Romanos 1:8
Día 18
Devocional escrito
por Cristina Remus de Medina Celis
Romanos 1:8… Vuestra fe se divulga por todo el mundo.
El
Apóstol Pablo comienza diciendo.
“Gracias doy a mi Dios mediante Jesucristo”
Para enfatizar que
CRISTO es el Único Mediador entre Dios y el
hombre.
A través de ÉL, Dios
nos envió Su Amor y Perdón, en el Nombre de Cristo expresamos nuestro
agradecimiento a Dios.
Por
otra parte el motivo del agradecimiento del Apóstol era que los cristianos romanos
se hallaban en el mismo centro del poder político, y eran obviamente muy
visibles.
Tenían un excelente testimonio, su buena reputación se expandía, su fe sólida se daba a conocer en todo el mundo y muchos se convertían a causa del testimonio y la fe de los hermanos romanos.
La fe de aquellos
hermanos era una fe práctica, notoria, famosa, porque el Apóstol dice… Se divulga por todo el mundo.
Tanto más por cuanto Roma era la Capital del Imperio.
¡En el mundo entero
se hablaba bien de su fe!
El
resultado de esa fe en acción redundaba en nuevos frutos (almas ganadas para el
reino de Dios) donde quiera que ellos anduvieran.
Desde
aquellos tiempos hasta ahora han pasado siglos, y La
Palabra del SEÑOR ha sido
predicada por hombres y mujeres que le creyeron a Dios y con esa fe y su testimonio
conmovieron ciudades y aun naciones a desmedro, muchos de ellos, de sus propias
vidas.
Hoy
estamos nosotros; usted y yo, frutos de la fe de otros hermanos y tenemos una
misión de parte de Dios y la encontramos en
Mateo 28:19
a … haced discípulos…
El
Señor no nos pide un currículum con un diploma en teología, nos pide una fe viva.
Una fe sencilla y verdadera pero en acción.
Santiago
2:14 hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no
tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Claramente las obras no salvan a nadie, pero una fe sencilla y verdadera hace la diferencia, pues ella transforma nuestra conducta y nuestros pensamientos.
Santiago 2: 17- Así también la fe, sin obras, es muerta en sí misma.
Como
dijimos, no podemos ganar nuestra salvación por el servicio y la obediencia a
Dios, pero tales actos demuestran que nuestra entrega a Dios es genuina.
Es
decir; obras de servicio con amor no reemplazan a la fe pero si son una prueba
de nuestra fe en Cristo.
Y
esto lo sabían muy bien nuestros hermanos romanos.
Ellos
fueron alcanzados por la fe y predicación del Evangelio de Jesucristo por los Apóstoles
y sin lugar a dudas sus vidas fueros trastornadas drásticamente.
Encontrados
por el mismo Señor, sin fe, sin amor, sin esperanzas y convertidos de parias a
lo que el Apóstol Pedro nos dice:
1Pedro 2:9 Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os
llamó de las
tinieblas a luz admirable.
¿Cómo podremos callar
lo que hemos visto oído?
¡Si somos Testigos de
Semejante Obra de Dios, en primera persona!
Al
profundizar en esto es imposible no preguntarme:
ü ¿Qué fama tengo en mi
familia, debajo de mi techo, trabajo?
ü ¿Qué dice la gente
cuando habla acerca de nosotros?
ü ¿Qué dicen acerca de
nuestra Congregación?
ü ¿Son ciertos los
comentarios?
ü ¿Qué podemos hacer
nosotros para que noten a Cristo en nosotros?
ü ¿Cuál cree Usted que
es la manera, en que la gente que nos rodea quiera nuestra fe y por
consiguiente a Cristo?
Hermanos
queridos, ¡SOMOS DEUDORES!
Romanos
1.14- A griegos y no a griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.
¿Cuál
era la deuda de Pablo? Su deuda era con Cristo por ser su Salvador y debía
pagarla a todo el mundo.
Por
lo cual proclamó la Salvación que hay en Cristo para todos, sean gentiles o
judíos, sin importar barreras culturales, sociales, raciales ni económicas.
¡Nosotros
fuimos alcanzados por el mismo SEÑOR,
SOMOS SALVOS!
Compartimos
una misma fe, por lo tanto alentémonos
los Unos a los Otros.
Tenemos
la misma deuda con Cristo por todo lo que ha hecho.
Podemos
demostrar nuestra gratitud al dar a conocer nuestra fe a otros.
EL ESPÍRITU SANTO NOS
ESTÁ ANIMANDO, NOS ESTÁ ALENTANDO A SALIR Y RECOGER FRUTOS EN TODO LUGAR,
PRESENTANDO EL EVANGELIO, AL AUTOR DE NUESTRA FE. A JESÚS!