Salmos 116:1
Día 11
Devocional escrito por Juan Díaz
Salmos 116:1 Amo a
Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.
De principio a fin en este Salmo,
se puede apreciar un acto de gratitud hacia Jehová.
A través de esta palabra, Dios nos
impulsa a recordar de donde Él nos libró y que le seamos agradecidos.
El Salmista comienza recordando su
dolor:
Salmos 116:3 Me rodearon
ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor
había yo hallado.
Pero no se quedó rendido en ese
lugar, sino más bien, invocó a Jehová:
Salmos 116:4 Entonces
invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.
Todos en algún momento de nuestras
vidas nos hemos sentido desesperados y angustiados por alguna situación difícil
de atravesar y superar.
Supimos tomar la decisión correcta
de buscarlo y pedirle que nos ayude, y Dios por Su Misericordia y Su Gracia,
nos ha sacado victoriosos de estas dificultades.
Es por eso que debemos tener un
corazón agradecido en cada momento de nuestras vidas.
El día malo siempre va a llegar,
pero es importante que no perdamos el enfoque en que nuestro Señor es muchísimo
Más Grande que cualquier problema.
Pero el agradecimiento no se queda solo en palabras, sino también conlleva una responsabilidad.
Debemos tener un compromiso real.
En el versículo 12, el Salmista se pregunta: ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?
Sabemos que Dios es el Dueño de
todo, y no hay nada material que podamos ofrecerle en forma de agradecimiento.
No hay una manera de “negociar”
para devolver todo lo Bueno que hace por nosotros.
Salmos 116:13 Tomaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Jehová. Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo.
A veces somos tan cortos de mente
que no tomamos dimensión de lo importante que somos para El Señor, y que nos
haya librado de tantas cosas no es por casualidad, sino por un Propósito Divino
que Él tiene para cada uno.
Tomar “la
copa de la salvación” significa aceptar y disfrutar de la libertad que
Dios nos da.
Es vivir como alguien que fue
rescatado.
Debemos vivir teniendo presente todo el tiempo de dónde Dios nos ha librado, todo lo que hizo, hace y hará por nosotros.
Cuando el salmista dice:
Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su
pueblo
Se refiere a no esconder lo que Él
hizo en nuestras vidas a los demás, sino que seamos un Testimonio Vivo de la Obra
de Dios.
A través de nuestras acciones,
costumbres y nuestra vida cotidiana en general, reflejar Su Poder y Su Grandeza.
Mostremos que Él sí escucha, y sí
cumple.
El Salmo
116 es un gran ejemplo para que lo apliquemos en nuestras vidas.
Es importante estar siempre
agradecidos a Èl por todo, hasta en lo más mínimo, para que cuando nuevamente
llegue el día malo, y estemos atravesando momentos de pruebas y dificultades,
sepamos de dónde Dios ya nos libró antes, y nos afirmemos muchísimo más a Él.
Dios te bendiga.