Salmos 108:13
Día 17 Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera Salmos 108:13 En Dios haremos proezas… ¡Qué hermoso texto! ¡El Libro de los Salmos es tan rico! Rico en Promesas, en Palabras de Corrección, de Bendición, de Aliento, de Enseñanza… El Salmo 108 (Salmo de David) en su totalidad es un clamor a Dios por ayuda y liberación, pero también expresa su confianza en la victoria gracias a la Ayuda Divina. El versículo 13 nos dice: En Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos Declara que, con la ayuda de Dios, podremos lograr grandes cosas y vencer a nuestros enemigos. Expresa confianza en la victoria, no sólo por la fuerza propia, sino por la Ayuda y el Poder de Dios. La frase “hollará a nuestros enemigos” implica que Dios aplastará, derrotará o someterá a nuestros enemigos. En resumen, este verso es una afirmación de fe y confianza en que, con la ayuda de Dios, se pueden superar los desafíos y obtener la victoria sobre los enemigos. El Salmista nos recuerda que sin importar cuántas sean las victorias o cuán terribles fueran las derrotas, Dios siempre tiene el control. El resultado de cada batalla depende de Dios y de SU VOLUNTAD. Por definición, la palabra “proeza” significa hazaña, valentía o acción valerosa o heroica. Entonces, una proeza es un acto sobresaliente que se lleva a cabo con valentía y coraje, superando obstáculos y desafíos. Estas acciones son reconocidas y admiradas por su naturaleza extraordinaria, ya que implican un esfuerzo sobresaliente que va más allá de lo común. O sea, que estas “proezas” no son acciones diarias o cotidianas. Al contrario, son acciones que nos vemos obligados a realizar en ocasiones muy especiales. La Biblia está repleta de ejemplos de estas proezas, veamos algunos: La liberación de Israel de Egipto por parte de Moisés. La valentía de David al enfrentarse a Goliat. La astucia de José para interpretar sueños y evitar una hambruna. La entrega de Ester en la salvación del pueblo judío. Como podemos observar, estas acciones demandan una enorme valentía y una gran determinación que un simple mortal no podría realizar solamente con su fuerza de voluntad, su deseo de actuar valerosamente o su gran determinación. No, por supuesto que no podrían realizar estas tremendas proezas sin la Intervención Divina. En otras palabras, si no es por la Ayuda de Dios y el accionar de Su Diestra de Poder, nadie, absolutamente nadie, podría realizar estas semejantes proezas que nos describe la Palabra de Dios. ¿No les ha pasado a ustedes, en algún momento determinado, el sorprenderse a sí mismos con algo que hicieron, alguna reacción, alguna palabra o respuesta que normalmente no harían o dirían? Por ejemplo: “¿Cómo pude hacer eso?” o “Ay, Dios mío, ¿Cómo me salió semejante respuesta?” Bueno, estas acciones que nos sorprenden tanto por haberlas realizado, no son ni más, ni menos, que la Intervención Divina de la Tremenda Mano de Dios. Si observamos el Salmo 108 en toda su extensión, podemos notar que los versos 6 al 13 son exactamente iguales a los versos 5 al 12 del Salmo 60, donde David también exalta y engrandece el Nombre de Jehová por las Maravillas y Grandezas realizadas: Salmos 108:6-13 Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme. 7 Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. 8 Mío es Galaad, mío es Manasés, y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.9 Moab, la vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea. 10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom ? 11¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos ? 12 Danos socorro contra el adversario, porque vana es la ayuda del hombre. 13 En Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos. Salmos 60:5-12 Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme. 6 Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. 7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador. 8 Moab, vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea. 9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom? 10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos? 11 Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres. 12 En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos. En definitiva, David sabía muy bien de qué se trataban las proezas de Dios; las pudo experimentar en innumerables oportunidades. Yo creo que hoy en día, todavía podemos ver y apreciar estas proezas. ¿Y por qué no las damos a conocer? ¿Por qué no las mostramos y contamos a todos? ¿Será que estamos tan absorbidos en nuestra rutina diaria? ¿O que el devenir de la vida moderna nos eclipsa u obstaculiza estas maravillas? De cualquier manera, Dios sigue siendo el mismo de hace miles de años, y sigue haciendo proezas y maravillas como entonces… ¿Qué proezas ha hecho Dios en tu vida? ¿Qué tal si te detienes a meditar y observar qué ha realizado el Señor con tu familia? Seguramente encontrarás alguna o algunas proezas que fueron posibles por la Tremenda Mano de Dios. “En Dios haremos proezas” y “Él pisoteará a nuestros adversarios “. Esto puede ser posible en tu vida (en cualquier aspecto), ¡No lo dudes! Pero solamente bajo la Cobertura de Dios. ¿Qué proeza estás necesitando hoy en tu vida o tu familia? Solamente debes mantenerte a Su Lado, firme. Confiar en Él y dejarlo actuar. Su Buena Mano siempre te guiará al éxito; siempre saldrás victorioso, si te afirmas y lo dejas actuar a Él. No importa la prueba o la lucha que estés pasando. Confía en Él y Él hará. Salmo 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Sólo extiende tu mano para que Dios la tome y te Guíe por la Buena Senda. ¡Déjalo actuar a Él! ¡Dios te bendiga!