Salmos 103:2
Día 1
Devocional escrito
por Silvia Moreno de Alfieri
Salmos 103:2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
¿Alguna vez ha hablado con su alma?
En este Salmo
David nos enseña, algo que para él era una conducta frecuente.
El Salmo 103 es una fuente de esperanza, inspiración y fe para innumerables creyentes en todo el mundo.
Es una poderosa invitación a brindar adoración, alabanza y
acción de gracias a nuestro Creador, recordándonos que todo nuestro interior
debe bendecir Su Santo Nombre
Comienza precisamente con una invitación para
nuestra alma.
Salmos 103:1 Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo
nombre.
Podríamos preguntarnos, ¿Por qué nuestra alma debería bendecir al Señor?
La respuesta está impresa en toda La Biblia y
está impregnada de innumerables Hechos Poderosos que Dios manifestó en Su
Pueblo a lo largo de la historia.
La frase “Bendice, alma mía, a Jehová…”, se extiende más allá de simplemente leer el versículo.
Más bien, es un viaje dedicado al corazón de nuestra fe, un
estímulo convincente que nos empuja a descubrir no sólo la Grandeza de Dios
sino también la Multitud de Sus Bendiciones.
·
Bendice, alma mía, a Jehová
El alma es una parte muy profunda de nuestras vidas.
Está relacionada con nuestros sentimientos, pensamientos y
emociones, y tiene una clara conexión con nuestra parte más espiritual.
Es por ello que es muy interesante ver cómo David habla con
su alma, y le ordena bendecir a Dios.
“Bendice, alma mía, a Jehová”, enfatiza el acto de bendecir o alabar a Dios con todo el ser.
Va más allá de las palabras o de las acciones externas, sino
que surge de una profunda y sincera gratitud y reverencia por el Señor.
Ø Cuando el Salmista le habla a su alma, se dirige al centro de su ser, a la esencia de quién es, instándose a adorar y honrar a Dios con sinceridad.
Ø
Bendecir al Señor con el alma implica reconocer la Bondad, la
Misericordia y la Fidelidad de Dios.
Ø
Implica recordar todos los Beneficios y Bendiciones que Dios
nos ha otorgado espiritual y físicamente.
Ø
Cuando bendecimos al Señor con nuestra alma, nos alineamos
con Su Voluntad, sometiendo todo nuestro ser a Su Soberanía y Majestad.
El Salmista
ordenaba a su alma a Bendecir: “Decir
bien” acerca del Señor.
¡Y no le ordenaba sólo a su alma, sino a todo su ser!
David, como Usted y yo, tenía muchos
problemas: en su Familia, en el reino, estaba expuesto a posibles ataques,
amenazas de sus enemigos, un hijo que quería arrebatarle el reinado…
verdaderamente tenía muchos problemas.
El Salmista tenía razones para estar estresado y agobiado, pero él tomó una sabia decisión:
- Bendecir a Dios en todo momento, independientemente de las
circunstancias.
- Daba prioridad a alinear sus pensamientos, emociones y sentimientos con la gratitud a Dios.
Del mismo modo debemos de reaccionar nosotros ante las aflicciones que
se nos presentan en la vida.
· … Y no
olvides ninguno de sus beneficios.
Usted y yo también podemos tomar la decisión de empezar a vivir en ese estilo de vida de gratitud y bendición continua a Dios.
El Salmista tenía un principio bíblico de recordarle a su alma los
beneficios de Dios.
Hagamos lo mismo, traigamos continuamente a la memoria Sus Beneficios para con nuestras vidas.
Esto es sumamente importante, pues en nuestra naturaleza caída queda el síndrome de la ingratitud.
La raíz de la ingratitud es un apetito insaciable por más, pero la naturaleza de la ingratitud es borrar de la memoria la Gloria y los Beneficios de Dios para contigo, para hacerte creer la mentira de tu autosuficiencia.
La ingratitud le dice a Dios sin palabras: "Yo lo hubiese hecho mejor", o "Nada de lo que has hecho por mí es suficiente".
En muchas ocasiones usamos como ejemplo al Pueblo de Israel, quienes después de haber conocido las Grandezas y los Milagros de Dios, como cuando abrió el mar en dos y los liberó de los egipcios, aun así dudaron del Poder de Dios.
Comenzaron a quejarse del lugar en el que estaban y de lo que recibían de comer cuando las cosas comenzaron a tardarse … Se olvidaron de cómo los benefició Dios.
