Salmos 102:17
Día 30
Devocional escrito por Rina Ledesma
Salmos 102:17 Habrá
considerado la oración de los desvalidos, y no habrá desechado su ruego.
Este Salmos lleva por título
oración un afligido.
Comienza diciendo Jehová, escucha
mi oración y llegue a ti mi clamor.
El Salmista derrama su corazón ante
él, y le expresa todo lo que está pasando, que está sufriendo, y cómo se siente.
Nosotros al igual que el Salmista estuvimos o nos encontramos en la misma situación, quizás nos identificamos con algunas frases que están escritas:
Mi corazón está herido, y
seco como la hierba… Salmos 102:4
…Soy Como el pájaro
solitario… Salmos 102:7
El Salmista y nosotros reconocemos
los motivos que nos llevaron a estar así: Heridas del pasado, falta de perdón,
desánimo, pecado, etc.
Salmos 97: 15 Me
invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le
glorificaré.
Isaías 41: 17 Los
afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su
lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.
David sabía bien a Quien abrió su
corazón:
Salmos 102: 12 Mas tú,
Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación.
Deposita su confianza en Dios, sabe
que Él lo va a levantar y tendrá Misericordia.
Salmos 102: 17 Habrá
considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de
ellos.
Ø El Señor considera la oración de los solitarios, menesterosos, carentes
de muchas cosas, y no desecha el ruego de ellos.
Me viene a la memoria una situación
vivida, cuando sabía que había un Dios, pero no lo conocía realmente y carecía de
libertad.
Tal vez, te encuentres en la misma
situación…
Recuerdo salir al patio de mi casa,
estaba pasando por un duro momento, y mi fe estaba atravesando el tiempo en el
cual, debía hallar La Verdad…
En un instante, con mil cosas en el
corazón, miré al Cielo, y como el Salmista abrí mi corazón…
Y de sentirme menesterosa, abatida,
y con tantos cuestionamientos, pasé a tener paz, sabía que Alguien Verdadero y Sobrenatural,
me escuchaba, y desde ese momento, mi vida cambió.
Dios guio mis pasos, me abrazó y me
acompaña hasta hoy.
Los invito a buscarlo con todo el
corazón y poner por obra Su Palabra.
El Señor se hace vivo cuando le
escuchamos, cuando dejamos que Él se adueñe de nuestro ser, y es ahí cuando las
cosas comienzan a pasar…
Cree, confía, acércate a Dios… ¡Convierte
tu camino al Señor!
Dios le bendiga.