Salmos 121:7
Día 27
Salmos 121:7 Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma...
Al leer y meditar en el Salmo 121 podemos sentir la
seguridad que representa la Presencia de Dios en nuestras vidas.
Su Presencia cerca de nosotros en todo tiempo nos
da seguridad para hacer frente a las vicisitudes que nos toquen vivir.
Si nos mantenemos en comunión con el Señor,
buscándolo siempre, no existirá situación adversa que no podamos enfrentar.
Porque todo problema, asecho, angustia, temor se
vuelve pequeño si lo comparamos con nuestro Dios y Padre Celestial, Amoroso y Todopoderoso.
Debemos entonces depositar nuestra total confianza
en el Señor, teniendo la seguridad de que estamos protegidos en la seguridad de la
Buena Voluntad de Dios.
·
Jehová te guardará de todo mal
Guardar: Poner una cosa en un lugar para que no se pierda o para que se conserve en buen estado, o en el lugar en que le corresponde estar
Conservar una cosa o retenerla, evitando que
desaparezca, se pierda o se altere
Aquí está haciendo mención guardarnos, (conservarnos en buen estado, poniéndonos donde debemos estar, reteniéndonos, evitando que desaparezcamos, nos perdamos o seamos alterados), de los problemas invisibles.
Para comprender el concepto vamos a hacer un
ejemplo, puede que se le presenten problemas en su Familia, Usted ve los
conflictos que tiene en tu matrimonio o los hijos, pero no se da cuenta que hay
demonios influyendo y actuando en esos conflictos.
Usted no
sabe qué clase de demonios son, pero Dios los conoce muy bien y le dice: “Yo soy tu guardador”.
Su problema no radica en su matrimonio, no es su
cónyuge ni ningún otro integrante de la Familia.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12
Esos son
nuestros enemigos invisibles.
Pero Dios nos guardará de todo mal. Nos guarda de
aquellas cosas que no vemos o muchas veces ni entendemos.
Vendrán problemas para que quede claro que nuestra fe es genuina.
El creyente que tiene una fe verdadera no se siente derrotado.
Como dijo el Apóstol Pablo: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13
Si Él es mi guardador, yo puedo enfrentar lo que mi mente me dice que no puedo.
Con convicción podremos hacer frente a aquello
que pensábamos que no podríamos afrontar, porque sabemos que Dios está con nosotros y en fe nos dará victoria contra aquello que se levante contra nuestras vidas.
Algunos podríamos ser víctimas de algún trabajo de ocultismo e ignorarlo, pero Dios que es Omnipresente, y Omnisciente, ha visto y sabe todo lo que en oculto han querido gestar contra la vida de Sus Hijos, podemos estar seguros que Él tomará partido en esto. Debemos descansar sabiendo que Dios nos guardará.
Dios no permitirá que el mal toque nuestra alma,
desde el día que aceptamos a Jesucristo en nuestro corazón y lo confesamos con
nuestra boca para salvación.
En el libro de Job encontramos un pasaje donde Dios
le pone un límite al diablo, con todos aquellos que le son fieles, como lo fue Job con
el Señor:
Job 1:12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene
está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de
delante de Jehová.
Es la confianza de saber que Dios nos guarda de todo
mal, protegiéndonos de las asechanzas del enemigo.
Debemos
habitar bajo Su Abrigo y vivir bajo Su Sombra.
Salmos 91:1 El que
habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Anímese
a creer y confesar
Salmos 91:2 Diré yo a
Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien
confiaré.
El
diablo no nos podrá hacer daño.
Salmos 91:3 Él te librará del lazo del
cazador…
·
Él guardará tu alma...
¿Sabemos que es el alma? ¿Cómo haría Usted para guardar su alma?
El alma es nuestro yo mismo
Mateo 16:26
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare
todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Es un intermedio entre nuestro espíritu y nuestro cuerpo, por eso somos conscientes de nosotros mismos y tenemos nuestra propia personalidad.
Nuestra
alma es nuestra personalidad, quienes somos.
Con
nuestra alma pensamos, razonamos, consideramos, recordamos y nos preguntamos.
