Salmos 103:2
Día 12 Devocional escrito por Rina Ledesma Salmos 103:2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. En este verso el Rey David se habla a sí mismo, y trae a memoria todas las bendiciones que Dios le ha dado y lo engrandece por todo lo que ha recibido. Beneficio según el diccionario es algo que se hace o se recibe. Pero los beneficios espirituales que Dios nos da, van más allá de cosas materiales. Son la vida, la familia, la salvación, Su Gran Misericordia, Su Bondad y Gracia, que sin duda, son las que nos sostienen. Y son sumamente importantes, porque son eternos. Proverbios 10: 22 La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. Él nos perdona, nos sana y nos restaura el corazón en todo momento. Por Su Inmenso Amor, nos guarda tanto, que en reiteradas oportunidades nos ha librado de la muerte. En lo personal, en muchas ocasiones de salud, o diferentes momentos, vi la Mano de Dios a favor de mi vida, dándome una nueva oportunidad. ¡Cómo no bendecirlo! Aun en esos momentos en los cuales nos sentimos solos, entristecidos por la vida, o por tomar decisiones, o considerar “que ciertas bendiciones” son para bien. Muchas veces nuestros actos, tienen duras consecuencias, que con el correr del tiempo, nos damos cuenta y se hace viva Su Palabra: Efesios 2: 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. Jesús llena nuestras vidas de esperanza, nos rejuvenece y nos hace fuertes… Si Usted puede, continúe leyendo todo este Salmo, por favor. Salmos 103:5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. El águila es conocida por ser una de las aves más fuertes del planeta y puede volar a grandes altitudes sin esfuerzo aparente. Sin embargo, cuando llega a su edad avanzada, sus plumas comienzan a deteriorarse, lo que le impide volar tan fácilmente. Por lo tanto, el águila debe someterse a un proceso de renovación en el que pierde todas sus plumas y crece un nuevo plumaje. Después de este proceso, el águila vuelve a ser fuerte y puede volar como lo hacía cuando era joven. Dios puede saciar nuestras necesidades y renovarnos, de la misma manera en que renueva al águila. Cuando confiamos en Dios y le entregamos nuestras cargas, Él puede restaurar nuestras fuerzas y energías, incluso en nuestros momentos de debilidad. Además, este versículo también implica que nuestra relación con Dios no es estática, sino dinámica. Es una relación en constante evolución, donde somos renovados y transformados a medida que crecemos en nuestra fe y confianza en Dios. Es fácil sentirnos cansados y agotados en nuestra vida cotidiana. El trabajo, las responsabilidades familiares y el estrés diario puede pesarnos y afectar nuestra salud emocional y física. Sin embargo, este versículo nos recuerda que podemos encontrar renovación y fuerza en la Presencia de Dios. Al orar, leer La Biblia, adorar y compartir con otros creyentes, podemos permitir que Dios renueve nuestras fuerzas, pero ¿Cómo lo haremos? Cuando bendigamos al Señor de todo corazón, sin preguntarle por qué, sin excusarnos, sin esperar nada a cambio, sino siendo agradecidos porque ¡ÉL ES EL GRAN YO SOY!