Salmos 118:8
Día 6
Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera
Salmos
118:8 Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre.
Hoy
el Señor nos confronta con un tema muy actual (y controversial): la confianza.
Veamos
qué es la confianza.
·
Esperanza
firme que se tiene de alguien o de algo
·
Aeguridad
que alguien tiene en sí mismo.
Bíblicamente, proviene del latín CONFIDERE, que significa “tener plena confianza en…”
Evidentemente, en el mundo en el que vivimos (y en estos tiempos actuales), la confianza está muy devaluada.
No
se puede confiar en nada, ni en nadie; de eso estamos seguros.
Antiguamente, la sola palabra y un apretón de manos bastaban para cerrar un trato o concretar un negocio; había confianza entre las personas.
Hoy
en día esto es impensado.
Para cualquier tipo de transacción es necesario firma, sello, certificación notarial, etc... Ya no tiene valor la palabra empeñada.
Y
aun así, El Señor nos recuerda que es mejor confiar en Él.
¿Por qué será esto? Quizás porque los seres humanos somos fallidos, imperfectos, no confiables...
Si
vemos el verso que sigue, versículo 9, nos dice:
Mejor es confiar en Jehová que confiar en
príncipes.
Aquí
El Señor va más allá.
No
sólo nos recomienda no confiar en el hombre, sino que tampoco debemos confiar
en “príncipes” (poderosos, según otra versión).
Por supuesto, al referirse a “poderosos”, está hablando de cualquier tipo de autoridad.
Como
por ejemplo los gobernantes, los mandatarios, etc...
Incluso no podemos confiar en nosotros mismos, ya que frecuentemente nuestro YO nos juega malas pasadas y caemos en errores que nos pueden costar muy caros…
Aunque muchas veces pueden querer significar lo mismo, nada tienen que ver la Confianza con la Fe, ya que ésta es un don de Dios.
La
Confianza nos habla de una seguridad audaz, confiada y firme.
La Confianza,
entonces, es una consecuencia de la Fe.
Ø Podemos confiar en Dios porque creemos en Él y en Su Poder.
Es
está confianza la que nos garantiza paz.
Isaías 26:3
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque
en ti ha confiado.
Sin ninguna duda, el Libro de los Salmos, junto con Los Proverbios, son una inagotable fuente de consejos, máximas, recomendaciones y directivas.
Allí podemos encontrar todo lo que Dios quiere transmitir a Su Pueblo, de una manera clara y sencilla.
Salmo 118: 5-7 Desde la angustia invoqué a Jehová, y me respondió Jehová, poniéndome en lugar espacioso. 6 Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 7 Jehová está conmigo entre los que me ayudan.....
No
nos debe quedar ninguna duda que Dios está con nosotros y de nuestro lado.
¡Podemos
confiar en Él!
Salmo 40: 4
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los
soberbios, ni a los que se desvían tras las mentiras.
Proverbios
3:26 Porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso.
Proverbios
14: 26 En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza
tendrán sus
hijos.
Jeremías 17: 7-8 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Como podemos ver, La Palabra de Dios está llena de referencias sobre por qué debemos tener confianza en Nuestro Señor, y no en los demás.
Sólo en Los Salmos se menciona la palabra CONFIANZA en 39 veces, ya sea para depositarla en Dios y Su Palabra, o para evitar ponerla en las riquezas o los bienes terrenales.
Como Sus Hijos, seamos inteligentes y aprendamos a hacerle caso.
Sin dudas, nos evitaremos muchos dolores de cabeza futuros.
Buscando
otras versiones encontramos que dice así el texto:
Es mejor
refugiarse en El Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el
Señor que confiar en gente poderosa.
Traducción Nueva
Versión Internacional
Notemos
que aquí se utiliza el término “refugiarse”.
¡Qué
hermoso sentir que El Señor es nuestro refugio!
Ese
lugar seguro y apacible donde podemos hallar paz y tranquilidad.
Por eso, Hermanos,
aprendamos a confiar siempre en Dios.
Él nunca nos va a defraudar,
engañar o mentir como el ser humano.
Porque es nuestro
Padre y simplemente, porque siempre buscará nuestro bien.
Él es nuestro refugio
seguro y reparador.
Ese lugar donde nos
podemos echar a Sus Pies.
¡Y descansar en Sus Poderosas
Manos!
Definitivamente, este
versículo resume la enseñanza bíblica acerca de la confianza.
Proverbios
3:5 Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia comprensión.
¡El Señor les
bendiga, Amados!