Salmos 119:114
Día 21
Salmos 119:114 Mi
escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado.
Mi escondedero
Escondedero, esta palabra se refiere a un paraje o sitio adecuado o
apropiado para ocultar, guardar, conservar o esconder algo.
Mientras el Pueblo de Israel huía de Faraón y su ejército, Dios era columna de nubes alrededor de Israel.
Pero cuando se acercaba Faraón y su ejército, la
nube que iba delante de los israelitas, se
apartó de ellos y se puso detrás, impidiendo que el Pueblo fuera visible…
Y eran tinieblas para los egipcios pero luz para Israel; por lo tanto a pesar del esfuerzo de Faraón para alcanzar a los
israelitas; nunca pudo ni acercarse a ellos porque Dios los había escondido en Su Presencia
Éxodo 14:19-20 Y el ángel de Dios que iba delante del
campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de
nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20 e
iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y
tinieblas para aquellos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche
nunca se acercaron los unos a los otros.
Quienes hemos
escogido el Camino de la Verdad que es en Jesucristo entonces no debemos temer,
no debemos desconfiar, porque Él siempre será luz en nuestro camino a través de
Su Preciosa y Poderosa Palabra, pero será sólo oscuridad y tinieblas a todo
aquel que quiera hacernos frente e intente impedir que lleguemos a alcanzar las
Promesa que tenemos en Cristo.
Nuestro escondedero, sitio adecuado para ser ocultado del enemigo, es estar en la Presencia de Dios.
Salmos 31:20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
No importa cuál sea el enemigo que nos persigue. Dios nos ocultará del mal.
Salmos 27: 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.
Promesas de Salvación y Protección, que Dios nos ha otorgado por ser Sus Hijos.
… Y mi escudo eres tú...
Escudo es un arma de defensa que sirve para proteger el cuerpo de los golpes del adversario, formada por una plancha de metal o madera que se sujeta con el brazo.
Dios es nuestro escudo ante los ataques de nuestros enemigos.
A David el hecho de reconocer que Dios era su
escudo le daba la seguridad de que todo iba a estar bien.
Salmos 18:2 Jehová,
roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios
mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi
alto refugio.
La fe en Dios, la confianza real que tengamos en Su Protección, nos ayudará en esos momentos difíciles en donde creemos que tenemos pocas probabilidades de vencer, pero la confianza en Dios hace que esas pocas probabilidades se conviertan en las necesarias que Dios utiliza para dar respuestas perfectas a situaciones difíciles.
Salmos 28: 7 Jehová es
mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se
gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.
El Señor nos promete que hay protección en medio de todas estas calamidades. Todo lo que necesitamos hacer es aferrarnos a Su Palabra y esperar con total confianza, sabiendo que Dios nunca nos fallará.
Salmos 18:30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la
palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.
No se deje amedrentar por las circunstancias
difíciles que posiblemente le estén rodeando, en su lugar confíe plenamente en
el Poder de Dios
Cuando hacemos de Dios nuestro escudo, no importa
el ataque que venga contra nosotros, porque Su Poder es Infinito y hace que el
mayor ataque se convierta en nada, pues Él es experto en batallas y nunca ha
perdido una.
Salmos 7:10 Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos
de corazón.
El salmista, cuando estaba rodeado de peligro, confiaba en decir que solo el Señor era su escondedero y su escudo.
… En tu palabra he esperado.
Esperar se define como la acción de permanecer donde uno está, o retrasar la acción hasta un momento en particular o hasta que
suceda algo más.
No es un estado pasivo, sino algo que requiere
esfuerzo.
También es algo con lo que todos los creyentes
deben lidiar mientras transitamos por este camino de fe.
Es necesario meditar en la importancia de saber
esperar en Dios.
Espera en el tiempo de Dios. Esperar en La
Palabra de Dios.
Esperando el tiempo de Dios, nos refugiamos en Él mediante la oración
Salmos 62:5-8 Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. 6Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.7 En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. 8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.
Derramar nuestro corazón a Dios requiere oración, eso es lo que sostiene al creyente.
Vendrán las pruebas, vendrán las tentaciones y vendrán todo tipo de desafíos, pero la oración nos ayudará a superarlos.
El
creyente exitoso es aquel que ora y encuentra refugio en Dios.
Cuando el
salmista derramó su corazón ante Dios, Él escuchó su clamor y respondió.
Dios tiene abundantes bendiciones para Sus Hijos, y cuando pasamos mucho tiempo en oración, veremos lo que Él desea
para nosotros.
Hay momentos en nuestro caminar de fe donde tendremos que aprender a esperar en el Señor. Situaciones donde es necesario levantar nuestra mirada a los cielos y esperar que Dios responda a nuestro clamor y suplica.
Salmos 33:20-21 Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él. 21 Por tanto, en él se
alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.
Esperamos en Dios que por Su Palabra nos ha dado promesas.
2 Pedro 1:4… nos ha dado
preciosas y grandísimas promesas…
Esperamos en oración porque nos fundimos en Su Presencia para ser fortalecidos, mediante la comunión.
Efesios 6:10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza
Esperamos confiados, Su Tiempo Propicio, porque Él prometió, Él lo hará.
1 Tesalonicenses 5:24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Ante la situación que Usted esté enfrentando, no olvide que es Hijo del
Dios Altísimo, tenga paz, confíe, espere, porque está bajo sus alas, donde hay
seguridad… Por Su Palabra nos defiende.
Salmos 91: 2-4 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3 Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.