Domingo, 1 de Febrero del 2026

Romanos 13:14 Parte 2

Día 1

Devocional escrito por Pastor Osvaldo Alfieri

Romanos 13:14 … Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Parte 2


·         … Y no proveáis para los deseos de la carne

En lugar de perder el tiempo, satisfaciendo deseos lujuriosos, pecaminosos y egoístas, el Apóstol Pablo exhortó a los creyentes a revestirse de la Justicia de Jesucristo.

 

Ø Proveer para la carne es esperar fracasar.

Es como un alcohólico que intenta mantenerse sobrio, pero que guarda un poco de vino o licor en un escondite secreto, "por si acaso lo necesito".

Eso es hacer provisiones para la carne, y probablemente fracasará en su intento de mantenerse sobrio.

 

Del mismo modo, los que pretendemos llevar una vida santa y piadosa debemos identificar lo que nos causa tropiezo y eliminarlo.

 

Ø Los creyentes debemos vivir y comportarnos como lo hizo Jesucristo.

Para ello, debemos apartar de nuestra mente los pensamientos carnales.

La Biblia explica que la batalla contra el pecado se libra en la mente

Romanos 7:21-25 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 

23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.  24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

 

Enfocados en nuestra Nueva Vida, aprendemos a enfrentar los deseos carnales.

1 Pedro 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

 

Antes de conocer la Gracia Salvadora, vivíamos de esa manera, alejados de Dios y bajo la Ira Divina.

Efesios 2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

 

Ø Cuando moramos en el pecado, seguimos sus deseos.

Ø Gloria a Dios que Cristo nos sacó de esa condición.

 

Para lograr esta transformación, confiamos plenamente en nuestra condición de justos ante Dios, hecha posible en Jesucristo

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

 

Hoy estamos en Cristo, buscando la Voluntad Divina.

Colosense 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

 

Como Nuevas Criaturas en Cristo

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 

Por lo tanto, tengamos presentes las palabras del Apóstol Pablo:

Gálatas 5:16 Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne

 

Ø Como Verdaderos Cristianos debemos salir a la vida cada día vestido de Jesucristo.

Ø Lo que significa permanecer en Jesús y vivir para complacerlo.

Ø Estamos vestidos en Cristo cuando nos unimos tan estrechamente a Él y logramos que los demás lo vean a Él y no a nosotros.

 

Y la Única manera de experimentar la Vida santa y piadosa que Él nos ofrece es dejarnos gobernar por Su Espíritu Santo, que debe ser nuestra prioridad en búsqueda diaria.

 

Él nos ayudará, nos asistirá para vencer toda tentación de la carne y del diablo.

Romanos 8:12-13 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

 

Nuestro desafío es

Ø Mostrar a Cristo en cada paso.

Ø En cada tramo de nuestro caminar vencer nuestra vieja naturaleza.

Ø Asistidos y fortalecidos por Su Santo Espíritu.

Ø Glorificando a Dios, al imitar el obrar de Su Único Hijo, Jesucristo.

 

… Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

 

¡Vistamos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y en cada batalla de nuestra carne, seremos más que vencedores!