no es una opción si realmente nos importa
vivir en santidad.
Si incrementamos el tiempo y la frecuencia de la lectura de La Biblia, nuestro
tiempo de oración, de escuchar Predicaciones, participar del Estudio Bíblico o
leer libros cristianos, seremos fortalecidos para enfrentar las tentaciones que
nos ofrece la carne
- · Se nos manda no hacer provisión, o preparativos para satisfacer nuestras
inclinaciones pecaminosas.
- ·
Se nos llama a ejercer dominio propio (templanza) ante los deseos que
aún combaten dentro de nosotros mismos, y que por cierto, son promovidos
también por el mismo Satanás.
- ·
Se nos instruye a combatir contra los deseos de placer, poder,
posesiones, o cualquier otra cosa que quiera controlar nuestras vidas, deben
ser puestos bajo control.
2 Corintios 10:5 derribando argumentos y toda
altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo,
2 Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios
espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
El Apóstol Pablo no desconoce las
inclinaciones pecaminosas propias ni la de los hermanos en la iglesia, pero nos
enseña que en esta lucha la victoria es segura, dijo somos más que vencedores por medio de Jesucristo.
- ·
Usted y yo fuimos pecadores, redimidos por Cristo, con Victoria en
Cristo, llamados a una Vida Honorable, vistiéndonos
de Cristo solamente.
- ·
Usted y yo aún tenemos deseos pecaminosos que no nos pueden gobernar,
sino que deben ser puestos bajo control, pero sin Cristo nada podremos logar.
¿En qué áreas de su vida le llama Dios a tomar medidas drásticas y dejar de
alimentar su carne? ¿Hay algún hábito en especial que sabe que debe dejar? ¿Qué
cambios radicales podría hacer para abandonar el pecado y consagrarse a Dios? ¿Hay
un pecado en particular en el que participa constantemente? en su intimidad con Dios responda estás preguntas, pídale ayuda a Él, renuncie a lo pecaminoso y reciba el Poder y la Autoridad de Cristo para no volver atrás.
Usted
puede fortalecerse y decididamente ir en contra de esos malos hábitos, dejará morir de hambre a su carne, pero alimentará
más y más el hambre de Dios y Su Santidad.
No
debemos equivocarnos, si alimentamos la carne, ya sabemos por qué no estamos
creciendo en Santidad.
Todos
los que ya fuimos perdonados en Cristo, ya fuimos
limpiados, ya fuimos justificados, y estamos siendo santificados por Dios
mismo, por Su Santo Espíritu y por Su Palabra, atendamos pues este llamado, el día se ha
acercado, andemos como corresponde al día, de manera honorable, sin dejarnos
gobernar por ningún deseo desenfrenado.
- Vistámonos de esas Vestiduras Blancas, que son la Obra de Cristo en Sus Redimidos.
- Vistámonos de Cristo procurando siempre Su Honor en
todas las cosas, lo cual nos hará llevar Su Testimonio y Su Gloria a donde Dios
nos permita llegar.