Experimentamos
emociones como felicidad, amor, tristeza, ira, alivio, compasión. Y somos
capaces de determinar, elegir y tomar decisiones.
Nadie sabe más que Dios acerca de nuestra alma.
Guardar tu alma significa que nos librará de los pensamientos confusos que muchas veces nos asaltan.
Dios nos guardará de las estructuras mentales de pensamientos e ideas pecaminosas, inmorales, del mundo, porque la mente del hombre es parte del alma.
Nos
librará de emociones destructivas, desordenadas, nos guardará de decisiones incorrectas,
elecciones egoístas, de determinaciones que nos alejen de Su Voluntad.
El Señor nos librará de los sentimientos que no sirven y pondrá el afecto natural, los sentimientos que Él ha creado para que habiten en Usted, porque éstos también son parte del alma.
Cuando la Biblia dice
que Dios guardará nuestra alma, significa que nos guardará los pensamientos y los
sentimientos, pero también guardará las fuerzas, que muevan nuestra voluntad.
Creamos Hermanos, aun
cuando nos sintamos débiles seremos
fuertes; porque no somos fuertes por nuestros sentimientos, sino porque El Espíritu Santo de Dios morando en nosotros no dará la fe suficiente.
Estas es Promesas debe vivir en nuestro corazón.
Como una preciosa semilla, Dios nos las entrega, debes plantarse en nuestra mente y echar raíces en nuestro corazón. Así crecerá en nosotros el árbol de la confianza, dando frutos de paz, gozo y esperanza.
Dios es quien guarda nuestras vidas y nuestras almas, y a través de sus promesas, nos devuelve el aliento y nos da una nueva fortaleza.
El Señor vigila nuestros pasos, nuestra salida y nuestra entrada.
La promesa del cuidado de Dios debe radicar
en nuestro corazón, porque habrá ocasiones, en que llegaremos a vivir
temporadas amargas.
Todos, en algún momento, nos encontraremos
viviendo aflicciones y tempestades que sacudirán nuestras vidas.
Sin embargo, debemos tener presente que Dios ha prometido guardarnos de todo mal.
Entonces, puede que usted pregunte: ¿por qué
nos suceden cosas malas? ¿Por qué ocurren situaciones dolorosas, amargas y
difíciles superar?
Será allí cuando esa Promesa que germinó y creció de confianza, ahora dará el fruto que necesitamos.
Al vivir un momento difícil, si algo que nos provoca angustia, en seguida lo calificamos como “malo”, sin embargo, el Dios que ha prometido guardarnos de todo mal sabe que la situación, aunque para nosotros es confusa, no es mala.
En esa situación veremos cumplida la Promesa de Dios y
aprenderemos a dar fruto de esperanza.
Dios sabe que nos duele, que nos invade el
llanto, que es dolorosa, pero para nuestra fe, es necesaria.
Oremos cada día, porque seremos tentados a desfallecer, que nunca la duda gane
partido en nuestros pensamientos, que Dios nos
libre de la incredulidad, y
recordemos que no sucederá nada, que no podamos soportar. Dios es Fiel.
1 Corintios
10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel
es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que
dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Podemos afirmar que, aunque estemos siendo quebrantados, estemos siendo desmenuzados y confrontados, también estamos siendo bendecidos por Dios.
·
Nada que sea realmente bueno para
nosotros nos será negado.
·
Y, así mismo, nada que sea malo,
esencialmente malo, nos será dado.
·
Dios mismo se ha comprometido con esto.
De modo que, aquello que estamos viviendo, el quebranto que estamos atravesando, la adversidad que nos está confrontando, contiene un bien mayor.
Puede que en este momento no podamos verlo,
pero la Gracia de Dios está en ello.
Salmos 121:7 Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma...
Con estas Promesas podemos transitar nuestro peregrinar en esta vida, confiando que Dios tiene el control, y estamos a Su Cuidado.
Cuando adquirimos este pensamiento y aceptamos Sus Promesas, podemos declarar que el sufrimiento de hoy, de ahora, es una bendición que sabré disfrutar en adelante.