Salmos 103:1
Día 23
Salmos 103:1 Bendice alma mía a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre
El Salmo 103 es una hermosa canción que corresponde al género de alabanza.
Recordemos
que los Salmos son cánticos en los que Dios es el Único Sujeto de
la adoración, y cuyo propósito básico es adorar y alabar con regocijo al Señor
por Quién es, y por lo que ha hecho.
David, el autor de este Salmo.
·
Alaba
a Dios por las múltiples bendiciones que ha recibido de parte de Él. Vs 1-5
·
Por
Su justicia Vs 6
·
Por
Su revelación Vs 7
·
Por
Su misericordia que es grande Vs 8-14
·
Y
perpetua Vs 15-18
·
Y
por Su dominio sobre la creación Vs 19-22
El salmo está enfocado en bendecir al Señor.
En
cuanto al contenido del Salmo 103,
es posible dividir la canción en tres partes generales:
1.
Llamado a la alabanza Vs 1-2
2.
Motivos de la alabanza Vs 3-19
3.
Invitación final para la alabanza Vs 20-22
Finalmente, la canción del Salmo 103 se puede resumir en la siguiente oración sencilla:
Dios,
Misericordioso y Soberano, me inclino ante ti en adoración.
El Salmo empieza y termina con el Salmista predicándole a su alma que bendiga al Señor.
El salmista se anima a sí mismo y trae memoria del porqué
adorar a Dios.
Dios había hecho muchas cosas en su vida, de igual manera ha
hecho con las nuestras.
Debemos adorarle y no olvidar Su Obra Poderosa con la que nos ha beneficiado.
Salmos 103:1 Bendice alma mía a Jehová...
Bendice
en hebreo es la palabra Barak que significa
·
Arrodillarse como acto de adoración
·
Postrarse
·
Reverenciar
·
Dar, brindar alabanza
La palabra Hebrea relacionada es Berakah, cuyo significado es una bendición o un regalo o presente, dado a otros de rodillas, por
respeto.
Bendecir a Dios es
·
Deleitar
Su Corazón expresando amor y gratitud por todo lo que Él es y todo lo que
hace.
·
Significa hablar bien de Su Grandeza y Bondad.
Como los padres terrenales se complacen cuando sus hijos les agradecen y los aman, sin pedirles nada, así nuestro Padre Dios, que constantemente nos colma de bendiciones, espera a Sus Hijos, que le demostremos nuestra gratitud y amor.
Bendecir a Dios con la boca pero sin el corazón sería
hipocresía.
Jesús dijo: Mateo 15:8 Este pueblo con los labios me honra, pero su
corazón está muy lejos de mí
David conocía este peligro y se predicaba a sí mismo para que esto no sucediera, nosotros podemos como el Salmista alentar a nuestra alma, cada día a bendecirle.
Ven,
alma mía, mira la Grandeza y la Bondad de Dios. Acompaña a mi boca, y alabemos
al Señor con todo nuestro ser.
Salmos 103:1 … Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
·
Significa
que todo nuestro ser debe estar enfocado en el Señor: corazón, alma, mente y
fuerzas.
Marcos 12: 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo
tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este
es el principal mandamiento
·
Lo que David hace en el primer versículo y en los últimos,
donde dice “bendice, alma mía, al Señor”,
es decirnos que hablar de la Bondad de Dios y Su Grandeza debe venir desde el
alma.
·
La
verdadera alabanza proviene de un corazón agradecido que sinceramente quiere
glorificar y agradar al Señor.
·
También
significa que estamos preparados para obedecer Su Voluntad después de que
nuestra alabanza haya terminado.
· Con nuestros actos bendecimos a Dios, nuestras palabras deben condecir con las acciones.
El Pueblo de Dios no
debe olvidar que tiene mucho por lo cual bendecirle
Salmos
103:2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides
ninguno de sus beneficios.
Él es quien perdona todas tus iniquidades
Salmos
103:3 Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El Salmista continúa recordando el perdón que había
obtenido de Dios.
Bíblicamente vemos a un David que cometió errores,
pero que a pesar de ello se humilló ante Dios para recibir de Él la
misericordia y el perdón.
·
No debemos olvidar de donde Dios nos ha sacado y la
misericordia que ha tenido para con nosotros. Aunque muchas veces hemos
fallado, el Señor ha sido clemente, esperando que nosotros nos arrepintamos de
nuestros pecados y nos volvamos a Él.
El que sana todas tus dolencias
Salmos
103:3 El que sana todas tus dolencias;
Esta declaración prueba que David había podido
experimentar la sanidad de Dios en su vida, es por ello que le recuerda a su
alma que cualquier enfermedad podía ser sanada por Dios. Enfermedades físicas y
del alma.
· Sea que estemos enfermos o no, debemos reconocer que tenemos un Médico por Excelencia, Dios, nuestro sanador, capaz de sanar cualquiera de nuestras enfermedades. No olvidemos todas las veces en las que el milagro de sanidad se ha manifestado en nuestra vida y en la de nuestros familiares. También recordar cómo curó las heridas de nuestra alma, sanando nuestro interior.
El que rescata del hoyo tu vida
Salmos
103:4 El que sana todas tus dolencias;
David pasó por momentos difíciles; estuvo en
peligro de muerte en muchas oportunidades. Sintió miedo, angustia y
desesperación, pero a pesar de las dificultades, siempre encontraba fortaleza
en el Señor y por ello escribió varios Salmos que declaraban que su única ayuda
provenía de Jehová.
