Viernes, 15 de Noviembre del 2024

Romanos 8:6

Día 15

Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani

 

Romanos 8:6… El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz.

 

¿Quiénes son de la carne? ¿Y quiénes del Espíritu?

¿Cuáles son las cosas de la carne y cuáles las del Espíritu?

Romanos 8.7...por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

 

Cuando vivimos conforme a la carne obviamente el Espíritu de Dios no está obrando en nosotros, pues no le permitimos que lo haga,  por lo cual somos movidos, gobernados por el enemigo, tanto así que no podemos resistirnos a los deseos carnales....

Ø Vivir conforme a la carne es vivir de espalda a Dios...

 

El Apóstol Pablo describe la diferencia entre:

·        Vivir conforme el Espíritu de Dios (Guiados por Él)

·        Y vivir conforme la carne (Bajo deseos y anhelos humanos, pecaminosos).

 

Podemos decir que la mente de aquellos que no son cristianos se centra en las cosas de la carne y claramente sí, porque no tienen a Cristo.

Pero la reflexión del Apóstol va más allá, ya que tristemente como cristianos muchas veces nos dejamos mover y vencer conforme a los deseos carnales, humanos...

Lo espiritual va más allá de lo que vemos y queremos, es una conexión directa con Dios, la cual al dejarnos gobernar por El Espíritu Santo, permitimos que nos guie en todo ámbito de nuestras vidas.

En tanto que los deseos carnales, no más que una conformidad con lo que vemos.

 

No debe haber posibilidad alguna de que el cristiano sea a veces espiritual y otras veces  carnal...

Debemos vivir en el Espíritu, en una conexión constante con Dios.

 

El pecado es una distracción del enemigo de nuestra identidad en Cristo.

1 Juan 3:4 -6 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido

 

·        Los cristianos ya no le pertenecemos al pecado.

·        Ya Cristo murió a causa de ellos por nosotros.

 

Si estamos gobernados o controlados por la carne, eso significa que estamos tratando de vivir por nuestras propias fuerzas o bajo nuestra propia dirección...

Esto trae muerte espiritual, hasta muchas veces muerte física por falta de paz a causa de malas decisiones y malos caminos... aparecen el cansancio, las perturbaciones, el desánimo, la duda y tantas cosas que podríamos enumerar.

 

Qué deferencia notable resulta el ocuparse del Espíritu:

…el ocuparse del espíritu es vida y paz.


Ø Todos los días debemos pedirle al Espíritu de Dios que nos llene y nos dirija, esto nos garantiza tomar buenas decisiones (las correctas).

Ø Quiere decir que Espíritu hace eso que no podemos, nos da autoridad, sabiduría, control y dominio propio.

 

La mente carnal carece de la capacidad para entregarse por completo a Dios...un poquito si...un poquito no... Mientras no tenga que renunciar a lo que me gusta.

 

Gálatas 5: 19- 25 Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, 

21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

 

Romanos 6:23 porque la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 

  • Aunque quizá podamos afirmar que es Dios Quien nos guía y gobierna en nuestro vivir diario, solo en el testimonio y los cambios, se ve reflejado nuestra comunión con Dios.

 

Cabe preguntarnos:

¿Por quién estamos siendo gobernados? ¿La carne o el Espíritu?

Tan solo detengámonos a pensar y reflexionar de qué manera influyen en  nosotros la sociedad, las redes sociales, la televisión, amistades, familiares, carrera o un trabajo.

¿Cuánto influyen  en nuestro pensar, en los valores y en nuestro accionar?

¿Tenemos una suficiente comunión con el Espíritu de Dios como para discernir cuando todo esto se interpone con Dios?