Salmos 115:9
Día 25
Devocional escrito por Rina Ledesma
Salmos 115:9 Oh
Israel, confía en Jehová; Él es tu ayuda y tu escudo.
El
título de este Salmo dice Dios y los ídolos.
Habla
de los ídolos hechos por mano del hombre, que no tienen vida.
El
versículo 8 dice que
semejantes a los ídolos son los que los hacen y los que confían en ellos.
Salmos
115:8 Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.
En un tiempo así
anduvimos nosotros…
En
el versículo 9, el texto de nuestro devocional, el Salmista nos exhorta a seguir confiando en Dios.
Oh Israel, confía en Jehová; Él es tu ayuda y tu
escudo.
Ø Cuando vemos el significado de ayuda: cooperación, auxilio, asistencia, socorro, colaboración, amparo. Todo eso es Dios para nosotros Sus Hijos.
Ø El significado de escudo es un arma defensiva,
que se lleva embrazada, para cubrirse y
resguardarse de las armas ofensivas y de otras agresiones.
En nosotros es Su Protección Divina, la Fuente de Seguridad , se refiere a una defensa
espiritual contra los ataques del enemigo y el resultado de nuestra confianza en Dios.
Vivir en la idolatría (hoy lo entiendo) es vivir en una fe errada, mal
puesta, equivocada…
Siempre tuve la inquietud de conocer más Quien era Jesús,
sabía que murió en la cruz por causa de mis pecados.
Querer conocer la Persona del Espíritu Santo me llevó a
indagar más en La Biblia, aunque confieso que parecía que no entendía nada…
Pero leyendo La Biblia, Dios se revela a quienes le
buscan:
1 Timoteo2:4-5el cual quiere que todos los hombres sean salvos y
vengan al conocimiento de la verdad. 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre
Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
Ø Dios quiere que todos los hombres sean salvos y
vengan al conocimiento de la Verdad.
Ø Porque hay un solo Dios
y hay un solo Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Perdí la cuenta de cuantas veces leí estos versículos y
hasta por momento sentí que me habían mentido…
Pero en la fibra más íntima de mí ser, sólo sabía que El
Señor estaba haciendo algo en mí.
Lo buscaba, errada, equivocadamente, como la mayoría de las
personas que nacimos en familias idolatras.
Desde que tengo uso de razón, en mi familia me habían
enseñado a “rezar”, a pedirle a María, que ella intercedería por nosotros…
Gloria a Dios que un día se cayeron las vendas de mis ojos, porque al leer
las Escrituras, Dios en La Biblia me estaba diciendo todo lo contrario.
Mis charlas con Dios se volvieron intensas, aunque yo solo tenía preguntas,
en la oración, necesitaba de esa intimidad, y eso me llevó a encontrarme con El
Señor…
La búsqueda y la disposición de mi corazón hicieron que se rompiera en mi mente esa estructura de error, esas fortalezas que ataban mi alma, cayeron.
Ø El Señor Jesucristo me libró.
Cuento mi experiencia porque todavía hay muchos que como yo, están ligados
a tradiciones paganas, a la idolatría que ató
a sus familias de generación en generación.
La Palabra de Dios tiene Poder
Creer y saber que Dios es Verdadero, agiganta nuestra confianza en Él, que
es nuestra Ayuda, nuestro Escudo.
Se conmueve nuestra alma, nace de nuestro corazón decirle: Señor, ¿A Quién
iremos? Tú tienes Palabra de Vida Eterna.
Se hacen vivas las palabras del Apóstol, cuando tenemos la certeza de que
Cristo es nuestro Salvador.
Juan 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de
vida eterna.
Dios es digno de confianza
Poner nuestra confianza, seguridad, depender de Él, ni en uno mismo, ni en
ningún ídolo… es lo que Dios espera de la humanidad.
Sus Hijos sabemos que Él es nuestro Socorro, el Guardián de Su Pueblo, es Quien
nos defiende.
Nos dice que todos los que confiamos en el seremos bendecidos, pequeños y
grandes.
También nos ayuda por la fe a extinguir las flechas ardientes del maligno,
que no cesa en su intento de querer dañarnos, rebatimos la duda, el miedo, la
baja autoestima, la desconfianza, el desánimo, la culpa, los malos
pensamientos, etc. etc.
Solo por medio de la fe
Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que
no se ve.
El Señor es Dios, es el Único Dios.
Aquel que tiene Su Trono en el Cielo, pero que Reina sobre Todo.
Es Quien por fe vive en nuestros corazones.
Qué dicha tiene nuestra alma, cuán grande es nuestra gratitud de que en Su
Amor y Misericordia se haya revelado, para redimirnos.
Él es Dios Eterno. A Él sea la Gloria por siempre y para siempre.