·
Aun cuando nos encontremos en el hoyo, debemos
tener presente que nuestra ayuda y pronto auxilio vienen del Señor. Dios conoce
nuestra situación y está presto a ayudarnos siempre y cuando vayamos a Él.
El que te corona de favores y misericordias
Salmos
103:4 El que te corona de favores y misericordias;
David tenía un corazón agradecido que no se
olvidaba de la Misericordia y de los Favores del Señor, cada una de las victorias obtenidas, reconocía La Mano Poderosa de Dios Ayudándole. Las Escrituras
lo destacan como el hombre que tuvo el corazón conforme al corazón de Dios.
· Cuando somos agradecidos alegramos el corazón de Dios. Al igual que David, una persona agradecida alabe a Dios en todo tiempo y no se canse de anunciar a otros las grandes bondades que ha recibido de Las Manos del Señor.
El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila
Salmos
103:5 El que sacia de bien tu boca De modo que
te rejuvenezcas como el águila.
La boca del salmista había sido saciada con bien, de manera que sus palabras, dichos y acciones estaban centrados y fundamentados en La Palabra de Dios. Su boca estaba llena de salmos e himnos al Dios altísimo. Su boca le glorificaba y daba testimonio de la Grandeza de Dios.
·
Nuestra boca debe estar llena de continuo de la
Palabra del Señor. Hablar cosas que sean de edificación a quienes están a
nuestro alrededor, por eso dice la Palabra de Dios
Efesios 5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.
·
Y nuestra boca declarará Su Gloria y Alabanza continuamente
Salmos 71:8 Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
·
Si vivimos de acuerdo a La Palabra nos mantendremos
como el águila, rejuvenecidos y morando en las alturas con el Señor.
Tantas veces Pastores y Maestros nos han enseñado acerca del águila, pero aprovechemos esta oportunidad para recordar la enseñanza:
El
águila es un ave de presa, es la que más años puede vivir, alcanza hasta los
ochenta.
Pero
eso depende de una decisión existencial que debe tomar a los cuarenta. A esa
edad su pico, otrora largo y afilado, comienza a encorvarse hacia su propio
pecho, por lo que comer pasa a ser una tarea fatigosa, pues debe hacerlo
contorsionando la cabeza.
Además,
las uñas de sus garras empiezan a envejecer volviéndose flexibles y
quebradizas, de manera que ya no pueden cumplir con su tarea de abrir las
entrañas de sus presas. Y por si fuera poco, su plumaje, con el paso de los
años llega a pesar dos o tres veces más que en su juventud, por lo que volar le
resulta extenuante.
Con todos
estos motivos, al águila le pega duro la crisis de los cuarenta, se deprime,
deja de volar y por ende de cazar y comer, y si no reacciona morirá en poco
tiempo.
Su
salvación consiste en un último y heroico esfuerzo por emprender un vuelo hacia
un lugar bien alto y escarpado donde formar un nido junto a un paredón de
piedra, para permanecer allí 150 días (5 meses), y una vez instalada el águila
en su nido, comenzará el proceso de renovación, doloroso y sangriento.
Primero
tendrá que enganchar su pico en alguna ranura de la pared rocosa, y, apoyando
las garras de sus patas contra la piedra, forcejear con ella misma hasta
arrancárselo… es difícil de imaginar lo doloroso que será para aquella
majestuosa ave ver brotar a centímetros de sus ojos la sangre y el hueso que se
desprenden, a la fuerza, del propio cuerpo…
Una vez
que se despojó del pico, crecerá otro nuevo, como el de su juventud.
Y justamente con este nuevo pico deberá ella misma arrancarse (también sangrientamente) cada una de las uñas de sus garras… para que puedan crecer otras nuevas.
Finalmente con las garras rejuvenecidas, deberá rastrillar su plumaje crecido hasta reducirlo al peso que tenía cuando más joven.
Cuàntas enseñanzas nos deja el águila y su valiente
proceso de renovación… tanto que cambiar, a veces con tanto dolor, que es parte
inevitable de nuestra vida. Una vida que lucha por renovarse en nosotros, a
pesar de nuestros pesados plumajes, desgastadas uñas y doblado pico.
Dios nos ayuda para poder enfrentar las crisis con
coraje, con valor experimentar las transformaciones que nos esperan a lo largo
de la vida, con coraje y sin miedos,
aunque duela. El Señor nos sorprenderá
con un renuevo, rejuvenecidos para continuar dándole Gloria, Alabanza, Gratitud...
Dios es Bueno.
Recuerda a Caleb a los cuarenta recibe la promesa de
heredar… a los ochenta y cinco recibe la
tierra, y expresa algo que a los que todavía esperamos y experimentamos
momentos críticos, no debe servir de aliento…
Josué
14:7-15 Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió
de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en
mi corazón. 8 Y mis hermanos, los que habían subido conmigo,
hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová
mi Dios. 9 Entonces Moisés juró
diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos
en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. 10 Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él
dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas
palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy
soy de edad de ochenta y cinco años. 11 Todavía
estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces,
tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló
Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y
que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los
echaré, como Jehová ha dicho.
Caleb fue renovado como el águila, creamos que
seremos alcanzados con ese Beneficio Divino nosotros también.
Nuestra gratitud de corazón debe ser constante, procuremos no olvidar nunca las Grandes Cosas que Dios ha hecho en nuestra vida, hemos sido beneficiados en cada paso de nuestro caminar por Su Gracia.
Cómo no bendecirle, cómo no testificar de Su Gran Bendición.