Salmos 119:174
Día 6
Devocional escrito por Roxana Astudillo de Díaz
Salmos 119:174 He deseado tu salvación, oh Jehová, y tu ley es
mi delicia.
El
deseo es algo que uno quiere, anhela, apetece, se interesa, ambiciona, se
antoja, etc.
Y se activa a través de la vista, del olfato, los sentidos... por ejemplo los aromas, hacen que se movilicen nuestros recuerdos, en varias oportunidades hasta llegamos a desear volver a esos lindos momentos que hemos vivido…
Creo
que todos tenemos deseos de muchas cosas en lo personal:
ü Trabajar por un sueño
y verlo cumplido.
ü Un buen descanso.
ü En el caso de la
juventud, encontrar a la persona indicada e idónea para compartir su vida.
ü El deseo de arreglar la casa.
ü Etc. etc...
Y en lo social ¿Cuántos desean que nuestro país esté bien?
ü Que haya trabajo, armonía, buena educación, buen sistema de salud y tantas cosas más, pero...
·
¿Quién desea la Salvación
de Dios?
Antes
de irme a dormir leí este texto, y le pedí al Señor que me hablara a través de
él, y El Señor siempre nos maravilla porque Él tiene el momento justo y
apropiado para hablarnos.
Su
Espíritu traía a mi memoria cuando Jesús fue sentenciado a muerte, podemos ver
en Mateo 27: 15-26
Era
tiempo de fiesta y el gobernador acostumbraba a soltar un preso.
Como
este gobernador, llamado Pilato, no encontraba de qué acusar y juzgar a Jesús, decidió
que el Pueblo Judío eligiera a quien soltaría.
El
beneficio de libertad era para Jesús o Barrabás.
Barrabás
estaba preso por ladrón, asesinato, y por rebelarse contra las autoridades;
estaba preso por sedición.
Si
bien la Palabra de Dios debía cumplirse, el Pueblo optó por Barrabás para que
lo liberaran, no creyendo ni aceptando
que Jesús era Quien verdaderamente venía a salvar a Israel y este mundo.
Esto lo pueden leer en Marcos 15:7; Juan 18:40; Lucas 23: 18 -19
Ø Como en aquel tiempo, hoy también muchos eligen y se deciden
por la “salvación” de sus situaciones, a través de “un hombre”.
En
lo espiritual Barrabás impartía rebeldía, violencia, delincuencia, perturbación,
muerte… espíritus inmundos que en la
actualidad se mueven y podemos ver que por causa de esto, la sociedad sufre las
consecuencias…
Ø Esto ocurre por no creer, por darle la espalda a Dios, por poner la confianza en una persona, en un gobierno… se enojan, reniegan, maldicen, pelean y discuten.
¿Será que Dios desea
esto para nosotros y nuestra sociedad?
Obviamente NO, porque esto es obra del príncipe de este mundo, satanás y sus huestes de maldad.
·
No dejemos de orar
por nuestra Nación, por los que gobiernan, que no salga de nuestras bocas
palabras de maldición, pidamos que el Señor traiga luz y salvación
Romanos 13:
1 - 2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad
sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2
De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y
los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
·
Que en nosotros haya
respeto, que podamos cumplir con lo que nos toca, pagar nuestras cuentas,
procurar no deberle a nadie, esto aún habla a nuestra consciencia y si nos
falta, pedirle a Dios por provisión. Él es nuestro proveedor.
Romanos 13: 8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Como ejemplo quiero
dejarles la vida de Zaqueo. Lucas 19:1 -10
Te
invito que puedas leer esta historia completa.
Zaqueo
era cobrador de impuestos, era jefe y rico, pero él anhelaba ver quien era
Jesús y como era pequeño de estatura se subió a un árbol, cuando Jesús lo vio
le dijo que descendiera que era necesario posar en su casa y él con gozo bajó apresuradamente.
En Zaqueo se cumplió esta palabra la de nuestro devocional.
Salmos 119:174 He deseado tu salvación, oh
Jehová, y tu ley es mi delicia.
Porque después que él
recibió a Jesús dijo:
Lucas 19: 8-9...He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa...
Ø No sólo fue el bien para él, sino también para su familia
y para la sociedad.
Así como Zaqueo, cada
uno de nosotros debemos desear cada día la Salvación de Dios y que Sus Mandamientos
sean una delicia en nuestras vidas, para ser de bendición a nuestra familia y en
esta sociedad .
¡Muchas bendiciones!