Salmos 109:21
Día 4
Devocional escrito
por Roxana Astudillo de Díaz
Salmos 109:21... Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre;
líbrame, porque tu misericordia es buena.
En este versículo podemos encontrar un gran pedido de David, siervo de Dios, en un tiempo donde estaba rodeado por sus enemigos.
Vemos su reconocimiento hacia Dios como Su Señor, lo reconoció como Quien gobernaba su vida, como quien estaba sobre él.
Aun
siendo pastor de ovejas, que enfrentaba osos y leones, siendo un guerrero,
siendo un líder y hasta siendo rey, no se jactaba por su posición, sino que
tenía en claro de Quien dependía y que todo lo que pudo llegar a hacer, era por
Voluntad Divina.
David dijo: “Y tú Jehová, Señor mío, favoréceme”
¿A quién no le gusta
salir favorecido en algo?
● Favorecido con un
premio.
● Favorecido con un
mejor puesto de trabajo.
● Favorecido con un
descuento.
● Favorecido con un
aumento de sueldo, etc.
David pedía con clamor que Dios lo favoreciera con respuesta a la problemática que estaba pasando.
Tenía
gente alrededor que lo envidiaba, hablaban mentiras sobre él, lo odiaban.
Recordemos
que hasta uno de sus hijos fue su enemigo.
● El ser favorecido por Dios habla de Su Auxilio, de Su Amparo, de Ayuda y Socorro.
● Este varón se
encontraba con este problema.
¿Cuál es tu problema
hoy?
Si
uno pone a Dios como Su Señor, puede reconocerlo y rendirse ante Él, sin duda
que Dios no se va a quedar con los brazos cruzados, va a actuar conforme a Su Voluntad
en beneficio de tu vida.
Jeremías
33:3 Clama a mí, y yo te responderé...
¿Por qué Dios pide
que clamemos?
El
clamor es más que una oración o una conversación, es un desgarro del alma y del
corazón.
David
se encontraba clamando por su situación, nosotros también debemos hacerlo y si
lo estamos realizando sigamos haciéndolo.
● A veces Dios provoca situaciones para acercarnos mucho más a Él y para enseñarnos.
Sigue diciendo este versículo:... y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
No lo tomemos
solamente como Señor que soluciona todos los problemas y después nos olvidamos
de Quien es Él, no nos acerquemos sólo por interés, sino que Él ocupe el lugar
que verdaderamente se merece, que sea nuestro Único Dios, que gobierne nuestras
vidas, que le obedezcamos conforme a lo que dice Su Palabra, que lo amemos y
que seamos agradecidos.
Mateo 7: 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Hay
personas que piensan que no es necesario ir a la iglesia, la Casa de Dios.
Sí,
es necesario e importante asistir a la Casa de Dios, es una manera de estar en comunión
con Él, de crecer en la fe y también estar en comunión con la Familia de la Fe.
Te
invito a que puedas leer Salmo 84 “Anhelo por la Casa de Dios”
Salmo 84: 4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te
alabarán
Salmo 84: 10 Porque
mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la
puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
En el devocional del día de hoy podemos hablar mucho acerca de esto, pero algo también que especificó David
“... favoréceme por amor de tu nombre”
●
Él reconocía que por uno mismo, no era merecedor
del Favor de Dios, por el simple hecho de ser fallido.
Lo
mismo sucede con nosotros, también podemos fallar.
Dios,
es Fiel, nosotros en muchas oportunidades, podemos prometer algo y no cumplir,
pero Dios no es así y nos enseña a aprender de Él, ser de la misma manera.
2 Timoteo 2:13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.
David también dijo... Líbrame, porque tu misericordia es buena.
La misericordia se refiere a la virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas.
Así es nuestro Dios, nuestro Buen Señor.
Éxodo 34:6¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad
● Te animo a que en la situación que te encuentres, sea buena o mala, puedas reconocer en tu corazón Quién es Dios y que Él sea el número Uno en tu vida.
● Que confíes y clames a Él cuando estés con problemas, que lo ames, que seas agradecido, que te congregues y si has hecho mal o has pecado, recuerda lo que dice la Escritura.
1 Juan 1: 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
De esta manera
tendremos libertad y diremos como David: “Tu misericordia es
buena”.
¡Dios los bendiga!