Ø Muchas veces creemos que somos
mejores que ellos, porque no nos creemos así de malagradecidos con Dios, pero
la verdad es que es muy fácil dejar de adorar a Dios cuando olvidamos, aunque
sea por un día, Su Bondad para con nosotros, lo misericordioso que ha sido y de
dónde nos ha sacado.
Recordemos la historia del Profeta Elías, un
hombre lleno de Dios, conocido como el Profeta de Fuego.
El Siervo vio la Mano de Dios muchas
veces en su vida, en una ocasión oró para que dejara de llover y así fue por
tres años; después oró para que volviera a llover y llovió… este Varón experimentó
el Poder de Dios.
En otra ocasión, Elías desafió a los
profetas de Baal y Asera, los cuales eran ochocientos cincuenta, y frente a
todos ellos demostró que el Señor era el Dios Verdadero.
Cuando la reina Jezabel se enteró de todo
lo que Elías estaba haciendo, amenazó con matarlo.
Elías pesar de vivir todas las maravillas que vio de parte de Dios, como si las hubiera olvidado, se aterró al escuchar esta amenaza y huyó lejos de donde se encontraba la reina.
Ø
A pesar de ser un Profeta de Dios, que escuchaba Su Voz, que atendía
a Su Llamado y se movía en obediencia al Poder de Dios, no estuvo exento de olvidar los
beneficios de Dios y de caer en temor, de manera que Dios tuvo que tratar con
él.
Debemos estar atentos, alimentando el recuerdo
de Los Hechos Poderosos de Dios, pues si esto pasó al Profeta
Ø
Puede pasarnos también a nosotros , por lo que,
como el Salmista, debemos cada día recordar todo lo bueno que Dios ha hecho por
nosotros: de dónde nos ha sacado y cuánto nos cuida.
Ø
Debemos entrar a Su Presencia con acción de gracias y con la
humildad de saber que Él está en control de todo.
Ø Debemos meditar en Su Palabra
cada día para no caer en el error de ver las cosas de manera distinta a la que Él
las ve.
Somos advertidos de no caer en la
trampa de ingratitud que el enemigo nos presenta en el camino.
Tomemos la enseñanza de este día:
Ø El
rey David comenzaba adorar a Dios, en gratitud, reconociendo toda la
generosidad que Dios le demostraba.
Ø La
alabanza de Dios comienza en su corazón.
Ø El Salmista
se exhortaba a sí mismo a alabar al Señor con su “alma” y “todo mi ser”.
Ø Tenía
en mente dar gracias, estaba enfocado con todo lo que Dios era para bendecirle.
Debemos
bendecir a Dios porque Él ha sido bueno.
Él nos ha salvado, rescatado, ayudado, cuidado, y suplido
Por lo
tanto, no olvidar todos Sus Beneficios es un paso crucial para bendecir al
Señor.
El Salmo
enumera estos beneficios para llevar a cada persona a una gratitud de
admiración.
· Dios ha perdonado nuestros pecados. Él es quien perdona todas tus iniquidades… (v.3)
1 Juan 1:9
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Isaías 38:17 He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, más a ti agradó librar mi vida
del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos
mis pecados.
· Sanado nuestras dolencias. El que sana todas tus dolencias; (v.3)
Isaías 53:4-5 Ciertamente llevó él nuestras
enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por
azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por
nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados.
· Favorecido y demostrado misericordia. El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; (v.4)
Salmos 18:2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza
mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
Salmos 34:7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.
· Suplido y rejuvenecido. El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila (v.5),
Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Job 33:25 Su carne
será más tierna que la del niño, Volverá
a los días de su juventud.
·
Y muchos beneficios más, que encontramos leyendo Su Palabra y
viviéndola.
Para las personas es muy fácil olvidar lo que Dios ha hecho en sus
vidas, pero el Salmista nos anima a alimentar el recuerdo constantemente, así
nunca podremos olvidar los Hechos
Poderosos de nuestro Dios.
Hay mucho por qué estar agradecidos, por qué adorarle y bendecir Su Nombre.
Amado Hermano, Hermana en la fe, dedique
unos instantes ahora mismo para salir del ciclo de queja, dolor o inseguridad, para
alinear su ser entero hacia la gratitud continua a Dios.
¡Sí, bendice alma mía al Señor!
Nunca se
olvide de lo que Dios ha hecho por Usted.