Salmos 126:5
Día 6 Devocional escrito por Rina Ledesma Salmos 126:5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Esta palabra me hace remontar a cuando tenía doce o trece años de edad: mi madre preparaba la tierra para sembrar, dedicaba tiempo, horas… le ponía abono, dábamos vuelta la tierra con la pala, todo a mano, y les aseguro que era un trabajo duro, arduo y cansador. Al día siguiente, ella clavaba la pala, y yo ponía las semillas, una de choclo, y otra de calabaza. Cada día era regar y quitar las malezas y los pastitos que estorbaban el buen crecimiento… Las plantitas comenzaban a crecer, y debíamos esperar con paciencia a ver los frutos. Quedaba el cansancio, luego de poner tanto esfuerzo, había alguna lagrimita que se escapaba por el dolor en las manos, por las ampollas que salían, pero no eran en vano. ¡El corazón esperaba una gran cosecha! Al momento de la siega, era inmensa la alegría… ¡Y la cosecha era tan provechosa y abundante, que hasta les compartíamos a los vecinos! En nuestra vida diaria, pasamos por situaciones difíciles, muchas veces nos sentimos solos, y llegamos a pensar que Dios no nos escucha. Pero por más que en esos momentos, nos invadan esos pensamientos y hasta creamos eso, Él está. El Padre nos observa, mira cómo hacemos nuestra labor y escucha cada uno de nuestros ruegos y preguntas. Dios a través de Su Espíritu Santo nos está animando, enseñando, tratando, formando… ¡Y seguro que de esa situación, nos hará salir con frutos provechosos! El enemigo quiere que nuestra mente y corazón se llenen de pensamientos negativos, oscuros, de desesperanza…¡No le demos lugar al diablo! Nuestro Dios y Padre nos dice: Isaías 41: 10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Hay momentos del proceso que hasta llegar a ver el fruto, se hace duro, interminable... Hasta de llegar a pensar que lo que vivimos es insuperable… ¿Le ha sucedido esto? A muchos nos ha pasado. Pero aunque no nos guste, es cuando obtenemos las lecciones de vida más poderosas, para nosotros y para compartir a otros. Y es ahí cuando aprendemos a crecer y a madurar. Siempre después de una tormenta, sale un sol radiante, y se cumple la Palabra de nuestro devocional… LOS QUE SEMBRARON CON LÁGRIMAS, CON REGOCIJO SEGARÁN Porque es fácil sembrar con alegría, como cuando era pequeña, era una fiesta a la inocencia y una esperanza que nos levantaba cada día a ver como crecían nuestras plantitas. Pero cuando la vida nos golpea, cuando somos mayores y conocemos de imposibilidades, de dificultades… solo con la fortaleza que viene del Cielo, debemos seguir nuestra labor, y mientras tiramos semillas, las regamos con nuestras lágrimas… Gracias Dios por Tus Promesas, que nos dan esperanza: Isaías 35:10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido. ¡Amados Hermanos, creámosle al Señor con toda nuestra mente y corazón! Y pidamos, si es necesario, a Dios que aumente nuestra fe, para poder mirar con Sus Ojos. ¡Lo que hoy nos está costando lágrimas, Dios nos promete que lo convertirá en gozo! EL CUMPLE CADA UNA DE SUS PROMESAS PARA NUESTRA VIDA. DEJEMOS QUE CADA UNA DE SUS SEMILLAS CREZCA EN NUESTRO CORAZÒN, AUNQUE DUELA… ESA SEMILLA AL MORIR EN ESA BUENA TIERRA, DARÀ EL FRUTO QUE DIOS ESPERA, Y DARÀ GOZO A NUESTRA ALMA. DEMOS LUGAR A QUE SUS MANOS DE AMOR NOS MOLDEEN, QUE PREPARE LA TIERRA, QUE LA RIEGUE CON SU PRESENCIA… ¡Y ESA SEMILLA CRECERÀ, DANDO UNA SIEGA DE ABUNDANTE FRUTO! ¡Dios les bendiga Hermanos Amados!