Salmos 115:14
Día
18
Devocional
escrito por Yesica Ocaranza de Italiani
Salmos 115:14 Aumentará Jehová bendición sobre vosotros;
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
En
el antiguo Israel, muchos buscaban a los ídolos creyendo ignorantemente que
serían bendecidos con la fertilidad y prosperidad de los campos, en sus rebaños
y sus familias.
Es
por lo que el Salmista establece la diferencia entre los que ponen su confianza
en los ídolos y a aquellos que temen y confían en Dios, el Dios Creador de los
cielos y la tierra.
¿Quiénes son los que reciben las bendiciones de Dios?
- Los
que creen en Él, pero no solo creen, si no que en Él confían.
- Ellos
son los que reciben las maravillas de Sus Bendiciones.
Ser
llamados Sus Hijos ya es un privilegio inmerecido, y no solo eso, sino que es
una bendición de Dios.
Las bendiciones son la Bondad de Dios manifiesta, que por Amor y Misericordia recibimos al hacer Su Voluntad.
Ø Todos podemos recibir Su Misericordia, pero las
bendiciones son para Sus Hijos.
Todos
queremos Sus Bendiciones, pero pocos quieren pagar el precio para recibirlas,
nadie quiere asumir las responsabilidades que eso implica.
Ø Dios derramaba bendiciones sobre Sus Hijos obedientes.
Para
recibir las bendiciones de Dios no solo debo creer, sino que también saber
llevarlas con responsabilidad.
Son
bendiciones que alcanzarán las siguientes generaciones.
Podemos recibir infinidades de bendiciones tanto materiales como espirituales.
Las
bendiciones materiales sin duda son
aquellas que todos queremos, pero también debemos aprender a administrarlas,
cuidarlas etc...
Pero
las mayores bendiciones son las espirituales, esas que solo Dios nos las da por
medio de Su Espíritu Santo.
Los Dones Espirituales son aquellos dados por Dios, los Dones del Espíritu nos los derrama para bendecir y favorecer a los que aman al Señor y procuran guardar Sus Mandamientos.
La verdadera
bendición de Dios.
Sin
duda tener la compasión, el conocer Su Gracia y Su Amor en nuestras vidas, conocer a Dios íntimamente es la mayor bendición
que cualquier ser humano pueda tener.
Dios
bendice a los que desean la justicia,
Dios
bendice a los que son compasivos,
Dios
bendice a los que tienen un corazón puro.
Mateo 5:5-12 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Hoy en día al igual que en el antiguo Israel, muchos siguen envueltos en la falsedad de los ídolos hechos por mano de hombre.
Salmos 115:5-8
Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; 6 Orejas tienen, mas no
oyen; Tienen narices, mas no huelen; 7 Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no
andan; No hablan con su garganta. 8 Semejantes
a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.
Lamentablemente su esperanza perecerá con ellos.
Vemos como tristemente
se quebranta uno de los mandamientos más importantes puestos por DIOS.
Éxodo 20:
3-5 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que
esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra. 5 No
te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la
tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
Pero no perecerán los que a Él le aman y temen, los
que creen en el Poder Divino de Dios.
Dios es un Dios de Poder, es Fuente de Vida de las verdades y grandes bendiciones, las cuales serán alcanzadas por lo que le aman, por ellos y las generaciones venideras.
Como creyentes solo
debemos poner la confianza en DIOS.
Él
es nuestra Ayuda y Escudo; esta frase se repite acentuando la Protección de
Dios sobre Sus Hijos.
El Escudo es un
símbolo de Divina Protección ante sus enemigos.
La
palabra bendecir aparece varias
veces y esto no es más que una afirmación del Poder de Dios y de todo lo puede
hacer en nuestras vidas, de las bendiciones que podemos alcanzar si lo dejamos
actuar.
Todo lo que los
falsos dioses, los ídolos no pueden hacer...
¿Por
qué hablamos de falsos dioses o ídolos?
Cada
cristiano debe guardar su propia mente de los ídolos.
1 Juan 5:21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.
Un
ídolo no tiene que ser precisamente una imagen de madera o barro, puede ser
también una persona, una idea, un sistema… que se opone a la enseñanza del Único
Dios Verdadero.
La
idolatría en el falso cristianismo nace de la distorsión de la Imagen del Dios Verdadero
y falsas doctrinas.
Cada
cristiano debe guardar su corazón de los ídolos, porque que lo haga una persona
que no tiene al Señor Jesús en su corazón, no es más que un ignorante, pero que
lo hagamos quienes decimos amarle, es terrible.
Por
algo el Señor nos advierte diciendo Hijitos, guardaos de los ídolos.
Quizá
no tengamos una imagen que adoramos, pero cualquier
cosa que amemos más, que temamos, que le sirvamos más que a Dios, es un ídolo,
cualquier cosa que se interponga entre Dios y nosotros es un ídolo.
Ø Hay personas que indirectamente tienen por Dios a aquello
que dedican su tiempo, su dinero, energía, etc.
Ø Es en contra de estos ídolos que debemos de guardarnos, pues muchas veces idolatramos hasta a nuestros seres amados, e incluso a
nuestras propias capacidades, sin entender que todo es puesto y dado por Dios.
Ø Debemos derribar todo ídolo que pueda haber en nuestro corazón,
todo lo que impida adorar a nuestro Dios, lo que nos saca de foco, lo que incluso ocupa nuestro tiempo de comunión con
El.
Te preguntas ¿Qué
tiene que ver con las bendiciones de Dios?
Todas estas cosas son
las que muchas veces impiden que lleguen las bendiciones a nuestros hogares, a
nuestras vidas y a la de nuestros hijos.
¿Quiero ser verdaderamente
bendecido? ¿Pongo al Señor en primer lugar?
¿Qué está ocupando
verdaderamente mi corazón? ¿Y mi tiempo?
Reflexionemos sobre
esto.